domingo, agosto 2

La situación política (Lenin)

Proletarskoye Dyelo Nº 6 del 20 de julio (2 de agosto) de 1917. Firmado: W. Publicado de acuerdo al manuscrito. Escrito el 10 (23) de julio de 1917

1. La contrarrevolución se ha organizado y consolidado, y ha tomado realmente el poder en sus manos.

La completa organización y consolidación de la contrarrevolución consiste en una combinación de sus tres fuerzas principales, una combinación excelentemente concebida y ya puesta en práctica: 1. El Partido Demócrata Constitucionalista, el verdadero líder de la burguesía organizada, al retirarse del Gabinete, la ha confrontado con un ultimátum, despejando así el camino para el derrocamiento del Gabinete por la contrarrevolución. 2. El Estado Mayor General y los líderes militares, con la deliberada o semi-deliberada asistencia de Kerensky, a quien hasta los más prominentes socialista-revolucionarios llaman Cavaignac, han tomado el verdadero poder del Estado y han procedido fusilar a las unidades revolucionarias en el frente, a desarmar a las tropas y obreros revolucionarios de Petrogrado y Moscú, a suprimir el descontento en Nizhni-Novgorod, a arrestar a los bolcheviques y a prohibir sus periódicos no sólo sin un juicio sino incluso sin una orden del gobierno. En el presente, el poder básico del estado es virtualmente una dictadura militar. Este hecho está todavía oscurecido por instituciones revolucionarias de palabra pero sin poder de hecho. Pero es un hecho fundamental tan obvio que sin entenderlo no se puede entender nada acerca de la situación política. 3. La prensa monarquista-centurianegrista y burguesa, que ha pasado de acosar bolcheviques a acosar a los Soviets (el “incendario” Chernov, etc.) ha señalado con la máxima claridad que el verdadero significado de la política de la dictadura militar que ahora reina y es apoyada por los kadetes y monarquistas, es la preparación para la disolución de los Soviets. Muchos de los líderes de los eseristas y mencheviques, es decir, de la actual mayoría en los Soviets, ha admitido y expresado esto durante los pasados días, pero, fieles a su naturaleza pequeñoburguesa, han minimizado esta formidable realidad con frases altisonantes y sin sentido.

2. Los líderes de los Soviets y de los partidos eserista y menchevique, encabezados por Tsereteli y Chernov, han traicionado completamente la causa de la revolución al poner los Soviets y sus partidos en manos de los contrarrevolucionarios y convertirlos en meros apéndices de la contrarrevolución.

Prueba de esto es que los eseristas y mencheviques han traicionado a los bolcheviques y han estado tácitamente de acuerdo con el cierre de sus periódicos sin atreverse a decirle al pueblo, simple y abiertamente, lo que están haciendo y por qué. Al aprobar el desarme de los obreros y los regimientos revolucionarios, se han privado a sí mismos de todo verdadero poder. Se han convertido en los más ruidosos charlatanes que ayudan a la reacción a “distraer” la atención del pueblo mientras éstos alistan la disolución de los Soviets. Es imposible comprender nada acerca de la actual situación política sin reconocer la total bancarrota de los eseristas y mencheviques y de la presente mayoría en los Soviets y sin reconocer que su “Directorio” y otras mascaradas son una absoluta farsa.

3. Todas las esperanzas de un desarrollo pacífico de la revolución rusa se han desvanecido para bien. Esta es la situación objetiva: o la completa victoria de la dictadura militar o la victoria de la insurrección armada de los obreros; la victoria de estos últimos sólo es posible cuando la insurrección coincida con un profundo y masivo levantamiento contra el gobierno y la burguesía causada por la debacle económica y la prolongación de la guerra.

La consigna “Todo el poder a los Soviets” fue una consigna del desarrollo pacífico de la revolución, que fue posible en abril, mayo, junio y julio, es decir, hasta que el poder real pasó a las manos de la dictadura militar. Esta consigna ya no es correcta, porque no toma en cuenta que el poder ha cambiado de manos y que la revolución ha sido completamente traicionada, de hecho, por los eseristas y mencheviques. No ayudarán las acciones irresponsables, revueltas, resistencias parciales o intentos desesperados de oponerse a la reacción. Lo que ayudará es un entendimiento claro de la situación, la persistencia y determinación de la vanguardia obrera, la preparación de las fuerzas para un levantamiento armado, cuya victoria en las presentes condiciones es extremadamente difícil pero aún posible si los hechos y tendencias antes mencionados coinciden. No tenganmos ilusiones constitucionales o republicanas de ninguna clase, no más ilusiones acerca de la vía pacífica, no a las acciones esporádicas, no caer ahora en la provocación de las Centurias Negras y los cosacos. Acumulemos fuerzas, reorganicémoslas y preparémonos resueltamente para el levantamiento armado, si el curso de la crisis lo permite, en una verdadera escala nacional y masivo. La transferencia de la tierra a los campesinos es imposible en el momento actual sin un levantamiento armado, dado que los contrarrevolucionarios han tomado el poder y se han unido totalmente con los terratenientes como clase.

El objetivo de la insurrección sólo puede ser la transferencia del poder al proletariado apoyado por el campesinado pobre, con el fin de poder nuestro programa partidario en acción.

4. El Partido de la clase obrera, sin abandonar la actividad legal pero sin sobrestimarla en ningún momento, debe combinar el trabajo legal con el ilegal, como lo hizo en 1912-1914.

No dejemos pasar una sola hora de trabajo legal. Pero no acariciemos ilusiones constitucionalistas o “pacíficas”. Formemos organizaciones ilegales o células en todos lados y de inmediato para la publicación de volantes, etc. Reorganicemos inmediata, consistente y resueltamente toda la línea.

Actuemos como lo hicimos en 1912-1914, cuando podíamos hablar de derrocar al zarismo mediante la revolución y la insurrección armada, sin perder al mismo tiempo nuestra base legal en la Duma, las sociedades mutuas, los sindicatos, etc.

Nota:

El artículo “La situación política” fue publicado por primera vez en el periódico bolchevique de Kronstadt, Proletarskoye Dyelo Nº 6 del 20 de julio (2 de agosto) de 1917, bajo el título de “El estado de ánimo político”

Para evitar que el periódico pueda ser suprimido por el Gobierno Provisional, los editores sustituyeron “un levantamiento armado” por “una lucha resuelta”. Aquí el artículo aparece de acuerdo con el manuscrito.

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