lunes, junio 29

La ofensiva rusa comienza

Kerensky y su Estado Mayor

El 16 de junio, la ofensiva comenzó con dos días de bombardeo de artillería pesada. Kerensky iba de regimiento a regimiento dando órdenes y tratando de elevar la moral. El 18 de junio, las tropas avanzaron alentados por la vista de las trincheras alemanas abandonadas bajo fuego. El ataque principal fue dirigido contra Lvov, en el sur, mientras se lanzaban ataques de apoyo en los Frentes Occidental y del Norte. El avance continuó durante dos días. Las líneas alemanas fueron rotas y la noticia de un glorioso de “Triunfo por la libertad” fue anunciada en la prensa patriota. Luego, el tercer día, el avance se detuvo; los alemanes empezaron a contraatacar y los rusos huyeron asustados. Fue un caso, en parte, de debilidades militares usuales: se enviaron a la batalla a unidades sin ametralladoras, se ordenó a soldados sin entrenamiento a ejecutar maniobras complejas usando granadas de mano que fueron arrojadas sin quitarles el seguro. Pero la razón principal del fiasco fue la simple resistencia a combatir de los soldados. Habiendo avanzado dos millas, las tropas de la línea de frente sintieron que habían cumplido su parte y se rehusaron a ir más adelante mientras los de la segunda línea no tomarán su lugar. El avance se rompió cuando los hombres empezaron a desertar. Solo en una noche, los batallones de choque del Decimoprimer Ejército arrestaron a 12,000 desertores cerca de la ciudad de Volochinsk. Muchos soldados volvieron sus armas contra sus oficiales al mando en lugar de combatir al enemigo. La retirada degeneró en caos cuando los soldados saquearon tiendas y negocios, violaron campesinas y asesinaron judíos. El crucial avance hacia Lvov colapsó tan pronto las tropas descubrieron una gran tienda de alcohol en la abandonada ciudad de Koniukhy y se detuvieron ahí hasta embriagarse. Para cuando estuvieron listos para retomar el combate, tres días después y una resaca, los refuerzos enemigos habían llegado y los rusos sufrieron duras pérdidas, viéndose obligados a retroceder.

En medio de tal caos, incluso las tropas de choque tuvieron poco margen de éxito. El Batallón [femenino] de la Muerte de Bochkareva tuvo mejor desempeño que la mayoría. Las mujeres voluntarias rompieron las dos primeras líneas, seguidas por algunos avergonzados reclutas varones. Pero luego ellos cayeron bajo el pesado fuego alemán. Las mujeres se dispersaron en medio de la confusión, mientras la mayoría de los hombres se cubrió en las trincheras alemanas donde encontraron una gran cantidad de licor y procedieron a embriagarse. A pesar de la carnicería que la rodeaba, Bochkareva siguió combatiendo. En un punto, encontró a una de sus mujeres teniendo relaciones sexuales con un soldado en un hoyo provocado por un proyectil. La atravesó con una bayoneta pero el soldado logró escapar. Finalmente, con la mayoría de sus voluntarias muertas o heridas, incluso Bochkareva fue obligada a retroceder. La ofensiva terminó. Fue la última de Rusia.

Extracto de “A people’s tragedy. The Russian Revolution: 1891-1924” de Orlando Figes, Penguin Books, 1996, pp. 418-419. Traducción propia.

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