domingo, abril 5

Kerensky visita al ciudadano Romanov, ex Zar de todas las Rusias

Nicolás Romanov recluido en el Palacio Alexander en Tsarkoe


Petrogrado (22 de marzo de 1917).- El día de ayer el ministro de Justicia Alexander Kerenky llegó a Tsarskoe, residencia donde el ciudadano Nicolás Romanov y su familia se encuentran bajo custodia.

Kerensky ofrece un breve relato de su encuentro con el ex Zar:

“El no sabía cuál era mi intención. ¿Debería recibir como anfitrión o debería esperar a que yo hablara primero? ¿Debería estrecharme la mano o esperar por mi saludo? Sentí su embarazo así como la confusión de toda la familia a solas con un terrible revolucionario. Me acerqué a Nicolás y le extendí mi mano con una sonrisa, diciendo: “Kerensky”, como usualmente me presento. El estrecho mi mano firmemente, sonrió y aparentemente se sobrepuso. Me condujo hacia su familia. Su hijo e hijas estaban obviamente invadidos por la curiosidad y me miraban fijamente. Alexandra Feodorovna, rígida, orgullosa y desdeñosa, extendió su mano renuentemente. Yo tampoco quise ser efusivo así que apenas toque la palma de sus manos. Esto era típico de la diferencia de carácter entre esposo y esposa. Percibí que Alexandra Feodorovna aunque quebrada y molesta, era una mujer astuta con mucha fuerza de voluntad. En esos pocos segundos comprendí la psicología de toda la tragedia familiar que por muchos años pasó entre las paredes del palacio...

Y por una vez no pensé que él fuera el aislado e inhumano monstruo, el deliberado asesino que yo solía imaginar. Empecé a comprender que había un lado humano en él. Se me hizo claro que él aceptaba la dureza del sistema zarista sin ser movido por ninguna mala voluntad personal y aún sin comprender que estaba mal. Su mentalidad y sus circunstancias lo mantuvieron totalmente alejado del pueblo. El sabía de la sangre y lágrimas de miles de miles sólo a través de documentos oficiales en que eran presentadas como “medidas” tomadas por las autoridades “en el interés de la paz y la seguridad del Estado”. Tales informes no le sugerían el dolor y el sufrimiento de las víctimas sino únicamente el “heroísmo” de los soldados “fieles en el cumplimiento de su deber al Zar y la Patria”. Desde su juventud él ha sido educado para creer que su bienestar y el bienestar de Rusia son la misma cosa, de tal manera que los “desleales” trabajadores, campesinos y estudiantes que fueron muertos, ejecutados o exiliados eran para él simples monstruos y marginales de la humanidad que deben ser destruidos en nombre del país y de los mismos “fieles súbditos”...

...El es un hombre extremadamente reservado que desconfía y desprecia la huumanidad. No tiene buena educación pero tiene algún conocimiento de la naturaleza humana. No le importa nada salvo su hijo y tal vez sus hijas. Esta terrible indiferencia a las cosas externas lo hacen ver como un autómata... Cuando estudié su rostro, me pareció ver detrás de su sonrisa y sus ojos una rígida y fría máscara de absoluta soledad y desolación... Quizá todo en la tierra se le ha hecho insignificante y desagradable porque todos sus deseos siempre le fueron complacidos. Cuando empecé a conocer esta máscara viviente comprendí por qué habí sido fácil echarlo del poder. El no deseaba luchar por él y simplemente se le fue cayó de las manos. La autoridad como cualquier otra cosa la obtuvo fácil... El se despojó de la autoridad como antes se podía haber despojado de un uniforme para ponerse ropa simple. Es una nueva experiencia para él ser un simple ciudadano sin deberes de Estado. Retirarse a la vida privada no es una tragedia para él...”.


Según el ministro Kerensky, Nicolás estaba bastante golpeado al saber que Gran Bretaña había rehusado otorgarle asilo –no porque deseara dejar Rusia sino porque era una prueba más de “traición, cobardía, y engaño” del que estaba rodeado. Recuérdese que el rey Jorge V es primo del ex Zar y aliado en el presente guerra.

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