miércoles, mayo 6

Lenin: Lecciones de la crisis

Pravda Nº 38 del 23 de abril (6 de mayo) de 1917
Escrito el 22 de abril (5 de mayo)

Petrogrado y toda Rusia han pasado por una seria crisis política, la primera crisis política desde la revolución.

El 18 de abril, el Gobierno Provisional emitió su infelizmente notoria Nota que confirma los objetivos depredadores de la guerra, tan claramente como para provocar la indignación de las masas que honestamente han creído en el deseo (y la capacidad) de los capitalistas de “renunciar a las anexiones”. El 20-21 de abril, Petrogrado estuvo en revuelta. Las calles estaban atestadas; día y noche grupos de gente deambulaban y mítines de varios tamaños brotaron por todos lados; grandes marchas y manifestaciones callejeras continuaron sin descanso. Ayer en la noche, 21 de abril, la crisis o, mejor dicho, la primera etapa de la crisis, aparentemente ha llegado a su fin con el Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados de Obreros y Soldados, y con el Soviet mismo, declarándose satisfecho con las “explicaciones”, las enmiendas a la Nota y las “elucidaciones” hechas por el gobierno (que de hecho se redujo a frases vacías que no decían absolutamente nada, que no cambiaban nada y que no comprometían al gobierno en nada). Ellos consideraron el “incidente resuelto”.

Si las masas consideran el “incidento resuelto”, el futuro lo dirá. Nuestra tarea de hoy es hacer un cuidadoso estudio de las fuerzas, las clases, que se revelaron en la crisis, y sacar las lecciones relevantes para nuestro partido proletario. Porque éste es el gran significado de todas las crisis: ellas ponen de manifiesto lo que ha estado oculto; ellas hacen a un lado todo lo que es relativo, superficial y trivial; ellas barren la basura política y revelan los verdaderos resortes de la lucha de clases.

Estrictamente hablando, el 18 de abril, el gobierno capitalista simplemente reiteró sus notas anteriores en que la guerra imperialista estaba revestida de ambiguedades diplomáticas. Los soldados estaban furiosos porque creían honestamente en la sinceridad e intenciones de paz de los capitalistas. Las manifestaciones empezaron como manifestaciones de soldados, bajo la contradictoria, equívoca e inocua consigna: “Abajo Miliukov” (¡como si un cambio de personas o grupos pudieran cambiar la sustancia de la política!).

Esto significa que la amplia, inestable y vacilante masa, que esta más cerca del campesinado y cuya científica definición de clase es pequeña burguesía, se alejó de los capitalistas hacia los obreros revolucionarios. Fue la oscilación o el movimiento de esta masa, suficientemente fuerte para ser un factor decisivo, lo que causó la crisis.

Y fue en este punto en que otros sectores empezaron a agitarse: no el medio sino los elementos extremos, no la pequeña burguesía intermediaria sino la burguesía y el proletariado, empezaron a salir a las calles y a organizarse.

La burguesía tomó la Avenida Nevsky –o la Avenida “Miliukov” como un periódico la llamó– y los barrios adyacentes de la próspera Petrogrado, la Petrogrado de los capitalistas y de los funcionarios gubernamentales. Empleados, estudiantes y “las clases medias” se manifestaron a favor del Gobierno Provisional. Entre las consignas que aparecieron frecuentemente en las banderolas estaba “Abajo Lenin”.

El proletariado se concentró en sus propios centros, los suburbios de la clase obrera, bajo las consignas y llamamiengtos del Comité Central de nuestro Partido. El 20-21 de abril, el Comité Central adoptó resoluciones que fueron pasadas inmediatamente al proletariado a través de las organizaciones del Partido. Los obreros incursionaron en los distritos pobres y menos centrales, y luego en grupos llegaron a Nevsky. Por su carácter masivo y su solidaridad, estas manifestaciones fueron muy diferentes de los de la burguesía. Muchas banderas llevaban la inscripción “Todo el poder al Soviet de Diputados de Obreros y Soldados”.

En Nevsky, hubo enfrentamientos. Las manifestaciones “hostiles” se arrancaron, una a la otra, las banderas. El Comité Ejecutivo recibió por teléfono noticias de varios lugares en que hubo disparos de ambos lados, que hubo muertos y heridos; pero la información era extremadamente contradictoria y no confirmada.

La burguesía dio gritos acerca del “espectro de la guerra civil”, expresando asi su temor de que las verdaderas masas, la real mayoría de la nación, pueda tomar el poder. Los líderes pequeño burgueses del Soviet, los mencheviques y los narodniks –que desde la revolución en general y durante la crisis en particular, no han definido política de partido– permitieron ser intimidados. En el Comité Ejecutivo casi la mitad de los votos estuvieron contra el Gobierno Provisional, en la vispera de la crisis, pero ahora treinticuatro votos (con diecinueve en contra) están a favor de regresar a la política de confianza en y acuerdo con los capitalistas.

Y el “inicidente” fue considerado “resuelto”.

¿Cuál es la esencia de la lucha de clases? Los capitalistas están por dilatar la guerra con la cobertura de frases vacías y falsas promesas. Ellos están atrapados en los engranajes del capital bancario ruso, anglo-francés y americano. El proletariado, representado por su vanguardia consciente, está por la transferencia del poder a la clase revolucionaria, la clase obrera y el semiproletariado, por el desarrollo de la revolución de los obreros del mundo –una revolución que está claramente desarrollándose en Alemania–, y por la finalización de la guerra por medio de tal revolución.

La vasta masa del pueblo, principalmente la pequeña burguesía, que aún cree en los líderes mencheviques y narodniks y que ha sido absolutamente intimidada por la burguesía y está siguiendo su política, aunque con reservas, está oscilando ahora a la derecha, ahora a la izquierda.

La guerra es terrible, ha golpeado a la mayoría del pueblo más que a todos; es ese pueblo que se está dando cuenta, aunque vagamente todavía, que la guerra es criminal, que está siendo llevada mediante la rivalidad y pelea de los capitalistas por el reparto de sus despojos. La situación mundial está envuelta más y más. La única salida es una revolución de los obreros del mundo, una revolución que está ahora más avanzada en Rusia que en ningún otro país, aunque está claramente en maduración (huelgas, fraternización) también en Alemania. Y el pueblo está vacilando: vacilando entre la confianza en sus viejos amos, los capitalistas, y el resentimiento hacia ellos; entre la confianza en la nueva clase, la única consistentemente revolucionaria, que abre el camino a un futuro brillante para todo el pueblo trabajador –el proletariado– y una vaga consciencia de su rol en la historia mundial.

Esta no es la primera vez que la pequeña burguesía y los semiproletarios han vacilado y ¡no será la última!

La lección es clara, ¡camaradas obreros! No hay tiempo que perder. La primera crisis será seguida por otras. ¡Deben dedicar todos sus esfuerzos a educar al atrasado, a hacer contacto amplio, camaraderil y directo (no sólo en los mítines) con cada regimiento y con cada grupo del pueblo trabajador que no ha abierto sus ojos todavía! ¡Todos sus esfuerzos deben ser dedicados a consolidar sus filas, organizando a los obreros de abajo arriba, incluyendo cada distrito, cada fábrica, cada barrio de la capital y sus suburbios! ¡No sean engañados por aquellos pequeño burgueses que “se comprometen” con los capitalistas, por los defensistas y por los que “apoyan”, ni por los individuos que están inclinados a estar de prisa y gritar “¡Abajo el Gobierno Provisional!” ante la mayoría del pueblo, estén solidamente unidos….

La tarea de hoy es explicar más precisamente, más claramente, más ampliamente la política del proletariado, su modo de terminar la guerra. ¡Unanse más resueltamente, más ampliamente, donde puedan, en las filas y columnas del proletariado! ¡Unanse en torno a sus Soviets y, en ellos, esfuérzense en agrupar detrás de ustedes a la mayoría, mediante la persuasión camaraderil y la reelección de miembros individuales!

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