sábado, agosto 8

El nuevo Gobierno (Stalin)

Rabochi i Soldat Nº 3 del 26 de julio (8 de agosto) de 1917

El carrusel ministerial ha dejado de girar. Se ha formado un nuevo gobierno. Demócratas constitucionalistas, pro-demócratas constitucionalistas, eseristas y mencheviques componen el gabinete.

El partido demócrata constitucionalista está satisfecho. Han sido aceptadas sus principales exigencias, sobre las que se basará en su gestión el nuevo gobierno.

Los demócratas constitucionalistas querían fortalecer el gobierno a expensas de los Soviets, querían la independencia del gobierno respecto a los Soviets. Los Soviets dirigidos por “malos pastores” eseristas y mencheviques, han hecho esa concesión, firmando su propia sentencia de muerte.

El Gobierno Provisional como Poder único: eso es lo que han conseguido los demócratas constitucionalistas.

Los demócratas constitucionalistas exigían el “saneamiento del ejército”, es decir, una “disciplina de hierro” en el ejército; que el ejército sólo se subordinase a sus jefes inmediatos, subordinados, a su vez, sólo al gobierno. Los Soviets, dirigidos por los eseristas y los mencheviques, han hecho también esa concesión, desarmándose ellos mismos.

Unos Soviets privados de ejército, un ejército subordinado sólo a un gobierno de elementos pro-demócratas constitucionalistas: eso es lo que han conseguido los demócratas constitucionalistas.

Los demócratas constitucionalistas exigían una unidad incondicional con los aliados. Los Soviets han emprendido “resueltamente” ese camino en interés… de la “defensa del país”, olvidándose de sus declaraciones “internacionalistas”. El llamado programa del 8 de julio ha quedado colgando en el aire.

Guerra “sin cuartel”, “guerra hasta el fin”: eso es lo que han conseguido los demócratas constitucionalistas.

Escuchen lo que ellos mismos dicen:

Las exigencias de los demócratas constitucionalistas son, sin duda, la base de la gestión de todo el gobierno... Precisamente por haber sido aceptadas las exigencias principales de los demócratas constitucionalistas, el partido no estimó posible continuar discutiendo por divergencias específicas de partido”.

Pues los demócratas constitucionalistas saben que, en las condiciones actuales, para la realización de las medidas democráticas del decantado programa del 8 de julio quedan muy poco tiempo y muy pocas posibilidades” (v. “Riech”).

Parece que está claro.

Hubo un tiempo en que los Soviets creaban una nueva vida, realizando transformaciones revolucionarias y obligando al Gobierno Provisional a refrendarlas en decretos y ukases.

Eso fue en marzo y en abril.

Entonces el Gobierno Provisional era llevado de la brida por los Soviets, cubriendo con su bandera no revolucionaria las medidas revolucionarias de los Soviets.

Ahora ha llegado un período en que el Gobierno Provisional vuelve hacia atrás, realizando “transformaciones” contrarrevolucionarias, con la particularidad de que los Soviets se ven “obligados” a confirmarlas tácitamente en sus resoluciones de aguachirle.

Ahora el Comité Ejecutivo Central, ese representante de todos los Soviets, es llevado de la brida por el Gobierno Provisional, encubriendo con una fraseología revolucionaria la faz contrarrevolucionaria de éste.

Evidentemente, han cambiado de papeles, y no en favor de los Soviets. Sí, los demócratas constitucionalistas tienen motivo para sentirse “satisfechos”.

El futuro próximo nos dirá si es por mucho tiempo.

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