domingo, mayo 24

Lenin: Carta abierta al Congreso de Diputados Campesinos


Camaradas, diputados campesinos :

El Comité Central del POSDR (b), a quien tengo el honor de pertenecer, quería que representara a nuestro Partido en el Congreso Campesino, pero una enfermedad me ha impedido cumplir esta comisión. Por ese motivo, me tomo la libertad de dirigir esta carta abierta a ustedes para saludar a la unión campesina de toda Rusia y brevemente dejar sentadas las diferencias que dividen nuestro Partido, de un lado, y el partido Socialista-Revolucionario y los socialdemócratas mencheviques, de otro.

Esas profundas diferencias conciernen a los tres problemas más importantes: la tierra, la guerra y la organización del Estado.

Toda la tierra debe pertenecer al pueblo. Toda la propiedad terrateniente debe ser entregada a los campesinos sin compensación. Esto es claro. La disputa ahí es si los campesinos en las áreas locales deberían o no tomar la tierra inmediatamente, sin pagar ninguna renta a los terratenientes, o esperar hasta que la Asamblea Constituyente se reúna.

Nuestro Partido cree, y recomienda a los campesinos, que ellos localmente deben tomar toda la tierra sin demora, y hacerlo de la forma más organizada posible, sin permitir bajo ninguna circunstancia dañar la propiedad y haciendo todo el esfuerzo para incrementar la producción de grano y carne dado que las tropas en el frente están en extremas dificultades. En cualquier caso, aunque la decisión final sobre cómo disponer de la tierra será tomada por la Asamblea Constituyente, un acuerdo preliminar ahora, a tiempo para la siembra de primavera, puede ser tomado solamente por los órganos locales, en vista de que nuestro Gobierno Provisional, que es el gobierno de los terratenientes y capitalistas, está demorando la convocatoria de la Asamblea Constituyente y hasta la fecha no ha fijado siquiera la fecha para ella.

Sólo los órganos locales están en capacidad de hacerse cargo preliminarmente de la tierra. Los campos deben ser sembrados para la cosecha. La mayoría de los campesinos en las áreas locales es bastante capaz de hacer uso de la tierra en una forma organizada, de arar y ponerlo todo bajo cultivo. Esto es esencial para mejorar la provisión de alimentos para los soldados en el frente. De ahí que esperar por la Asamblea Constituyente está fuera de lugar. Por ningún medio, negamos el derecho de la Asamblea Constituyente de instituir finalmente la propiedad pública de la tierra y regular su disposición. Mientras tanto, sin embargo, ahora mismo, esta primavera, los campesinos deben decidir localmente qué hacer con ella. Los soldados en el frente pueden y deben enviar delegados a las villas.

Más aún. Para que toda la tierra pase al pueblo trabajador, una alianza de los obreros urbanos y los campesinos pobres (semiproletarios) es esencial. A menos que tal alianza sea formada, los capitalistas no podrán ser derrotados. Y si ellos no son derrotados, ninguna transferencia de la tierra al pueblo los liberará de la pobreza. Uno no puede comerse la tierra, y sin dinero, sin capital, no hay manera de obtener herramientas, ganado o semillas. Los campesinos no deben confiar en los capitalistas o en los mujiks ricos (que son capitalistas también) sino en los obreros urbanos solamente. Sólo en alianza con ellos, los campesinos pobres pueden asegurar que la tierra, los ferrocarriles, los bancos y las fábricas se conviertan en propiedad de todo el pueblo trabajador. Si esto no es realizado, la mera transferencia de la tierra al pueblo no puede abolir la necesidad y la pobreza.

Los obreros en ciertas localidades de Rusia están ya empezando a establecer su supervisión (control) sobre las fábricas. Tal control de los obreros es para beneficio de los campesinos porque significa incremento en la producción y productos más baratos. Los campesinos deben dar su pleno apoyo a esta iniciativa de parte de los obreros y no creer la calumnia que los capitalistas difunden contra los obreros.

La segunda cuestión es la cuestión de la guerra.

Esta guerra es una guerra de conquista. Está siendo conducida por los capitalistas de todos los países con objetivos depredadores, para incrementar sus ganancias. Para el pueblo trabajador esta guerra sólo puede significar ruina, sufrimiento, devastación y brutalización. Ese es el por qué nuestro Partido, el partido de los obreros y campesinos pobres conscientes, enfáticamente y sin reservas, condena esta guerra, se rehusa a justificar a los capitalistas de un país contra los capitalistas de otro, se rehusa a apoyar a los capitalistas de cualquier país y trabaja por la más rápida terminación de la guerra mediante el derrocamiento de los capitalistas de todos los países, mediante la revolución obrera en todos los países.

En nuestro nuevo Gobierno Provisional, hay diez ministros pertenecientes a los partidos de los terratenientes y capitalistas y seis a los partidos narodnik (Socialista-Revolucionario) y Socialdrmócrata menchevique. En nuestra opinión, los narodnik y los mencheviques han cometido un error grave y fatal al unirse al gobierno capitalista y en general aceptando apoyarlo. Hombres como Tsereteli y Chernov están esperando inducir a los capitalistas a llevar la presente guerra de rapiña a un rápido y más honorable fin. Pero esos líderes de los partidos narodnik y menchevique están equivocados: ellos están, en efecto, ayudando a los capitalistas a preparar una ofensiva de las tropas rusas contra Alemania, eso es, dilatar la guerra, aumentar el increíblemente enorme sacrificio que el pueblo ruso ha hecho en la guerra.

Nosotros estamos convencidos que los capitalistas de todos los países están engañando al pueblo prometiendo una pronta y justa paz cuando en verdad están prolongando la guerra de conquista. Los capitalistas rusos, que controlaban el viejo Gobierno Provisional y continúan controlando el nuevo, ni siquiera quieren publicar los depredadores tratados secretos que el ex Zar Nicolás Romanov concluyó con los capitalistas de Gran Bretaña, Francia y otros países con el objeto de quitar Constantinopla a los turcos, Galitzia a los austríacos, Armenia a los turcos, etc. El Gobierno Provisional ha confirmado esos tratados.

Nuestro Partido sostiene que esos tratados son tan criminales y depredadores como los tratados que los bandidos capitalistas alemanes y su Emperador-bandido Guillermo tienen con sus aliados.

La sangre de los obreros y campesinos no debe ser derramada en nombre de tales objetivos de rapiña de los capitalistas.

La criminal Guerra debe ser llevada a un rápido fin, no mediante una paz separada con Alemania sino mediante una paz universal, no mediante una paz capitalista sino mediante una paz de las masas trabajadoras contra los capitalistas. Hay sólo una forma de hacer esto, y es transfiriendo todo el poder del estado a los Soviets de Diputados de Obreros, Soldados y Campesinos en Rusia y en los otros países. Sólo tales Soviets serán capaces efectivamente de impedir que los capitalistas engañen a los pueblos e impedir que la guerra sea prolongada por los capitalistas.

Esto me trae a la tercera y última de las cuestiones que he mencionado: la cuestión de la organización del Estado.

Rusia debe ser una república democrática. Incluso la mayoría de los terratenientes y capitalistas –que siempre han estado por la monarquía pero que ahora ven que el pueblo ruso no permitirá que sea restaurada– está de acuerdo con esto. Ahora los capitalistas han dirigido todos sus esfuerzos en hacer la república rusa lo más parecida posible a la monarquía para que así pueda regresarse a la monarquía con la menor dificultad (esto ha pasado una y otra vez en muchos países). Para este propósito los capitalistas quieren preservar la burocracia, que está por encima del pueblo, preservar la policía y el ejército permanente, que está separado del pueblo y es comandado por generales y demás oficiales no elegidos. Y los generales y demás oficiales, a menos que sean elegidos, siempre serán terratenientes y capitalistas. Eso lo sabemos de la experiencia de todas las repúblicas del mundo.

Nuestro Partido, el partido de los obreros y campesinos pobres conscientes, está trabajando por una república democrática de otro tipo. Queremos una república donde no haya policía que intimide al pueblo; donde los oficiales, de abajo arriba, sean elegidos y removidos cuando el pueblo lo demande; donde todos los oficiales del ejército sean igualmente elegidos y donde el ejército permanente –separado del pueblo y subordinado a clases ajenas al pueblo– sea reemplazado por el pueblo universalmente armado, por una milicia popular.

Queremos una república donde todo el poder del Estado, de abajo arriba, pertenezca total y exclusivamente a los Soviets de Obreros, Soldados y Campesinos y otros diputados.

Los obreros y campesinos son la mayoría de la población. El poder debe pertenecer a ellos, no a los terratenientes y capitalistas.

Los obreros y campesinos son la mayoría de la población. El poder y las funciones de administración deben pertenecer a sus Soviets, no a la burocracia.

Tales son nuestros puntos de vista, camaradas diputados campesinos. Estamos firmemente convencidos de que pronto la experiencia demostrará a las amplias masas lo equivocada que es la política de los narodniks y mencheviques. La experiencia pronto demostrará a las masas que el compromiso con los capitalistas no puede salvar a Rusia, que, como Alemania y otros países, está al borde del desastre, no puede salvar a los pueblos cansados de la guerra. Solo la transferencia de todo el poder del Estado directamente a la mayoría de la población, puede salvar a los pueblos.

Petrogrado, 7 de mayo de 1917

N. Lenin

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