jueves, marzo 8

"Esa actividad era inusual... porque era premeditada"

(Memorias del Gobernador de la ciudad de Petrogrado)

23 de Febrero (8 de marzo) de 1917

Este día no hubo indicios funestos. El día empezó normalmente. El clima era excelente, era un día soleado, con una temperatura de menos 5-6 grados [Celsius] y sin viento.

A las 10 a.m., mientras recibía los informes en mi oficina, empecé a recibir información por teléfono de la animada actividad en los puentes Liteiny y Troitsky, así como en las avenidas Liteiny y Nevsky. Muy pronto quedó claro que esa actividad era inusual porque era premeditada. Los puntos de atracción: la plaza Znamenskaya, Nevsky, la Duma de Estado. Había muchas damas en la multitud, pero más mujeres ordinarias y estudiantes, y –comparado a otros incidentes parecidos– pocos obreros. El movimiento del tránsito y de los tranvías era normal. En la tarde, llegaron informes de actividades similares en la Sección de Petrogradskaya [cruzando el río Neva], en las avenidas Bolshoi y Kamenovstrovsky. Una gruesa y calmada multitud se movía a lo largo de las aceras, conversando y riendo. Hacia las 2 p.m. se escucharon voces lastimeras y deprimentes que gritaban: pan, pan…

Esto pasó en todos los lugares. La multitud coreaba doliente: “pan, pan”. Sin embargo, los rostros eran vivaces, alegres y aparentemente complacidos con –lo que les parecía– una forma astuta e ingeniosa de protestar […]

Inmediatamente di la orden –de acuerdo a un plan largamente establecido– de ocupar, al día siguiente, todos los puntos estratégicos de la ciudad, movilizando todas las fuerzas de la policía, reforzándolas con los regimientos de Cosacos y de Reserva de Caballería y la División de Gendarmería. […]

Terminada la reunión, todos se retiraron en calma. Los comandantes militares tenían plena confianza en que sus tropas restaurarían el orden si eran convocadas. Al retirarse, el Gen[eral Konstantín] Goblachev me informó, una vez más, que la manifestación del día era un completo misterio para él y que era posible que nada ocurriera al día siguiente.

La noche estaba en completa calma.

Fuente: De las memorias del General Alexander Pavlovich Balk, Gobernador de la ciudad de Petrogrado, reproducidas en Jonathan Daly y Leonid Trofimov (ed.), “Russia in War and Revolution, 1914-1922. A Documentary History”, Hackett Publishing Company, 2009, pp. 38-42. Traducción propia.

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