martes, julio 21

La cuestión de la presentación de los líderes bolcheviques ante los tribunales (Lenin)

Escrito el 8 (21) de julio de 1917

A juzgar por conversaciones privadas, hay dos opiniones sobre esta cuestión.

Camaradas sucumbiendo en la “atmósfera del Soviet”, frecuentemente, se inclinan hacia la idea de presentarse ante los tribunales. Aquellos más cerca de los obreros aparentemente se inclinan hacia la idea de no presentarse.

En principio, la cuestión principal se reduce a una estimación de lo que es usualmente denominado ilusiones constitucionales.

Cualquiera que piense que en Rusia existe o puede existir un gobierno regular y un tribunal regular y que probablemente se convoque a la Asamblea Constituyente, puede llegar a una conclusion favorable a presentarse ante los tribunales.

Sin embargo, esa idea es completamente errónea. Son los eventos más recientes, después del 4 de julio, los que han mostrado vívidamente que una Asamblea Constituyente es improbable que sea convocada (sin una nueva revolución) y que ni un gobierno regular ni un tribunal regular existen o pueden existir en Rusia (en la actualidad).

El tribunal es un órgano de poder. Los liberales algunas veces olvidan esto, pero es un pecado para un marxista olvidarlo.

¿Entonces, dónde está el poder? ¿Quién constituye el poder? No hay gobierno. Cambia diariamente. Está inactivo.

El poder que está activo es la dictadura militar. Bajo esas condiciones, es rídiculo siquiera hablar de “tribunales”. No es cuestión de “tribunales” sino de un episodio de la guerra civil. Esto es lo que aquellos que están a favor de presentarse ante el tribunal desafortunadamente no quieren entender.

¡¡Pereverzev y Alexinsky, iniciadores del “caso”!! ¿No es ridículo hablar de tribunales en tales circunstancias? ¿No es ingenuo pensar que, en tales condiciones, un tribunal puede examinar, investigar y establecer algo?

El poder está en manos de una dictadura militar. Sin una nueva revolución, este poder sólo puede hacerse más fuerte durante un cierto tiempo, principalmente mientras dure la Guerra.

“Yo no he hecho nada contra la ley. Los tribunales son justos. Ellos arreglarán las cosas. El juicio es público. La gente entenderá. Yo me presentaré”. Este razonamiento es infantilmente ingenuo. Las autoridades no necesitan un juicio sino una campaña de persecución contra los internacionalistas. Lo que Kerensky y Cía. necesitan es ponerlos en prisión y manternerlos ahí. Así fue (en Gran Bretaña y Francia) y así sera (en Rusia).

Que los internacionalistas trabajen ilegalmente tanto como puedan pero no dejen que cometan la insensatez de presentarse ante un tribunal por su propia voluntad.

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