miércoles, marzo 21

La "Historia" de Trotsky: un retrato incompleto de la revolución de Febrero

En su Historia…, los capítulos sobre Febrero desechan el papel de los socialistas organizados. En la medida en que hubo socialistas activos, su recuento da la impresión de que ellos actuaron sin disciplina partidaria o dirección.

Constantemente critica la actitud de los revolucionarios el Día Internacional de la Mujer. “Ninguna sola organización convocó huelgas ese día”, dice. Pero, ahora sabemos, según los registros policiales, que un obrero fue arrestado esa mañana distribuyendo un volante del Comité Interdistrital llamando a la huelga por el Día Internacional de la Mujer. Las memorias de otros activistas mencionan que el menchevique “Grupo Iniciativa y otras organizaciones partidarias también distribuyeron proclamas ilegales en las fábricas”.

Trotsky relata, “Ellos [los bolcheviques] decidieron no convocar huelgas sino prepararse para la acción revolucionaria en un momento indefinido, en el futuro”. Sin embargo, no hubo nada indefinido sino una fecha específica: el Primero de Mayo. Ese fue el día que los bolcheviques eligieron como la próxima gran celebración socialista después del Domingo Sangriento [9 de enero]. Kayurov, a quien Trotsky cita extensamente, escribe sobre eso en sus memorias. Sin embargo, la elección del Primero de Mayo fue un error táctico, pero fue uno que inmediatamente corrigieron cuando los sucesos les demostraron que se habían equivocado…

Basándose principalmente en el recuento de Kayurov, Trotsky termina desfigurando las actitudes y las acciones de los socialistas durante la revolución. Dice que “el comité de Vyborg tuvo que aprobar [unirse a la huelga]”. Pero, como demostré en mi artículo [“February’s forgotten vanguard. The myth of Russia’s spontaneous revolution”], muchas memorias cuentan que las diferentes organizaciones socialistas (bolcheviques, eseristas e interdistritales) respondieron con prontitud al llamado de las huelguistas y salieron a las calles. Después de todo, para eso era para lo que vivían. Y no les faltó voluntad. Aquí un ejemplo de I. Gordienko, obrero bolchevique de la Fábrica de Construcción de Maquinaria Nobel:

"En la mañana del 23 de febrero, escuchamos, a través de las ventanas de la fábrica, voces femeninas procedentes de las calles: “¡Abajo la guerra! ¡Abajo los precios altos! ¡Abajo el hambre! ¡Pan para los trabajadores!” Varios camaradas y yo nos acercamos inmediatamente a las ventanas… Las puertas de la Bol’shaya Sampsion’evskaya Manufaktura Nº 1 estaban abiertas. Las masas de mujeres obreras llenaban las calles, su actitud era militante. Las que notaron nuestra presencia empezaron a agitar sus manos y a gritar: “¡Salgan! ¡Paren de trabajar!”. Bolas de nieve alcanzaban las ventanas. Decidimos unirnos a la huelga… Se hizo un breve mitin cerca de las puertas de la oficina principal y salimos a las calles… Los camaradas del frente fueron tomados por los brazos en medio de “¡Viva!”, y fuimos con ellas hacia la avenida Bolshoi Sampsonievsky".
Trotsky presta muy poca atención a la actividad específica de las organizaciones revolucionarias y, cuando lo hace, es frecuentemente inexacto. Dice: “La primera proclama dirigida al ejercito fue publicada solo el 26 por una de las organizaciones socialdemócratas cercana a los bolcheviques [el Comité Interdistrital]”. Esto es equívoco y no es verdad. Es equívoco porque, por lo menos el 25, los bolcheviques habían tenido como objetivo la agitación en múltiples barracas. Y no es verdad porque el 25 de febrero, el Comité Petersburgo de los bolcheviques distribuyó volantes a los soldados urgiéndolos a que se unan a los obreros.

"¡Hermanos soldados! Por tercer día, nosotros, los obreros de Petrogrado, exigimos abiertamente la destrucción de la autocracia, que ha causado el derramamiento de sangre del pueblo, que ha hecho hambriento a nuestro país y que ha condenado a nuestras esposas, hijos, madres y hermanos a la ruina. Recuerden, camaradas soldados, solo la unión fraternal de la clase obrera y el ejército revolucionario emancipará al pueblo esclavizado y acabará con esta insensata guerra fratricida. ¡Abajo la monarquía zarista! ¡Viva la unión fraternal del ejército revolucionario y el pueblo!"
Después Trotsky describe al comité distrital de Vyborg como si estuviera a punto de tirar la toalla…:

"Los disparos a los manifestantes aumentaron la incertidumbre entre los líderes. El alcance del movimiento empezó a parecer peligroso. Incluso en la reunión del comité de Vyborg del día 26 –es decir, doce horas antes de la victoria– se discutió sobre si no era el momento de terminar con la huelga".
Sin embargo, el 27 (cuando los obreros se concentraban en sus fábricas), el comité distrital de Vyborg emitió una proclama que difícilmente era la palabra de gente a punto de rendirse:

"El pueblo trabajador no soporta más la violencia, el descontento y la ruina… Que los soldados, nuestros hermanos e hijos, marchen en nuestras filas con sus rifles en las manos. ¡Entonces le llegará la hora final a la monarquía Romanov! ¡Abajo la monarquía zarista! ¡Viva la República Popular! ¡Tierra para el pueblo! ¡Jornada de ocho horas para los trabajadores! ¡Viva el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia! ¡Viva el Gobierno Provisional Revolucionario! ¡Abajo la matanza!"
No olvidemos a los otros socialistas. Los Interdistritales publicaron el primer volante del 27 [de febrero (12 de marzo)]. Decía, en parte:

"Nosotros, bolcheviques y mencheviques socialdemócratas, y socialistas revolucionarios, convocamos al proletariado de Petersburgo y de toda Rusia a organizar e impulsar la movilización de nuestras fuerzas. ¡Camaradas! Organicen comités de huelga ilegales en las fábricas. Establezcan coordinación entre distritos. Organicen colectas para la prensa ilegal y para adquirir armas. Prepárense, camaradas. ¡La hora de la lucha decisiva está cerca!"
Además hay muchos informes policiales sobre las reuniones de Vyborg y las actitudes de los socialistas, que revelan mucho más confianza. Por ejemplo:

"Debe tenerse en cuenta que mañana [27 de febrero], los obreros irán a las fábricas pero solo a reunirse, decidir qué hacer y salir nuevamente a las calles de manera organizada y planificada a la espera de alcanzar un éxito total. En la actualidad, las fábricas están sirviendo de amplios centros de reunión. Un cierre temporal de las fábricas, aunque sea por dos o tres días, privaría a las masas de centros de información donde experimentados oradores [es decir, revolucionarios] exaltan las multitudes, dirigen las acciones en cada fábrica y coordinan y organizan las manifestaciones".
Además:

"Están planeando formar un soviet de representantes obreros… Las elecciones se realizarán en las fábricas, mañana por la mañana, y podrá estar operativo en la tarde. Esa es otra razón para cerrar todas las fábricas e impedir las reuniones de mañana".
En general, la historia que Trotsky cuenta tiene el efecto de minimizar el papel de los socialistas organizados, durante aquellos extraordinarios días de actividad de obreros y soldados. Trotsky acertadamente apunta: “El liberalismo… ha creado entusiastamente la teoría de una revolución [de Febrero] espontánea e impersonal”. Pero su propia narración deja intacto el mito de una revolución sin partido. El concluye que la revolución fue liderada por “los obreros educados en su mayor parte por el partido de Lenin”. Esta es una formulación vaga e inusual en Trotsky. Es como si el centralismo democrático hubiera colapsado en la víspera de la revolución. Dada la totalidad de material disponible hoy, creo que nos deja con un retrato incompleto de la revolución de Febrero.


Extraído de: Jason Yanowitz (*), Spontaneity and the February Revolution: A reply to Paul D’Amato, International Socialist Review, Nº 78, Julio–Agosto de 2011. Traducción propia.

(*) Colaborador de la publicación trotskista International Socialist Review.

martes, marzo 20

El Soviet y el Gobierno Provisional: poderes en competencia



Príncipe G. Lvov
Primer Ministro del
Gobierno Provisional



Petrogrado (7 de Marzo de 1917).- En una situación inédita en la historia, el Ispolkom y el Gobierno Provisional se han embarcado en un pulseo de fuerzas sobre quién ejerce mayor poder en la primera semana de gobierno.

Como demostrando que su campo de acción no se limita a ejercer el “control democrático” sobre el Gobierno Provisional, el Ispolkom ha legislado en campos diversos de actividad.

El 3 de marzo, ante la presión de los trabajadores, decretó la jornada laboral de ocho horas en todas las empresas, incluyendo la industria de defensa.

El mismo día, ordenó el arresto de los miembros de la dinastía imperial, incluyendo el Comandante en Jefe recién nombrado luego de la abdicación de Nicolás II.

El mismo 3 de marzo, autorizó el funcionamiento de los servicios postales y telegráficos sujetos a la “vigilancia” por parte de los órganos del Soviet.

El 5 de marzo, ordenó el cierre de todas las publicaciones afines a las “Centurias Negras”, incluyendo el diario de extrema derecha Novoe Vremia.

El día de hoy, 7 de marzo, notificó a todos los periódicos y revistas que sólo podrán publicarse con autorización expresa del Ispolkom. Esta medida ha provocado una amplia protesta y parece que va a encontrar resistencia.

Situándose claramente como un contra poder, el Ispolkom creó el 3 de marzo una serie de comisiones para enfrentar problemas apremiantes del abastecimiento de alimentos, ferrocarriles, correos y telégrafos, y finanzas, controlando las actividades del gobierno. El día de hoy, creó la más importante de las comisiones: la “Comisión de Contacto” cuya función es “informar al Soviet sobre las intenciones y acciones del Gobierno Provisional y a esta última sobre las demandas del pueblo revolucionario; ejercer presión sobre el gobierno para satisfacer todas esas demandas; y ejercer control ininterrumpido sobre su implementación”.

Los miembros de la “Comisión de Contacto” son: N.S. Chjeídze, M.I. Skóbelev, Iu.M. Steklov, N.N. Sujánov y V.N. Filippovsky.

Todo esto se suma a la Orden Nº 1 que en términos prácticos puso la Guarnición de Petrogrado bajo el control del Soviet y estableció que el Gobierno Provisional no puede ejercer autoridad sobre las fuerzas armadas sin la anuencia del Soviet.

Por su lado, el Gobierno Provisional se ha impuesto la tarea de destruir el legado del zarismo, de todo aquello que simboliza su dominio. El 4 de marzo, se abolió el Departamento de Policía que prácticamente había cesado de funcionar desde el 27 de febrero. El mismo 4, se decretó la disolución de la policía secreta, la Ojrana, y del Cuerpo de Gendarmes. Tres de las instituciones del Estado zarista más odiadas por el pueblo. El 5 de marzo se instruyó a las autoridades locales para que formen milicias ciudadanas comandadas por oficiales elegidos, puestos bajo la autoridad de los Zemtvos y consejos municipales.

El mismo día, 5 de marzo, todos los gobernadores y vice gobernadores fueron revocados. Su autoridad pasó a manos de los presidentes de los zemtvos provinciales. Sobre este tema, las provincias, con el auspicio de los soviets, establecerán su nueva organización y nombrarán su personal a fin de cubrir el vacío dejado por la burocracia imperial.

Con estas medidas que cuentan con el respaldo y la bienvenida de los líderes de los Soviets, el Gobierno Provisional ha ganado el apoyo de la población y goza de mucha popularidad en su primera semana de gobierno.

Los Comités de Fábrica o Fabzavkomi

Guardias rojos protegiendo la Fábrica Vulcano


Tal vez la organización a la que menos atención se le ha prestado al estudiar la Revolución Rusa es el Comité de Fábrica o Fabzavkomi, nacido en 1917. La mayoría se concentra en los soviets y los sindicatos soslayando el papel que los comités de fábrica jugó en la revolución rusa en general y en la acción política de los bolcheviques.


Por sus características, los comités de fábrica tenían una relación inmediata con la clase obrera dado que eran elegidos en el mismo centro de trabajo y afrontaban directamente las reivindicaciones de los tabajadores. Los sindicatos y los soviets, por su tipo de organización a nivel de rama industrial y por ciudad, eran organizaciones cuya burocracia mediatizaba el contacto y las demandas de los obreros.


Los comités de fábrica nacieron en febrero de 1917 en las fábricas de propiedad del Estado, en respuesta a la deserción de los administradores nombrados por el Estado. Muy pronto se extendieron a las fábricas de propiedad privada. En marzo, la asociación de industriales acordó con el Ispolkom que en cada planta industrial se nombren tales comités. En abril, fueron reconocidos oficialmente por el Gobierno Provisional como representantes de los trabajadores.


El principal objetivo de los comités de fábrica fue garantizar la continuidad de la producción de las plantas. Los cierres de fábrica, la escasez de insumos, el despido masivo de trabajadores, fueron razones inmediatas de su formación. Los obreros desconfiaban de los patronos cuando -arguyendo motivos de fuerza mayor, en medio de la crisis económica y política- cerraban las plantas industriales, dejando en las calles a los trabajadores. Estos últimos, consideraban que los capitalistas lo hacían con el fin de estrangular la revolución en el campo económico.


De esta forma, los comités asumieron la lucha contra el “sabotaje”, controlando el trabajo de la administración de la fábrica, haciéndose cargo de conseguir las materias primas, tomando en sus manos la contratación y despido del personal. El objetivo era mantener la fuente de trabajo y evitar su uso como arma contra la revolución. Sus tareas incluían mantener la disciplina en el trabajo, luchar contra el ausentismo y organizar milicias para proteger la fábrica en las noches.


Era un “control obrero” limitado a la supervisión del trabajo de la gerencia y administración; no intervenía en el manejo de la producción.


Ante el empeoramiento de la inflación y los problemas de abastecimiento de materias primas, las pugnas con los administradores de las fábricas se hicieron más tensas. Los comités culpaban a los empleadores de especulación, de doble contabilidad y de recurrir con facilidad al cierre de las plantas. Los comités de fábrica demandaban tener más presencia en la adminitración.


Los bolcheviques fueron los principales promotores de los comités de fábrica y de hecho fueron las primeras organizaciones que ganaron a su lado. Los mencheviques veían con desdén estos comités, a los que consideraban organismos anarcosindicalistas; sin embargo, hicieron lo que pudieron por incorporarlos a los sindicatos nacionales que ellos dominaban. No valoraron la representatividad de los comités y su estrecha vinculación con la clase obrera. Los bolcheviques por el contrario llegaron incluso a organizarlas nacionalmente. En la primera Conferencia de Comités de Fábrica de Petrogrado de mayo de 1917, los bolcheviques contaban con dos tercios de los delegados.


Al constituir unidades armadas para defender las fábricas contra el pillaje, saqueo y sabotaje, los comités de fábrica contribuyeron a la organización armada de la clase obrera en pequeños destacamentos de guardias rojos.


Con este vínculo directo, los comités de fábrica servirían a los bolcheviques en su lucha por ganarse a la clase obrera a su lado, lo que a su vez les permitiría ganar la mayoría en los soviets y en las unidades de la guarnición militar de Petrogrado.

domingo, marzo 18

Pravda. Periódico bolchevique


Pravda del 16 de marzo de 1917

Los Guardias Rojos


La Guardia Roja bolchevique en las calles de Petrogrado


La Guardia Roja fue otra de las organizaciones nacidas en 1917, se formó por iniciativa de los trabajadores para defender las fábricas del pillaje, saqueo y sabotaje. En esa tarea trabajan en estrecha relación con los comités de fábricas.

En un principio, los obreros se procuraron todo tipo de armas, particularmente escopetas de caza. Posteriormente obtuvieron mejores armas en los asaltos contra los cuarteles de policía durante las manifestaciones de febrero y marzo. Y, en agosto de 1917, cuando la amenaza contrarrevolucionaria kornilovista parecía inminente, el gobierno indefenso tuvo que proveerles armas (que una vez sofocado el peligro se rehusaron devolver).

Desde los primeros días de la Revolución de Febrero, los bolcheviques fueron los que promovieron y organizaron las guardias rojas, teniendo una visión de largo plazo. Lenin insistía a sus partidarios trabajar por el armamento del pueblo y veía en los guardias rojos un prospecto de ejército rojo.

Cuando el gobierno formó sus propias milicias en las ciudades, los guardias rojos se negaron a desarmarse, y existieron como una fuerza policial paralela con presencia en los distritos obreros e industriales.

Ante cualquier asomo de neutralizar o suprimir las guardias rojas, fueron los bolcheviques los que defendieron su permanencia y llamaron a los trabajadores a mantenerse alertas para defender la revolución contra cualquier amenaza.

En julio de 1917, habían 20,000 guardias rojos en Petrogrado, la mitad de ellos jóvenes menores de 25 años: eran obreros con educación, calificados para el trabajo en la industria, participantes de las jornadas huelguísticas de 1912-14 (cuando los bolcheviques tenían la influencia mayoritaria en la clase obrera de las dos principales ciudades: Petrogrado y Moscú).

La mayoría simpatizaba con los bolcheviques y los anarquistas. Así, cuando Kornilov pretendió someter la revolución e imponer una dictadura militar basado en unidades provenientes del frente, fueron los bolcheviques los únicos que tenían el poder militar -de la mayoría de unidades de la guarnición de Petrogrado y de las brigadas de la Guardia Roja- para hacer frente a la situación. En tales circunstancias, el Gobierno Provisional y el Soviet tuvieron que recurrir al partido bolchevique y sus bases, que en aquel momento salvaron la revolución.

sábado, marzo 17

Los bolcheviques en los primeros días de la Revolución


En los primeros días de la Revolución, el Buró Ruso del Comité Central del Partido bolchevique estaba compuesto por tres militantes jóvenes, inexpertos y de segundo rango, debido a que sus principales líderes se encontraban en la emigración o purgando condena en Siberia. Dos obreros - Alexander Shliápnikov y P.A. Zalutsky- y un intelectual -Viacheslav Molotov-, tenían en sus manos la dirección práctica del Partido. Se estima que los militantes bolcheviques en toda Rusia eran menos de 25,000, de los cuales solamente unos mil eran veteranos.

En la sesión del 1 de marzo del Ispolkom (Comité Ejecutivo) del Soviet de Petrogrado -en la que se aprobó apoyar al Gobierno Provisional-, el Partido bolchevique se pronunció por “el inicio de la lucha por la creación de un Gobierno Provisional Revolucionario. Esta demanda se basaba en la caracterización que hacían del Gobierno Provisional como “representante de la gran burguesía y los grandes terratenientes”, “incapaz de hacer realidad los objetivos revolucionarios básicos del pueblo”. La mayoría menchevique, por supuesto, rechazó esta moción.

El mismo día, el comité distrital bolchevique de Vyborg –el distrito obrero más radical-, en su primera reunión en la legalidad, había aprobado una resolución en la que llamaba a la toma inmediata del poder por los trabajadores y la abolición del Comité Provisional de la Duma (que dio origen al Gobierno Provisional). El Buró Ruso del CC estableció, sin embargo, que la tarea inmediata era la organización y preparación del Partido y las masas. Esta sería una de las múltiples veces en que el CC tendría que lidiar por poner en sus cauces el ímpetu revolucionario de sus propias bases partidarias y de las masas de obreros y soldados bajo su dirección.

El 2 de marzo, el día de la abdicación de Nicolás II, un grupo del Partido se reunió para restablecer el Comité Bolchevique de Petersburgo, con los cinco miembros recién liberados después de su arresto en las movilizaciones del 26 de febrero. Se estableció que el comité tendría carácter temporal hasta la convocatoria de la conferencia local del partido.

El 3 de marzo, en la reunión del Comité de Petersburgo, el Buró del CC puso al voto su posición sobre el gobierno provisional. Luego de un debate acalorado, el Comité de Petersburgo aprobó una posición distinta que decía que “no se opone al Gobierno Provisional en tanto sus políticas sean consistentes con los intereses… del pueblo, pero declara su intención de dirigir la más incansable lucha contra cualquier intento del Gobierno Provisional por restablecer la monarquía en la forma que sea”.

El 5 de marzo, en otra reunión del Comité de Petersburgo, Molotov, en nombre del Buró, planteó nuevamente el tema y presentó una propuesta de resolución a ser aprobada en dicho comité: “Considerando que el Gobierno Provisional está conformado por representantes de la gran burguesía y grandes terratenientes monárquicos y que es básicamente contrarrevolucionario, el Comité de Petersburgo no puede apoyar a este gobierno y adopta como su tarea la lucha por la creación del Gobierno Provisional Revolucionario”. El comité rechazó la propuesta de Molotov y mantuvo su posición del 3 de marzo.

En relación con el tema de la guerra, el Buró Ruso del CC y el Comité de Petersburgo compartían la misma posición. En su sesión del 7 de marzo, el Buró aprobó una resolución señalando que “la tarea básica de la socialdemocracia revolucionaria es, como antes, la lucha por la transformación de la presente guerra imperialista antipopular en una guerra civil de los pueblos contra sus opresores, las clases dominantes.

Lenin escribía a Alexandra Kollontai: “Esta primera etapa de la revolución… no será la última… Por supuesto, continuaremos oponiéndonos a “la defensa de la patria”. Al siguiente día agregaba: “Ahora en la agenda está… la organización de las masas… y la preparación para la conquista del poder por los Soviets de Diputados Obreros. Sólo tal poder puede dar pan, paz y libertad”. En telegrama dirigido a un grupo de bolcheviques que dejaban Estocolmo para regresar a Rusia, Lenin puntualizaba: “Nuestras tácticas: Completa desconfianza, ningún apoyo al nuevo gobierno; sospechar especialmente de Kerensky; armar al proletariado es la única garantía… Ningún acercamiento a los otros partidos”.

Sin embargo, la comunicación entre el Buró en el extranjero y el Buró Ruso era casi inexistente. Lenin se encontraba en Zurich y mantenía correspondencia con Kollontai en Oslo quien a su vez tenía el enlace con el Buró Ruso. Pero la comunicación con Rusia no era fluida y las misivas llegaban con retraso de varios días (casi una semana) lo que en condiciones revolucionarias es un gran desfase debido a los cambios rápidos de la situación política y militar. Esta gran dificultad se haría notoria, sobre todo, desde junio 1917, cuando incluso el contenido de los artículos escritos in situ perdían actualidad debido a lo cambiante de la situación revolucionaria.

La posición del Buró Ruso del CC era similar en términos muy generales a la Lenin pero faltaban muchas cosas por desarrollar en relación a la estrategia y táctica de la revolución.

Stalin y la noticia de la Revolución

Stalin. En en el exilio. 1915


El 23 de febrero, mientras Stalin se instalaba en una casa en Achinsk [Siberia], multitudes tomaban las calles [en Petrogrado]
...
El domingo 26 de febrero, cincuenta personas fueron muertas en un enfrentamiento entre las multitudes de Petrogrado y los cosacos. La sangre enfureció a la muchedumbre, y los soldados empezaron a desertar. Al día siguiente, las masas tomaron por asalto el arsenal, capturando 150,000 armas, quemando los cuarteles y linchando policías…

Achinsk no era consciente de lo que pasaba...

En Petrogrado, el zar no reinaba más. El 1 de marzo, en el Palacio Táurida, un Gobierno Provisional fue formado con el Príncipe Georgi Lvov como Primer Ministro. En el mismo edificio, el Soviet de Diputados de Obreros y Soldados eligió un Comité Ejecutivo presidido por el menchevique georgiano Karlo Chjeídze. Esos dos instituciones paralelas tomaron el poder…

El nuevo Ministro de Justicia Alejandro Kerensky telegrafió a Achinsk para ordenar la liberación de los diputados de la Duma exiliados: “Todo está en manos del pueblo. Las prisiones están vacías, los ministros arrestados, la emperatriz vigilada por nuestro pueblo”. Esa noche Achinsk supo que la Revolución había llegado por fin – “pero todos hablaban en susurros”.

“El día que recibimos el telegrama, era el día de mercado… entonces fui corriendo a decirles [a los campesinos locales]…que ya no hay zar”, recuerda una bibliotecaria bolchevique llamada Alejandra Pomerantseva, quien compartía la casa con Stalin. “En el camino, me encontré con el camarada Stalin” que “me vio excitada”.

“A dónde va?”, preguntó.

“Corro al mercado a hablar a los campesinos sobre la Revolución”.

Stalin “lo aprobó” –y ella se dirigió al mercado.

El 3 de marzo, Mijaíl II abdicó cuando el gobierno no pudo garantizarle su seguridad. El 14, el alcalde de Achinsk inauguró un mitín en el que Kámenev propuso enviar un telegrama aclamando al Gran Duque [Mijaíl] por su decencia cívica. Kámenev se lamentaría más tarde por su instinto no bolchevique de agradecer a los Romanov. “En la mañana siguiente me enteré por el propio camarada Kámenev, vino a decirme que había cometido un error tonto”, recordaba Stalin que había viajado a Krasnoyarsk. Kámenev negó haber firmado el agradecimiento y acusaba a Stalin de mentir.

Stalin telegrafió a los Alliluyev [su futura familia política] en Petrogrado: estaba en camino…

Extracto (editado) de Young Stalin de Simon Sebag Montefiori, 2007. Traducción propia.

viernes, marzo 16

El fin de la dinastía Romanov


Petrogrado (3 de marzo de 1917).- La abdicación de Nicolás II ha sido recibida con poco entusiasmo en las calles de Petrogrado en tanto no constituye el anuncio oficial del fin de la monarquía.

El esfuerzo del Gobierno Provisional por tranquilizar las calles y lograr que los soldados regresen a sus cuarteles no se ve facilitado por la preocupació en relación a la continuidad de la Corona.

Algunos ministros del Gobierno Provisional no excluyen, por el contrario, alientan la vigencia de la monarquía. Guchkov, Ministro de Guerra, y Miliukov, Ministro de Asuntos Exteriores, son defensores de la Corona.

Mientras tanto las masas en la capital atacan a los partidarios del zarismo y a todo signo que lo recuerde. Una multitud de soldados marchó hacia el Palacio Táurida demandando el derrocamiento de la dinastía Romanov. En tanto, el Ministro Miliukov defiende la existencia legal de la monarquía y su preservación como símbolo del estado, considerando que es la única que puede dar legitimidad a la transferencia del poder al nuevo gobierno.

Sin embargo, la supervivencia de la monarquía tiene pocas posibilidades según el panorama político de la capital y la negativa de los obreros y soldados a aceptar al nuevo zar.

En virtud de los argumentos y de la persistencia de Kerensky y Nekrásov, ministros republicanos, el Gobierno Provisional resolvió persuadir al Gran Duque para que rehuse la Corona y de por concluida la dinastía.

El hermano del ex-Zar Nicolás II, recibió a los representantes del Gobierno Provisional en la residencia de la Princesa Putiatina, cerca al Palacio de Invierno, donde el Gran Duque Mijaíl se refugió al estallar la revolución. El Primer Ministro Lvov y Kerensky expusieron la posición de la mayoría del gobierno, según la cual si acepta la Corona, se producirá un levantamiento general que conducirá inevitablemente a la guerra civil.

Aunque tímido y poco interesado en política, Mijaíl discrepó con los ministros diciendo que sólo la monarquía podía salvar al país del desorden y el caos. Sin embargo, solicitó una hora para tomar una decisión; tiempo que empleó para consultar con el presidente de la Duma sobre si dicho organismo le puede garantizar su seguridad en caso de aceptar la Corona. Ante la respuesta negativa de Rodziando, el Gran Duque Mijaíl informó a los representantes del gobierno que declinaría la Corona.

A las 6 de la tarde del día de hoy, el Gran Duque firmó –en presencia de los ministros- el Manifiesto de abdicación que puso fin a 300 años de dominio de los Romanov.

Al saberse la noticia, multitudes de personas de todo origen social salieron a reunirse en las calles de Petrogrado y Moscú, expresando su júbilo. En los techos y ventanas de los edificios de las ciudades se izaron banderas rojas en señal de adhesión a la revolución. Igualmente en las ciudades y pueblos del interior, la población celebró el fin del zarismo con mucho entusiasmo. Marchas, manifestaciones y mítines se desarrollaron por doquier, con las multitudes cantando La Marsellesa.

Lenin y la noticia de la Revolución


Un camarada, M.G. Bronski, llegó a toda prisa al 14 Spiegelgasse. Había leído en periódicos suizos que la Revolución –la Revolución, la largamente esperada Revolución, la gloriosa Revolución contra los Romanov- estaba ocurriendo. Los telegramas habían llegado esa mañana. Bronski estaba asombrado de que Lenin no hubiera escuchado todavía nada: “¿No se ha enterado?”. Lenin y Nadya se apresuraron a ir hacia el lado del lago donde podrían confirmar la historia de Bronski con el contenido de los periódicos que se exhibían al público en los puestos. Quizá, suponían, Bronski ha estado exagerando. Todos los emigrados deseaban muchísimo una erupción revolucionaria pero se cuidaban de creer que estaba ocurriendo. Pero en esta oportunidad la historia era verdadera. Los periódicos suizos y los telegramas de Petrogrado tenían el mismo mensaje. Asombrados y complacidos, Lenin y Nadya leyeron las informaciones una y otra vez. Realmente, no cabía duda: La Revolución ha ocurrido. Esta vez no eran solamente signos de una monarquía bajo presión, la monarquía había sido derribada. Nicolás II, cuyo padre no había tenido clemencia con Alexander, el hermano de Lenin, y cuya familia era detestada por Lenin, se había convertido en el ciudadano Romanov.

El resto del día la pasaron en bulliciosas reuniones con emigrados amigos en Zurich. Se estrechaban manos, se intercambiaban felicitaciones, se cantaban canciones revolucionarias – y Lenin gustaba de ejercitar su voz de barítono en tales ocasiones…

…Lenin quería proveer el liderazgo que podía a los bolcheviques en Rusia. Esto no podía ser hecho directamente: tenía que despachar los mensajes a través de Alejandra Kollontai en Oslo, quien mantenía lazos con el Comité Central en Petrogrado. El 3 de marzo envió un telegrama afirmando la necesidad de que los bolcheviques se mantengan firmes en sus viejas consignas. Lenin advertía contra cualquier cambio en la política del partido contra la guerra. De ninguna manera los socialistas deberían aprobar “la defensa de la patria”. La reunificación con los mencheviques debería ser rechazada. Los bolcheviques necesitaban tener su propio partido. El objetivo debería ser “la revolución proletaria internacional y la conquista del poder por ‘los Soviets de diputados obreros’ “. No dejaba de mencionar que ningún compromiso con Kautsky era tolerado. Esto era un llamamiento político; era un guante lanzado a los pies del Gobierno Provisional. Lenin no iba a aceptar el derecho de Miliukov, Guchkov y Kerensky…a gobernar Rusia. Su lenguaje era inconfundiblemente insurreccional. Que los Soviets asuman el poder! Que la Revolución se extienda más allá de Rusia! Que cada verdadero socialista promueva la causa revolucionaria en Europa!

Extracto (editado) de Lenin: A biography de Robert Service, 2000. Traducción propia.

jueves, marzo 15

Miliukov sobre el Gobierno Provisional: "Nadie nos eligió... Fuimos elegidos por la revolución rusa"

Petrogrado (2 de marzo de 1917).- Pável Miliukov, líder del Partido Demócrata-Constitucionalista (Kadete) habló en el Palacio Táurida ante una multitud, explicando la formación del nuevo Gobierno Provisional y algunos puntos de su programa. A continuación reproducimos el discurso de Miliukov, próximo Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno Provisional:

"Estamos siendo testigos de un gran momento histórico. Hace sólo tres días éramos una modesta oposición mientras que el gobierno parecía omnipotente. Ahora este gobierno ha caído en el lodo, a donde pertenece, mientras que nosotros y nuestros amigos de la izquierda hemos sido elevados por la revolución, el ejército y el pueblo, a un lugar de honor como miembros del primer gobierno público de Rusia (Fuertes y prolongados aplausos) [...] ¿Cómo es que la revolución rusa, que ha derrocado al viejo régimen para siempre, haya sido quizás una de las más breves y menos sangrientas de todas las revoluciones conocidas por la historia?

"Sucedió así porque la historia no ha conocido otro gobierno tan estúpido, deshonesto, cobarde y traidor que ése. [...]

"[...] Tenemos que consolidar nuestra victoria. Y con ese fin, lo que necesitamos ante todo es mantener la unidad de voluntad y pensamiento que nos ha conducido a la victoria. [...]

"Que los soldados y oficiales del grande y glorioso ejército ruso también permanezcan unidos, y recuerden que el ejército es fuerte por su unidad interna: cuando pierde esa unidad y se divide, se convierte en una turba caótica que cualquier puñado de hombres armados y organizados puede someter. [...]

"Me preguntan: “¿Quién los eligió?” Nadie nos eligió. Si hubiéramos esperado por una elección popular, no le hubiéramos arrebatado el poder al enemigo. Si hubiéramos perdido el tiempo en discutir a quién elegir, el enemigo se hubiera organizado y nos hubiera derrotado a nosotros y a ustedes. Fuimos elegidos por la revolución rusa. [...] (Aplausos. Gritos: “¿Quiénes son los ministros?”).

"No puede haber secretos para el pueblo. Toda Rusia conocerá este secreto dentro de unas cuantas horas. Por supuesto, no hemos sido nombrados ministros para ocultar nuestros nombres. Voy a decírselos ahora. El nombre de la persona que hemos puesto a la cabeza de nuestro gobierno simboliza al público ruso organizado (Gritos: “basado en la propiedad”) que fue tenazmente perseguido por el anterior gobierno. El Príncipe G.E. Lvov, la cabeza de los zemstvos rusos (Gritos: “basado en la propiedad”) será nuestro Premier y Ministro del Interior. Ustedes dicen: público basado en la propiedad. Sí, pero ese es el único público organizado que dará la oportunidad a las otras capas del público para que se organicen. (Aplausos) Pero, caballeros, estoy feliz de decirles que el público sin propiedad también tiene su representante en nuestro gobierno. Acabo de recibir la aceptación de mi camarada A.F. Kerensky para que asuma un puesto en el primer gabinete público de Rusia. (Sonoras aclamaciones) Estamos eternamente complacidos de poner en las confiables manos de este activista público el ministerio que ha de imponer el justo castigo a los servidores del antiguo régimen, a todos esos Shtiurmers y Sujomlinovs (Aplausos) Por la voluntad del destino, esas cobardes figuras que ya se han ido para siempre, han caído en las manos no de la justicia Cheglovitovita sino del Ministerio de Justicia de A.F. Kerensky (Aplausos estruendosos, gritos).

"¿Quieren conocer otros nombres? (Gritos: “¿Y usted?”) Mis camaradas me han encargado la supervisión de la política exterior de Rusia. (Sonoros y prolongados aplausos que se extienden en una ovación al orador que hace venias en todas direcciones). Tal vez pueda ser un ministro débil pero les prometo que los secretos del pueblo ruso, bajo mi cuidado, no caerán en manos de nuestros enemigos. (Sonoros y prolongados aplausos) [...]

"Me preguntan acerca de la dinastía. Sé de antemano que mi respuesta no satisfará a todos. Pero se las voy a dar. El viejo déspota que llevó a Rusia al borde de la destrucción abdicará voluntariamente o será depuesto. (Aplausos) El poder pasará al regente, el Gran Duque Mijaíl Alexandrovich. (Prolongados gritos de indignación: “¡Viva la República!”, “¡Abajo la dinastía!”. Aplausos escasos superados por otra explosión de indignación)

"Alexey será el heredero. (Gritos: “¡Esa es la vieja dinastía!”)

"Sí, caballeros, ésa es la vieja dinastía que quizá no les guste y quizá no me guste. Pero, ahora, la cuestión no es acerca de quién nos gusta. No podemos dejar sin respuesta y resolución la cuestión de la naturaleza del orden estatal. Nosotros la vemos como una monarquía constitucional parlamentaria. Quizás otros la vean de forma diferente; pero si empezamos a discutir en lugar de decidir ahora, entonces Rusia se encontrará en estado de guerra civil y el régimen recién destruido revivirá. Nuestra responsabilidad ante ustedes y ante nosotros mismos, nos prohibe eso. Sin embargo, no creemos que vamos a resolver este tema sin responder ante nadie. Nuestro programa incluye un punto, según el cual, tan pronto como el peligro pase y se reinstale un orden estable, procederemos a preparar la convocatoria a una Asamblea Constituyente (fuertes aplausos), convocado sobre la base del sufragio universal, directo, igual y secreto. Representantes del pueblo, libremente elegidos, decidirán quién expresa de modo fiel la opinión general de Rusia: nosotros o nuestros oponentes. (Aplausos, ruidos, gritos: “¡Publiquen el programa!”)

"Esas exclamaciones me recuerdan una cuestión importante que el Soviet de Diputados Obreros debe resolver dado que habla en nombre de los obreros gráficos. No puede existir una Rusia libre sin la más amplia publicación y difusión de la información, que es en este momento de interés de toda Rusia. Espero que no más tarde que mañana se reinicie la publicación normal de los periódicos ahora libres. Caballeros, podría haber mencionado otros puntos del programa pero creo que los que he mencionado son los más importantes para ustedes; sobre los otros, lo sabrán por la prensa. Estoy perdiendo la voz, me es difícil continuar hablando. Permítanme terminar mi discurso sobre esta nota".


Basado en: Jonathan Daly y Leonid Trofimov, Russia in War and Revolution, 1914-1922. A Documentary History. Hackett Publishing Company, 2009, pp. 50-52. Traducción propia.

¡Cayó el Zar!

El Soviet apoya al Gobierno Provisional

El Gobierno Provisional

Petrogrado (2 de Marzo de 1917).- Los representantes del Soviet de Petrogrado y el Comité Provisional de la Duma llegaron a un entendimiento en las negociaciones que iniciaron ayer en la noche. Para reconocer y apoyar al Gobierno Provisional, el Soviet presentó como condición la aprobación de un programa de nuevo puntos.

Miliukov, representante (y verdadero "jefe") de la Duma no puso mayores objecciones al programa presentado por el Soviet. En la medida que dicho programa no tocaba los puntos realmente controversiales como la posición ante la guerra y la reforma agraria, los liberales de la Duma no tuvieron problemas en aceptar la mayoría de los puntos que hacían referencia a situaciones de hecho difíciles de revertir sin tener poder. Miliukov logró que los delegados del Soviet dejaran de lado su propuesta de que los oficiales en el ejército sean elegidos por los soldados y que modificaran su demanda por una inmediata "república democrática".

En consecuencia, las partes establecieron que la base de su colaboración serán estos ocho puntos:

1) Inmediata amnistía de todos los presos políticos, incluyendo terroristas;
2) Otorgamiento inmediato de la libertad de expresión, asociación y reunión, y del derecho a la huelga, prometido por el Zar en 1905 pero nunca aprobado plenamente;
3) Abolición inmediata de las limitaciones y privilegios derivados de la nacionalidad, religion u origen social;
4) Preparaciones para la inmediata convocatoria de la Asamblea Constituyente, a ser elegida mediante votación universal, igual, directa y secreta;
5) Disolución de la policía y su reemplazo por milicias con oficiales elegidos, supervisados por los gobiernos locales;
6) Nuevas elecciones para los órganos de autogobierno sobre la base del voto universal, igual, directo y secreto;
7) Las unidades militares que han participado en la revolución podrán mantener sus armas y tienen la seguridad de que no serán enviadas al frente;
8) La disciplina militar en las fuerzas armadas será mantenida pero cuando estén fuera de servicio, los soldados gozarán de los mismos derechos que los civiles.

Horas más tarde, el representante del grupo "Comité Interdistrital" presentó en nombre del Ispolkom el programa de ocho puntos para su aprobación. El pleno del Soviet aprobó el programa y nombró una comisión de supervisión del Gobierno Provisional.

El Gobierno Provisional está constituido entre otros por: Príncipe G.E. Lvov como Primer Ministro y Ministro del Interior, P.N. Miliukov (Ministro de Asuntos Exteriores), A.F. Kerensky (Ministro de Justicia), y A.I. Guchkov (Ministro de Guerra).

Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue enviar cables a los comandantes de las fuerzas armadas informándoles que se había puesto fin a la crisis de autoridad y que había asumido el lugar del viejo gabinete. El Gran Duque Cyril Vladimirovich, comandante de la Guardia del Palacio en Tsarkskoe Selo (primo de Nicolás II) presentó su reconocimiento y el de su regimiento a la autoridad del Gobierno Provisional.

Se sabe que el que escogió a los ministros fue el kadete Miliukov. Cuando los nombres fueron dados a conocer al público, muy pocos conocían a los nuevos ministros, aunque todos sabían que pertenecían a la élite capitalista y terrateniente. "Hemos cambiado un Zar por un Príncipe", se escuchaba decir entre las masas concentradas en las afueras del Táurida. El único nombre conocido era el de Kerensky, cuya mención fue ovacionada con entusiasmo por los soldados; es el único al que consideran "su" ministro.

Los delegados de la Duma solicitaron al Ispolkom su aprobación del nuevo gabinete. Pero el Ispolkon del Soviet "dejaba a la burguesía que formara el gobierno, considerando que esto se derivaba de la situación general y que respondía a los intereses de la revolución" (según palabras del menchevique Sujánov).

Kerensky apela al pleno del Soviet y consigue respaldo

Kerensky en la Duma: "La revolucióm está sólo comenzando"



Petrogrado (2 de Marzo de 1917).- El Ispolkom o Comité Ejecutivo del Soviet acordó ayer prohibir a sus miembros aceptar cargos ministeriales en el nuevo Gobierno Provisional. Acatando ese acuerdo, Nikolai Chjeídze, presidente del Soviet, ha rechazado el ofrecimiento que le hicieron de hacerse cargo de un ministerio.

Quien sí aceptó el Ministerio de Justicia fue Alejandro Kerensky, quien solicitó al Ispolkom reconsiderar su acuerdo. Ante la negativa a su propuesta, Kerensky informó que iba a apelar al pleno del Soviet de Petrogrado.

A las 2 de la tarde de hoy, Kerensky pidió el uso de la palabra en el Pleno. Es reconocido como el mejor orador que tiene Rusia. Su estilo es casi teatral, es maestro de los gestos y de la pose (que toma mucho de Napoleón), apela a los sentimientos de las masas y recurre al dramatismo. Es más un orador de masas y no de parlamento, parece más un predicador que un político.

Una vez en la tribuna, Kerensky se dirigió a los diputados del Soviet prefuntándoles directamente: “!Camaradas! ¿Confian en mí?”. La multitud respodió: “Sí! Sí!”, mientras el continuaba: “Hablo, camaradas, con toda mi alma, desde el fondo de mi corazón, y si es necesario probar esto, si ustedes no confían en mí, estoy dispuesto a dar mi vida.” Una atmósfera sobrecogedora era la que se percibía en el hemiciclo. Obreros y soldados aplaudían con fervor, poniéndose de pie para ovacionar al orador. Kerensky sin dejar escapar la oportunidad de justificarse les dijo que se había visto obligado a aceptar el cargo en el nuevo gobierno, que no pudo dejar escapar ese reto. Y para demostrar que su actuación respondía a las necesidades de la revolución les dijo que “el primer acto” de su ministerio ha sido ordenar la inmediata liberación de todos los presos políticos y su bienvenida en calidad de “heroes” a su retorno a la capital. Los delegados completamente embargados por la emoción, aplaudieron y dieron vivas hasta el cansancio al tribuno. Entonces Kerensky se dirigió nuevamente a ellos preguntándoles si aprobaban la decisión que había tomado de aceptar el cargo de ministro, agregando que si la respuesta era negativa ofrecía su renuncia inmediata al Soviet. Por supuesto, la multitud gritaba: “!Sí, lo aprobamos, lo aprobamos!”

Y así, sin formal votación se aprobó por aclamación que Kerensky se mantuviera como ministro en el Gobierno Provisional. Con este acuerdo, el Ispolkom le dio el permiso para ocupar su nuevo puesto. Para tal efecto, Kerensky renunció a la vicepresidencia del Soviet pero mantuvo su asiento en el Ispolkom.

Kerensky es considerado sin discusión el líder del pueblo, las masas buscan las respuestas en él y consideran que es el único que los unifica en medio del mosaico de grupos y dirigentes. Kerensky es el líder de los trudoviques y tiene mucha ascendencia entre los campesinos que son la base social de su partido y constituyen la mayoría de soldados.

miércoles, marzo 14

La Duma forma Gobierno Provisional

Palacio Táurida en 1917
Sede de la Duma del Estado y del Soviet de Petrogrado



Petrogrado (1 de Marzo de 1917).- El Comité Provisional de la Duma reunido el día de hoy en el Táurida ha decidido formar gobierno. Luego vencer la resistencia de los conservadores que proponían insistir en persuadir al Zar que les permita nombrar un gabinete, la mayoría de los diputados resolvió formar un Gobierno Provisional que administre el imperio hasta la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

Para salvar la ausencia de legitimidad del nuevo gobierno, los diputados acordaron recurrir al Soviet de Petrogrado para incorporarlo al Proyecto como organismo de la revolución. Aunque es claro que el Soviet es un organismo de carácter irregular, se consideró que su legitimidad procedía de la población organizada, de los obreros y soldados organizados políticamente. Por lo demás, una de las preocupaciones inmediatas es evitar que la revolución degenere en anarquía y qué mejor modo que convocando al Soviet.

El Comité Ejecutivo (Ispolkom) del Soviet de Petrogrado, a su vez, acordó apoyar la formación del Gobierno Provisional con la condición de que se acepte un programa de acción propuesto por el Soviet. Para ese fin aprobó un programa de nueve puntos y nombró una comisión de negociación con el nuevo gobierno. Asimismo, decidió no participar en el gobierno en formación. Esta última decisión se tomó por mayoría de 13 a 8 (Entre los votos en minoría habían representantes del Bund, del Comité Interdistrital de Trotsky y algunos mencheviques). Los bolcheviques y eseristas de izquierda, en minoría, demandaron la formación de un gobierno provisional revolucionario basado en el Soviet. Esta última moción contó con el respaldo del distrito de Vyborg - el más proletario de Petrogrado- que amenazó con salir a las calles a imponer ese gobierno revolucionario si la mayoría del Soviet no lo hacía.

Tarde, en la noche de hoy, los representantes de ambos organismos se han reunido para discutir los términos del acuerdo de reconocimiento y apoyo. La delegación del Soviet está encabezada por su presidente Nikolai Chjeídze y formada por Sujánov, Sokolov y Stlekov. La comisión de la Duma, por su lado, está presidida por Pavel M. Miliukov, líder del Partido Kadete.
Lo notable de la situación es que sectores conservadores de la sociedad de Petrogrado han saludado con alivio la formación del nuevo gobierno. Burócratas, gendarmes, policias, oficiales, políticos de derecha, que hasta hace unas horas eran soportes del régimen zarista se alinearon con el gobierno, en el que encuentran cobijo ante el desenfreno de las masas en las calles de Petrogrado.

Por su lado, el Soviet de Petrogrado –sin consultar al Gobierno Provisional- ha emitido la Orden Número Uno. Aunque dirigida al Distrito Militar de Petrogrado, se considera aplicable al conjunto de las fuerzas armadas, tanto en el frente como en la retaguardia. La Orden establece que todas las unidades militares desde compañías hasta regimientos, elijan “comités” para regir sus asuntos; que cada compañía elija un representante al Soviet de Petrogrado; que políticamente las fuerzas armadas se encuentran subordinadas al Soviet de Petrogrado y sus comités en cada nivel; que el Soviet de Petrogrado tiene autoridad para vetar las órdenes del Gobierno Provisional en asuntos militares; que el control del equipo militar recae en los comités creados; que los soldados fuera de servicio tienen los mismos derechos que los civiles, y se les exime de la obligación de saludar a los oficiales; y que queda abolido que los soldados se dirijan a los oficiales por sus títulos nobiliarios y prohibe que los oficiales se dirijan de manera ruda e inapropiada a los soldados.

Al cierre de esta edición, las delegaciones de ambos organismo continuan en sesión. Una multitud de personas de distinta procedencia social estuvo en todo momento concentrada en los exteriores del Palacio Táurida.

Molotov en los primeros días de la revolución


Molotov y Stalin
A fines de 1916 y comienzos de 1917, ninguno de los principales líderes bolcheviques, miembros del Comité Central, estaba en Petrogrado. Lenin estaba asilado en Suiza; Stalin y Sverdlov estaban exiliados en algún lugar de Siberia. De los líderes, sólo el Buró Ruso del CC que actuaba en representación del CC del partido, estaba en Petrogrado. El buró era de tres, una troika: Alexander Shliapnikov, P.A. Zalutsky y yo. En la tierra de los ciegos, el tuerto es rey. Ese era el Buró Ruso del CC. Pese a nuestra juventud, inexperiencia y nuestra condición de mandos medios del partido, estuvimos a cargo del trabajo del partido en la capital.

Cuando los sucesos del 26 de febrero empezaron a desarrollarse, Zalutsky y yo... fuimos a nuestro punto de reunión secreto en el lado de Vyborg para ver qué estaba pasando. Pero nuestro compañero, Shliapnikov, no estaba allí. Nos dijeron que probablemente estaba en la casa de Gorky. Fuimos hacia allá. Era tarde, probablemente la madrugada del 27 de febrero.

Había disparos en las calles, en todas direcciones. Zalutsky y yo paramos en la entrada de la casa de Gorky. El salió. Esa era la primera vez que lo veía.

-¿No está Shliapnikov con usted?, le pregunté.
- El Soviet de Diputados Obreros de Petrogrado está ya en sesión, contestó.
- ¿Dónde está reunido?
- En el Palacio Táurida. Probablemente, Shliapnikov está ahí ahora. Vino a verme y luego se fue.

Bueno, entonces nos fuimos al Palacio Táurida, llamamos a Kerensky... y nos presentamos: “Somos del CC de los bolcheviques y deseamos participar en la sesión”. El nos condujo al presídium y nos presentó al Soviet que recién se había formado. Los bolcheviques ahí éramos pocos.

...Nosotros propusimos el lema: “Ningún apoyo al Gobierno Provisional”. Ningún apoyo. Mi argumento era que ése era un gobierno burgués de capitalistas y terratenientes, y que estaba siguiendo una línea contrarrevolucionaria. Mi análisis era algo impreciso, aún así fue aprobado más tarde por Lenin.

Entonces, tomé asiento en la mesa de la presidencia...

... Tenía que hablar contra Kerensky...

... Fui participante directo en esos sucesos. Lenin no estaba ahí, entonces teníamos que arreglárnoslas por nosotros mismos. No había directivas de él, y no podía haber ninguna. Después de todo, no sólo para Lenin sino para todos nosotros en Píter, el día de la Revolución llegó inesperadamente. Es imposible prever todo.


Extractos (editados) de "Molotov remembers" (Conversations with Félix Chuev), 1993


Decreto Nº 1 del Soviet de Petrogrado

A la guarnición del Distrito Petrogrado, a todos los soldados de la guardia, el ejército, la artillería y la marina, para su ejecución inmediata y estricta, y a los obreros de Petrogrado, para su información:

El Soviet de Diputados de Obreros y Soldados ha resuelto:
  1. Que todas las compañías, batallones, regimientos, depósitos, baterías, escuadrones, navíos y ramas especiales de las representaciones militares, deben elegir inmediatamente comités de representantes, entre los hombres enrolados en las unidades militares antes mencionadas.
  2. Que todas las unidades militares que aún no han elegido sus representantes al Soviet de Diputados Obreros, deben elegir un representante por compañía y enviarlo con sus credenciales al local de la Duma del Estado, a las diez en punto de la mañana del 2 de marzo.
  3. Que, en todas sus actividades políticas, las unidades militares están subordinadas al Soviet de Diputados de Obreros y Soldados y a sus comités [de soldados].
  4. Que todas las órdenes de la Comisión Militar de la Duma del Estado deben ser cumplidas, con excepción de las que contradigan las órdenes y resoluciones del Soviet de Diputados de Obreros y Soldados.
  5. Que las armas de todo tipo, incluyendo rifles, ametralladoras, vehículos blindados y otras, deben permanecer a disposición y bajo el control de los comités de [soldados] de compañía y de batallón, y en ningún caso deben ser entregadas a los oficiales, aunque lo exijan.
  6. Que, durante el servicio y el cumplimiento de sus obligaciones, los soldados deben observar la más estricta disciplina militar; pero fuera del servicio, en el ejercicio de sus vida política, cívica y personal, los derechos civiles de los soldados no pueden ser conculcados. En particular, queda abolido el ponerse en atención y el saludo obligatorio cuando no se está en servicio.
  7. Que, además, queda abolido dirigirse a los oficiales bajo las denominaciones "Su Excelencia", "Su Señoría” y otras similares. En sustitución, se utilizarán "Sr. General", "Sr. Coronel", etc. Queda prohibido el maltrato a los soldados de cualquier rango, en particular queda prohibido el tuteo. Cualquier violación de lo prescrito aquí, así como cualquier malentendido entre oficiales y soldados, debe ser informado por éstos a los comités [de soldados] de la compañía.

El presente decreto debe ser leído en todas las compañías, batallones, regimientos, tripulación, baterías y todos las unidades combatientes y no combatientes.

1 (14) de marzo de 1917
Soviet de Diputados de Obreros y Soldados de Petrogrado

Fuente: Jonathan Daly y Leonid Trofimov, Russia in War and Revolution, 1914-1922. A Documentary History, Hackett Publishing Company, 2009, pp. 48-50. Traducción propia.

martes, marzo 13

Toman la Fortaleza de Pedro y Pablo, la Bastilla rusa

Fortaleza de Pedro y Pablo
(En la parte superior, cruzando el canal, el Palacio de Invierno)

Petrogrado (28 de Febrero de 1917).- Las calles de la capital se hallan tomadas por los insurrectos. Destacamentos de soldados y obreros armados patrullan por los distintos puntos de la ciudad, llevando bandas o listones rojos en los brazos en demostracion de apoyo a la revolución. Todos buscan estar informados de los acontecimientos, todos discuten sobre la situación política. Se observa una organización no vista en los días pasados. Se percibe una atmósfera de solidaridad entre las masas. Las autoridades han perdido completamente el control de Petrogrado.

Aunque los obreros no son la mayoría, es claro que ellos son los que dirigen el movimiento y son los más resueltos en el enfrentamiento con la policía y soldados leales al gobierno.

Luego de la liberación de los presos el día de ayer, hoy la atención se centró en la Fortaleza de Pedro y Pablo que se estimaba que encerraba entre sus murallas una buena cantidad de presos políticos. La Fortaleza tiene para los revolucionarios rusos el mismo significado que la Bastilla tuvo para los revolucionarios franceses: es el símbolo de la opresión de la monarquía.

Camiones con ametralladoras montadas se concentraron en las entradas de la Fortaleza con el objeto de disparar contra las puertas y muros de piedra para hacerse paso hacia el interior. El comandante de la fortaleza solicitó ayuda por teléfono a la Duma y al Soviet. Ambos organismos enviaron a sus representantes para servir de intermediarios. Los diputados Shulgin (por la Duma) y Skobelev (por el Soviet) ingresaron a la fortaleza. Luego de entrevistarse con el comandante, salieron a informar a la multitud que la fortaleza estaba vacía, que no había ningún preso político, y que sólo habían 19 soldados pertenecientes al Regimiento Pavlovsky presos por amotinamiento el 26 de febrero.

A fin de calmar a la multitud incrédula, los diputados propusieron que se nombrara una delegación que verificara la verdad de lo dicho revisando las celdas. Aun así las masas no se dieron por satisfechas y luego de un breve enfrentamiento con los guardias lograron ingresar e izar la bandera roja, tomando la fortaleza para la causa de la revolución.

Mientras los hechos de masas ocurrían en las calles encabezados por dirigentes socialistas de segundo rango (debido a que los líderes de esos partidos están en el exilio o en Siberia), en el Palacio Táurida nacían dos centros de poder: el Comité Provisional de la Duma y el Soviet Obreros de Petrogrado.


Interioridades del Soviet de Petrogrado

Sesión del Comité Ejecutivo Central (Ispolkom) del Soviet de Petrogrado
Preside Nikolai Chjeídze


El 28 de febrero (13 de marzo), fábricas y destacamentos militares eligieron representantes al recién creado Soviet de Petrogrado. Día a día se irían afiliando más organizaciones de los obreros y soldados. La gran mayoría de los diputados elegidos eran socialistas moderados; los bolcheviques y eseristas de izquierda no llegaban al 10% de los delegados elegidos.

El sistema de votación, sin embargo, no era el más adecuado, no se consideraba la representación proporcional: una pequeña fábrica tenía el mismo número de representantes que una grande. Lo mismo pasó con las unidades del ejército desde regimientos a compañías El resultado fue que la abrumadora mayoría de los representantes al el Soviet provenían de pequeñas empresas y de la guarnición militar. En la segunda semana de marzo, por ejemplo, de los 3000 diputados del Soviet, 2000 eran soldados. La disparidad era notable teniendo en cuenta que en Petrogrado el total de obreros era dos o tres veces el número de soldados.

La primera sesión del pleno del Soviet se llevó el mismo 28 de febrero y se llevó de manera desordenada: carecían de agenda y todos pedían el uso de la palabra para informar sobre la situación de sus representados u opinar sobre qué hacer. No había límite de tiempo para las sesiones y en un mismo día habian varias sesiones plenarias. Era como si quisieran ejercer su derecho de expresión antes que se agotara el aire de libertad que se respiraba.

Comprendiendo que con este tipo de funcionamiento no se iba a llegar a ninguna parte, el Comité Ejecutivo o Ispolkom asumió la autoridad y el trabajo de tomar decisiones por el Soviet. De esa forma, los partidos (particularmente los mencheviques) tomaron la dirección del Soviet, con la particularidad de que (al igual que en 1905) los miembros del Ispolkom no eran sujetos a elección por el pleno sino por los partidos. El 6 de marzo se decidió aumentar una plaza en el Ispolkom para dar cabida a un delegado del Partido Socialista Popular. El 8 se acordó dar lugar a un eserista representando a un grupo llamado “Oficiales Republicanos”. El 11 se incorporó a los representantes de los Partidos Socialdemócratas de Polonia y Lituania y Latvia, con un delegado cada uno. El 15 de marzo se añadió un lugar para el partido bolchevique.

Por iniciativa de este último, el 18 de marzo se acordó que cada partido tuviera el derecho a contar con tres representantes en el Ispolkom: dos de su Comité Central y uno de su comité local. De esta forma, el Ispolkom se afianzó como un organismo de coordinación de los partidos de inspiración socialista. Para el manejo cotidiano, el 14 de marzo, el Ispolkom creó un Buró de 21 miembros que en abril se elevó a 24 (11 mencheviques, 6 eseristas, 3 trudoviques y 4 socialdemócratas “sin-facción”). Los bolcheviques se negaron a participar debido a que consideraron insuficiente el número de asientos ofrecido; aunque más adelante incorporaron sus delegados.

De esta forma quedaron establecidas tres instancias en la organización del Soviet: el pleno, el comité ejecutivo y el buró. Inicialmente el pleno se reunía todos los días y casi todo el día, luego fueron espaciando la oportunidad de sus sesiones.

Los nombres de los miembros del Ispolkom se mantuvieron en secreto, y sólo se revelaron a fines de marzo –un mes después de su creación- ante la insistencia de los obreros en las calles. Una de las probables razones para ello era el hecho de que la mayoría de los miembros del Ispolkom eran no-rusos (georgianos, judíos, polacos, lituanos, latvios, etc.). Los principales líderes del Soviet durante la revolución fueron dos georgianos: Nikolai Chjeídze e Irakli Tsereteli, ambos presidentes del Soviet de Petrogrado. Lo fueron en calidad de miembros del partido menchevique y no como representantes de una minoría nacional. Más adelante, en setiembre de 1917, cuando los bolcheviques ganaron la mayoría del Soviet, nombraron a Trotsky –de origen judío- presidente del Soviet, que también lo fue en virtud de ser dirigente del partido bolchevique y no como miembro de un grupo representante de una minoría como por ejemplo el Bund, organización que agrupaba exclusivamente judíos.

lunes, marzo 12

¡Estalló la Revolución en Petrogrado!

Soldados amotinados de la Guarnición de Petrogrado

Renace el Soviet de Diputados Obreros

Obreros y soldados frente al Palacio Táurida


Petrogrado (27 de Febrero de 1917).- Ya hace dos días, los mencheviques habían sugerido la posibilidad de reactivar el Soviet de Diputados Obreros en la ciudad. Sin embargo, la iniciativa de llevarlo a la práctica fue de los recién liberados miembros del “Grupo de Trabajadores” (K.A. Gvozlez y B.O. Bogdánov, ambos mencheviques) detenidos en enero y que la acción de las masas rebeladas puso en libertad el día de hoy.

Ellos, acompañados de Jrustalev-Nosar (el presidente del Soviet de San Petersburgo de 1905, también menchevique), se reunieron con Chjeídze, Skóbelev y Kerensky en el Palacio Táurida. Luego de la reunión salieron y se dirigieron a la multitud de concentrada en el exterior del Palacio, para anunciarles la creación del “Comité Ejecutivo Provisional”. Hicieron un llamamiento a los obreros, soldados y otros sectores para que elijan representantes para que participen en una asamblea en la tarde a fin de organizar el Soviet.

Debido al poco tiempo otorgado, pocos fueron los representantes elegidos que se hicieron presentes. De las casi 250 personas presentes, sólo 50 fueron reconocidos hábiles para votar. La asamblea eligió un Comité Ejecutivo o Ispolkom mayoritariamente menchevique. Chjeidze fue elegido presidente con Kerensky y M.I. Skóbelev como vicepresidentes. Los tres son miembros de izquierda de la Duma.

En la asamblea de constitución, se decidió admitir soldados en el Soviet en una sección separada. Se creó además una milicia para mantener el orden. Se acordó publicar un organo oficial que lleva el nombre de Izvestia.

Mientras la asamblea de constitución se encontraba en progreso, delegaciones de obreros, soldados y estudiantes se hicieron presentes para informar, presentar demandas, declarar adhesión y prestar apoyo al Soviet.

Dada la situación de la capital, el Soviet de Petrogrado se declaró en sesión permanente. Su sede es el ala izquierda del Palacio Táurida, en el extremo opuesto al del "Comité Provisional para la Restauración del Orden" formado por los diputados de la Duma.

Chjeídze y Kerensky son miembros de ambos organismos.

Forman Comité Provisional para la Restauración del Orden


Petrogrado (27 de Febrero de 1917).- Esta mañana los diputados de la Duma se resistían a acatar el cese de las funciones de ese cuerpo legislativo decretado por el Zar. Sintiendo la presión de los acontecimientos y de la multitud de 25,000 personas en las afueras del Palacio Táurida, los diputados consideraron que tenían que encontrar una alternativa para impedir la rebelión del pueblo.

Habiendo estado en la oposición, siendo “la oposición de su majestad”, la Duma concentra las expectativas de la población que ve en ese organismo al “gobierno” que debe dar respuestas a la crisis económica y política. Algunos diputados radicales consideraron que la Duma debería tomar la iniciativa, formar un gabinete y hacerse cargo de la administración del país.

Sin embargo, los diputados se enfrascaron en un debate acerca de la legitimidad de sus reuniones considerando la orden del Zar de cesar funciones. La izquierda y la derecha de la Duma, demandaron ignorar los deseos del Nicolás II y continuar con sus sesiones regulares. El presidente, rehusando atender esas posturas, cableó al Zar solicitando autorización para que la Duma forme gabinete. Más tarde consintió que el Consejo de Ancianos decidiera el camino a seguir.

Este Consejo, demostrando vacilación y sin entrar en conflicto con la orden del Zar, decidió que los diputados se reunieran más tarde en una sala del ala derecha del palacio –no en el hemiciclo- en calidad de personas privadas sin hacer ejercicio de sus cargos de diputados.

En la reunión convocada estuvieron presentes los miembros del Bloque Progresista más dos diputados socialistas, y sin la presencia de los conservadores. Luego de una desordenada discusión se acordó formar un ejecutivo de doce miembros denominado “Comité Provisional de Miembros de la Duma por la Restaurción del Orden de la Capital y el Establecimiento de Relaciones con Individuos e Instituciones”, presidido por Mijaíl Rodzianko (presidente de la Duma). Diez de los miembros del ejecutivo pertenecen al Bloque Progresista –en el que el Partido Kadete es el más importante- y dos son los socialistas Alejandro Kerensky (de los Trudoviques) y Nikolai Chjeídze (socialdemócrata de la facción menchevique).

Inmediatamente después de que se dio a conocer a la opinión pública la conformación del Comité Provisional, empezaron a desfilar por el Palacio Táurida diferentes delegaciones representando a obreros, soldados e intelectuales, para manifestar su apoyo y lealtad al nuevo organismo.

Bien entrada la noche, los miembros de la Duma supieron de la negativa de Nicolás II a autorizar al parlamento la formación de un gabinete que responda a la Duma. Esto pone a los diputados de la Duma ante una disyuntiva: o forman gobierno o dejan que otro organismo derivado de la acción de las masas radicalizadas lo haga. La situación no admite dilaciones, considerando que las autoridades han perdido el control de Petrogrado, la capital del Imperio.

"¡Soldados, ustedes son nuestra esperanza!"

El 27 de febrero (12 de marzo) de 1917, el Comité Inter-Distrital y el Partido Socialista Revolucionario (eserista), publicaron un llamamiento a los soldados:



¡Conquistar los derechos mediante la lucha!
¡Proletarios de todos los países, uníos!

27 de febrero de 1917


Camaradas soldados:

Llevada por el hambre, la clase obrera se ha levantado para luchar contra nuestros enemigos comunes, para luchar contra la guerra y la autocracia de los gobernantes criminales, para luchar por la libertad y la tierra.

¡Camaradas! Durante 22 años, ustedes han sufrido en las trincheras y en las barracas. Durante 22 años, ustedes han sido atormentados por los inhumanos comandantes paternalistas. La vida del soldado es dura. Un perro es tratado con más honor.

¡Camaradas! ¡Hermanos! ¡Ustedes son nuestra esperanza! ¡Depositamos nuestras esperanzas en ustedes! ¡Nuestras callosas manos, estropeadas por el trabajo, se extienden hacia ustedes!

¡Hermanos! ¡Algunos de ustedes han disparado contra el pueblo! ¡Se ha derramado sangre de obreros!

¡Soldados! ¡No manchen vuestras manos con la sangre de vuestros hermanos! ¡Vergüenza para el fratricida! ¡Honor y gloria a aquellos que apoyaron al pueblo! ¡Honor a los cosacos que expulsaron a los policías de la plaza Znamenskaya! ¡Honor a los soldados del Regimiento Pavlovsky que tomó venganza contra los policías por su violencia!

¡Hermanos! Si les ordenan disparar contra el pueblo, disparen contra quienes les dan esas órdenes. Que vuestras bayonetas se vuelvan contra los violentos opresores. Nuestras hambrientas esposas están esperando vuestra ayuda.

¡Camaradas! ¡Lean nuestros manifiestos! ¡Organízense! ¡Establezcan lazos con los obreros!

¡Creemos firmemente que los soldados no traicionarán al pueblo! ¡Hermanos! ¡Escuchen nuestra voz!

¡Viva la unidad del ejército y el pueblo! ¡Abajo la autocracia! ¡Abajo la guerra! ¡Viva la revolución! ¡Tierra para los campesinos! ¡Libertad para el pueblo!

Comité Inter-Distrital de Petersburgo del POSDR
Partido Socialista Revolucionario



Nota: "A inicios de 1917, Rusia tenía 7 millones de soldados en el frente de combate y más de 2 millones estacionados en las guarniciones de todo el país, que incluían 180,000 en Petrogrado y otros 152,000 en los distritos que rodean la ciudad".


Tomado de Jonathan Daly y Leonid Trofimov, Russia in War and Revolution, 1914-1922. A Documentary History, Hackett Publishing Company, 2009. pp. 42-43. Traducción propia.

domingo, marzo 11

¡Domingo Sangriento en Petrogrado!

Petrogrado (26 de febrero de 1917).- La ciudad amaneció tomada por soldados y policías apostados en las intersecciones de las principales avenidas y edificios. Patrullas a caballo recorrían las calles, mientras la Plaza del Palacio era resguardada por ametralladoras apuntando hacia la Avenida Nevsky.

La tranquila mañana no hacía sospechar lo que pasaría después.

Cerca al mediodía una gran multitud de trabajadores se declaró en asamblea en los distritos industriales. Luego de las coordinaciones del caso, decidió marchar nuevamente hacia el centro cruzando el río Neva. Los puentes habían sido levantados para evitar el paso. Al llegar a la avenida Nevsky, policías y soldados desde diferentes puntos abrieron fuego contra la multitud.

En la intersección de las avenidas Nevsky y Vladimir, el Regimiento Semionovsky –que debeló el levantamiento de Moscú en 1905- mató a varios manifestantes. En la misma avenida Nevsky, cerca a Gostiny Dvor –donde se ubican muchas tiendas-, un destacamento del Regimiento Pavlovsky abrió fuego contra la multitud que corrió a cubrirse en los alrededores de los edificios y en las tiendas. Los manifestantes se reagruparon luego para lanzar piedras, ladrillos, pedazos de hielo y cualquier objeto contundente posible a las tropas.

El mayor incidente ocurrió en la Plaza Znamensky –el lugar favorito de las manifestaciones- donde más de cincuenta personas fueron muertas por un destacamento del Regimiento Volinsky. Fueron momentos atroces. Un oficial ante la dificultad de lograr que sus soldados dispararan contra los manifestantes, tomó el mismo el rifle y empezó a disparar desaforadamente a la multitud. Entre los muertos yacían cuerpos de algunos soldados que se habían pasado al lado de los trabajadores.

Después de la matanza de la avenida Nevsky, un grupo de iracundos manifestantes fue a las barracas del Regimiento Pavlovsky cerca del Campo de Marte a reclamar a los soldados que uno de sus destacamentos había disparado al pueblo. Conmovidos por la noticia, la 4ta. Compañía del Pavlovsky resolvió dirigirse a la avenida Nevsky para detener la masacre. Los soldados amotinados se encontraban indignados. En el camino se enfrentaron a los policías hasta agotar sus municiones, regresando a sus barracas por más parque y más compañeros, dejando algunas bajas en el enemigo. Allí fueron detenidos por tropas del General Jabalov y enviados presos a la Fortaleza de Pedro y Pablo.

Al caer la noche, la represión logró su objetivo, la ciudad estaba en calma luego de la dispersión de la multitud. Ya en sus barracas, los soldados del Regimiento Volinsky que habían participado en la matanza, empezaron a demostrar remordimiento acerca de lo que habían hecho. Algunos de los jóvenes conscriptos, visiblemente conmovidos por la masacre, declaraban que habían reconocido a familiares y amigos entre los muertos. Un joven sargento se dirigió a ellos: “Es mejor morir con honor que obedecer más órdenes de disparar a las masas. Nuestros padres, madres, hermanos, hermanos y novias están reclamando pan. ¿Vamos a matarlos?... No debemos tomar posiciones mañana. Yo me rehuso a ir”. El resto de soldados, compartiendo el mismo sentimiento, decidió hacer lo mismo.

Según se supo, los hechos de hoy obedecen a que en la noche de ayer el General Jabálov, Jefe del Distrito Militar de Petrogrado, recibió un telegrama desde Mogilev, en la que el Zar le ordenaba usar la fuerza militar para poner fin a los desórdenes a partir de mañana (es decir, hoy). Por otro lado, para evitar la oposición política, Nicolás II también ordenó al Primer Ministro Príncipe N.D. Golitsyn que comunicara al presidente de la Duma Mijaíl V. Rodzianko que dicha institución cesaba sus funciones hasta el mes de abril.

Aparte de los muertos y heridos, se detuvieron a cientos de manifestantes. Fuentes policiales informaron extraoficialmente que habían arrestado, entre otros, a cinco miembros del comité bolchevique de Petrogrado, descabezando prácticamente esa organizacion local.

El Soviet de Diputados Obreros de San Petersburgo

Soviet de Diputados Obreros de San Petersburgo rumbo a Siberia
(Trotsky es el segundo de la izquierda en la primera fila)


El llamado Domingo Sangriento de enero, en San Petersburgo dio inicio a la Revolución de 1905. Manifestaciones y huelgas de masas se extendieron por el imperio luego de que la marcha pacífica encabezada por el cura Gapón, para entregar un memorial al Zar Nicolás II, fuera brutalmente reprimida por los cosacos en las inmediaciones del Palacio de Invierno,

El primer Soviet del que se tiene registro es el de los obreros textiles de Ivanovo-Voznosenk en mayo de 1905. Aunque su misión se limitaba a coordinar la lucha económica de los obreros contra los patronos, significó un avance en la organización del proletariado en condiciones de lucha.

El 10 de octubre de 1905, luego de un reflujo del movimiento revolucionario iniciado en enero, los obreros de ferrocarriles y los empleados de servicios públicos de Petrogrado se declararon en huelga. Pronto otros sectores de la producción se incorporaron al movimiento huelguístico, paralizando la ciudad.

El 13 de octubre, cuarenta intelectuales y trabajadores crearon un organismo para dirigir la huelga de Petrogrado e hicieron un llamamiento a los trabajadores para que mantengan la paralización de labores a fin de forzar la convocatoria de una Asamblea Constituyente y la adopción de la jornada de ocho horas. Ese organismo sería el futuro Soviet.

Al día siguiente, se eligió como presidente al menchevique George Nosar (Jrustalov), el líder de la huelga estudiantil de 1899 en la Universidad de San Petersburgo.

En su tercera sesión, el 15 de octubre, con la asistencia de más de 200 delegados representando a 96 empresas industriales, se eligió un Comité Ejecutivo de 31 personas, de los cuales 9 eran representantes de los partidos socialistas (mencheviques, bolcheviques y eseristas, con tres cada uno). Los representantes de los partidos no estaban sometidos a elección, eran designados por sus propias organizaciones y, aunque tenían voto consultivo, prácticamente dirigían el comité. El 15 o 16 de octubre, el menchevique Trotsky asiste por primera vez al Soviet.

El 17 de octubre de 1917 se adoptó el nombre de Soviet de Diputados Obreros, ampliándose el comité ejecutivo a 50 miembros, en el que los partidos socialistas subieron su representacion a 21 (42% del total).

El mismo 17 de octubre, asustado por la contundencia de la huelga general, el Zar emitió el llamado Manifiesto de Octubre que otorgaba concesiones “democráticas”: garantizaba los derechos personales, la libertad de expresión y prensa, la libertad de reunión y asociación; llamaba a elecciones a la Duma, a la que concedía voz en los asuntos legislativos y control sobre el presupuesto y la administración del Estado.

El impacto de estas medidas en la opinión pública y las masas fue tan grande que el 19 de octubre, por iniciativa de Trotsky, el Soviet de Petrogrado dirigido por los mencheviques resolvió levantar la huelga política general, provocando el colapso de las huelgas en Moscú y otros lugares. El día 21 de octubre, la huelga en Petrogrado llegó a su fin.

Mientras en las ciudades el movimiento se tomaba una pausa por decisión de sus dirigentes, en el campo las masas campesinas iniciaban una oleada de levantamientos. El gobierno toleró el funcionamiento del Soviet que parecía ya no tener objetivo claro. El 26 de noviembre arrestaron al presidente Nosar-Jrustalev. Al día siguiente, 27 de noviembre, el Soviet decidió reemplazar a su líder con un presidium de tres miembros (entre ellos León Trotsky), cuya primera decisión -por iniciativa de Parvus- fue hacer un llamado al boycot financiero, el 2 de diciembre: no realizar pagos al tesoro, retirar dinero de las cuentas de ahorro, aceptar sólo pagos en oro o moneda extranjera. Todo con el fin de lograr el colapso del sistema.

El 3 de diciembre, los dirigentes del Soviet fueron arrestados junto a otros diputados, totalizando 260 detenidos. El 4 de diciembre, una nueva asamblea bajo la presidencia de Parvus, se reunió, y el 6 de diciembre hizo el llamado a la huelga general que no fue acatada por los trabajadores. De esta forma terminaba la revolución en Petrogrado y el centro de gravedad se trasladaba a Moscú.

La revolución continuó en pie en Moscú. El Soviet creado en noviembre se encontraba bajo la dirección del comité moscovita del Partido bolchevique. En Moscú fue la única vez en que la revolución de 1905 estuvo bajo la dirección de la clase obrera, pese a que el sector mas avanzado (los obreros metalúrgicos) se encontraba asentado en Petrogrado.

El 6 de diciembre, el Soviet de Moscú llamó a la insurreción armada para derrocar al zarismo, convocar una asamblea constituyente y proclamar una república democrática. El día 7, Moscú estuvo totalmente paralizada. El zarismo decidió someter por las armas a los levantados. Los revolucionarios respondieron con tácticas guerrilleras. Sólo la participación del Regimiento Semionovsky, procedente de Petrogrado (porque la guarnición de Moscú no fue suficiente), pudo hacer frente a los insurrectos. La superioridad en armamento, decidió el triunfo del zarismo sobre la revolución. El 18 de diciembre, luego de diez días de lucha armada, el Comité Ejecutivo del Soviet de Moscú se vio obligado a rendirse. Más de mil personas murieron en ese levantamiento armado.

Después, se inició una ola represiva contra el moviento revolucionario.

Dos líneas diametralmente opuestas se pudo apreciar en la revolución. El Soviet de Petrogrado –el más importante- dirigido por los mencheviques siguió una línea vacilante y conciliadora. En realidad, nunca ganó la dirección del moviento obrero, permaneció a la zaga. Cuando el zarismo lanzó el dulce de la Duma, los mencheviques frenaron el movimiento revolucionario. Es evidente que el mito de “Trotsky-presidente-del-Soviet”, “dirigiendo la revolución de 1905”, no tiene ningún asidero. El menchevique Trotsky fue “co-presidente” durante seis días, parte de una troika que reemplazó al  presidente arrestado (del 27 de noviembre al 3 de diciembre), y no dirigió la revolución porque el comité ejecutivo del Soviet de Petrogrado no lo hizo. Mucha de la actividad de Trotsky fue moderar los ímpetus radicales en el Soviet. Y su "co-presidencia" se dio cuando el punto más alto de la revolución en Petrogrado ya había pasado. Trotsky se haría notar por sus encendidos discursos, por redactar los manifiestos, por pasar resoluciones, por escribir los volantes. El mejor momento de Trotsky sería –como de costumbre- en su discurso de defensa ante los tribunales en la causa contra el Soviet de 1905... después de la derrota de la revolución.

Muy distinta fue la conducta del Soviet de Moscú. Adoptó un programa con objetivos claros, llamó a la insurrección armada, cuando debió hacerlo, para mantener en vigencia la revolución; se mantuvo valerosamente alzado contra el zarismo.

El menchevique Plejánov diría después: “no debieron haber tomado las armas”, a lo que Lenin respondería que lo debieron haber hecho "con más firmeza y resolución". Esta diferencia se vería más clara en 1917, con la novedad de que esta vez Trotsky coincidiría con la línea bolchevique de la revolución.

D.R.