viernes, mayo 8

Kerensky sobre la crisis de abril

Palacio Mariinsky, sede del Gobierno Provisional desde marzo de 1917

... El 25 de abril [12 de abril del antiguo calendario], tarde en la noche, informé a la prensa que el Gobierno Provisional estaba preparando considerar la cuestión de despachar la nota a los aliados informándoles de los nuevos objetivos de guerra de Rusia, como lo anunció el Gobierno Provisional el 9 de abril [27 de marzo].

De algún modo, mi declaración apareció en la prensa del día siguiente en forma distorsionada. Anticipándose a los hechos, los periódicos anunciaron que el gobierno ya estaba discutiendo la nota para los aliados.

Algunos de los miembros del gobierno ya habían decidido llevar esta cuestión ante el gabinete entero. Sin embargo, ninguna discusión del gabinete como un todo había tenido lugar.

Por esta razón, el Ministro de Asuntos Exteriores estuvo bastante justificado en demandar del Gobierno Provisional una negativa oficial. El 27 de abril [14 de abril], los periódicos informaron: “El gobierno no ha discutido ni está preparando ninguna nota sobre la cuestión de los objetivos de guerra”.

La negativa provocó una verdadera tempestad. Como estaba previsto, Miliukov fue obligado a aceptar inmediatamente el envío de la nota a los aliados sobre la cuestión de los objetivos de guerra. Pero ahora este acto asumía una importancia exagerada a los ojos del público, considerándose que había sido forzado por el Soviet y, lo que es peor, por la guarnición de Petrogrado.

Debido a la seriedad de la situación, la nota para los aliados sobre los objetivos de guerra fue editada por todo el gabinete. Pasamos la noche entera haciendo eso en la oficina del Ministro de Guerra Guchkov que estaba muy enfermo. El contenido de la nota habría satisfecho a los más violentos críticos del “imperialismo” de Miliukov. De cualquier manera, lo que se desarrolló fue una ruptura psicológica que nos costó mucho. La falta de confianza y la hostilidad hacia Miliukov en el Soviet y en los círculos democrático-revolucionarios en general era tan grande que estos elementos no fueron capaces de considerar y captar los contenidos de la nota. La histeria revolucionaria empezó.

En una sesión especial, el Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado aprobó una resolución de agria protesta contra la nueva declaración “imperialista” del Gobierno Provisional, y Lenin que recién había llegado de Suiza, se apuró en enviar a sus lugartenientes a las barracas.

El 3 de mayo [20 de abril], el Regimiento de Guardias Finlandés salió a las calles de Petrogrado. Completamente armados, con banderas rojas y letreros denunciando al Gobierno Provisional, particularmente a Miliukov y Guchkov, las tropas marcharon hacia el Palacio Mariinsky. En toda la ciudad aparecieron destacamentos armados de obreros y soldados. El gobierno no estaba en ese momento en el Palacio Mariinsky que estaba rodeado por la turba armada, sino en la Moika, en la oficina de Guchkov. Ahí apareció el general Kornílov, comandante del distrito militar de Petrogrado para pedir el permiso del gobierno para llamar a las tropas para proteger la ciudad.

Unánimemente el gobierno declinó tal protección. Estábamos confiados de la sabiduría de muestro camino y sentimos que la población no permitiría ningún acto de violencia contra el gobierno.

Y, en verdad, el mismo día apareció una explicación del Soviet de Diputados de Obreros y Soldados declarando que no había convocado a las tropas a manifestarse contra el gobierno. Antes de esto, inmensas multitudes habían aparecido en las calles en una gran demostración en honor del Gobierno Provisional y, particularmente, de Miliukov.

La primera movilización de las fuerzas bolcheviques terminó algo ridículamente para Lenin, pero no sin el sacrificio de unas vidas como resultado del tiroteo en las calles. El derramamiento de sangre inocente tuvo también un efecto moderador sobre los líderes de la democracia revolucionaria. Los jefes del Soviet rápidamente repudiaron la aventura bolchevique. Sobre la base de un acuerdo entre esos líderes del Soviet que eran leales al gobierno y este último, el gobierno hizo público el 4 de mayo [21 de abril], una explicación de la nota del Ministro de Asuntos Extranjeros del 1 de mayo [18 de abril].

De hecho, esta explicación no explicaba nada porque no había nada que explicar. Lo que hizo fue enfatizar los puntos de importancia desde el punto de vista de la sicología popular. El gobierno había señalado que su nota iba a ser enviada con el acuerdo unánime de todos los miembros del gabinete. En otras palabras, los Soviets y los comités armados fueron informados que en esto Miliukov y Kerensky estaban en completo acuerdo. Ninguno de los ministros quiso rehusar la solidaridad con Miliukov como miembro del Gobierno Provisional pero el Ministerio de Asuntos Exteriores tenía que encargarse, nada menos, a alguien que fuese capaz de conducir la política exterior de la nación con métodos más elásticos. Tal fue la opinión de todo el Gobierno Provisional con la excepción de uno o dos. La cuestión de reajustar portafolios en el gobierno fue formalmente presentada por mí.

Tomado de The Catastrophe de Alexander F. Kerensky, 1927. Traducción propia. Resaltados en negrita nuestros.

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