martes, junio 30

Preparándose para la manifestación del 18 de junio

Unidades militares bolcheviques en la manifestación del 18 de junio

Sería un error asumir que sólo los bolcheviques concedieron importancia a la manifestación del Congreso. Es cierto que ningún otro partido intentó copiar las técnicas “blitz” de los bolcheviques y también que muchos líderes moderados del Soviet cuestionaban lo acertado y particularmente la oportunidad de la manifestación. Pero después de que la marcha hubo sido programada, el Congreso en su conjunto y también mencheviques y SRs, hicieron un gran esfuerzo para asegurar que fuera ordenado y bajo las consignas del Congreso. Un comité especial presidido por Bogdánov, que incluía a representantes de alto rango de todos los partidos, fue establecido para encargarse de los asuntos organizacionales y administrativos. Este comité trabajó las instrucciones y las rutas para la marcha, un ceremonial elaborado y la publicación, en Izvestia del 15-18 de junio, de las directivas detalladas para la marcha. Durante este período, se dedicó mucha atención a la manifestación en Rabochaya Gazeta menchevique y en Dielo Naroda eserista, así como en Pravda. Vperiod, el órgano del Comité Inter-Distrital, apoyó muchas de las consignas bolcheviques, mientras que Edintsvo de Plejánov exhortó a sus seguidores a desfilar en nombre de un “gobierno democrático fuerte” y en “apoyo al Gobierno Provisional”. Malenkaya Gazeta, de la extrema derecha, urgía a sus lectores a hacer conocida su voluntad de participar con “adecuadas consignas”. Sólo el liberal Reich continuaba invitando a sus seguidores a boicotear la manifestación.

Irónicamente, la mayor parte de la primera página de Pravda del 17 [de junio] fue ocupada por una versión ligeramente revisada del llamamiento de Stalin a la manifestación del 10 de junio, aquel que causó furor cuando fue leído por Gegechkori en el Congreso el 9 de junio. Esta vez el llamamiento contenía todos las consignas del 10 de junio, exigiendo la renuncia de los “diez ministros capitalistas” y la transferencia de todo el poder a los Soviets, así como algunas nuevas como “Abajo con las secciones antidemocráticas de la Declaración de los Derechos de los Soldados”, “Abajo con la desintegración de las unidades revolucionarias” y “Abajo con la política de ofensiva”, todos de especial interés para las tropas más importantes de la guarnición. “Preparémonos para la manifestación del Domingo” exhortaba otro editorial de Pravda en la víspera de la marcha. “Ejerzamos toda la fuerza posible para que nuestras demandas resuenen fuerte en todo el país. Necesitamos más que caminar, necesitamos una evaluación de nuestra fuerza. Necesitamos una manifestación que sea una ayuda práctica a la realización de nuestras demandas. Tomen las cosas en sus propias manos, no confíen en nadie. Aprueben resoluciones considerando las consignas bajo las que sus fábricas y unidades marcharán y hagan sus propios carteles. ¡Trabajemos! ¡El tiempo no espera! "

Para la manifestación del 18 de junio, los bolcheviques condujeron una campaña política diestra en un país donde hacer campaña política de masas era un arte desconocido. Limpios de asociación con el gobierno de coalición, los bolcheviques podían criticar y halagar a voluntad. Su apelación era principalmente emocional. A la guarnición, los bolcheviques les decían: si ustedes no quieren morir en el frente, si ustedes no quieren la restitución de la disciplina zarista, si ustedes quieren mejores condiciones de vida y la redistribución de la tierra, sígannos. Para los obreros, los bolcheviques demandaban, entre otras cosas, mayores salarios, jornada de ocho horas, control obrero en las fábricas y fin de la inflación. Frente a todo, los agitadores bolcheviques realzaban el horrible espectro de la contrarrevolución. El mensaje era el mismo que predicaba Pravda y Soldatskaya Pravda desde la llegada de Lenin en abril, pero esta vez venía en una descarga de cinco días. Con la adición de cerca de cien experimentados agitadores (delegados a la Conferencia de la Organización Militar Bolchevique de Toda Rusia que se inició el 16 de junio en Petrogrado), trabajando a través de células establecidas en casi todas las fábricas y unidades militares, los bolcheviques eran ahora capaces de cubrir la capital efectivamente.

Pocos obreros y soldados, de los que inicialmente habían votado por los mencheviques y eseristas, tenían una clara noción de los programas de esos partidos. Y así, en la víspera de la manifestación del 18 de junio, incluso las fábricas en la que la mayoría de partidos socialistas tenía confianza, aprobaron resoluciones respaldando consignas bolcheviques. Ellos ocasionalmente votarían de nuevo con los mencheviques y eseristas, pero por el momento eran apáticos o se pasaban al lado de los bolcheviques. “Intensos preparativos para la manifestación se estaban realizando”, anotaba Latsis [dirigente bolchevique del Comité Petersburgo y del Distrito de Vyborg] en su diario el 15 de junio. “Hoy tuvimos una reunión de representantes de fábricas en la que se tomó una decisión para marchar bajo consignas originalmente preparadas para la manifestación cancelada”. La nota del siguiente día dice: “Las fábricas estaban arreglándoselas con su fuerza... ¡Cuánto han madurado los obreros!”. Y en la víspera: “Los preparativos están yendo bien –reuniones de masas en todas las fábricas y unidades militares están adoptando nuestras consignas”.

La tendencia hacia la izquierda no pasó desapercibida. En un profético informe a Kerensky, fechado el 17 de junio, el general P.A. Polovtsev, comandante del Distrito Militar de Petrogrado, anotaba que “se puede observar una creciente diferenciación en el estado de ánimo de las masas. El descontento está creciendo debido a las aún incumplidas demandas de la mayoría de las organizaciones, debido a la insatisfactoria distribución de provisiones, inflación, viviendas inadecuadas y las preguntas aún no respondidas sobre incrementos en las asignaciones familiares. Consecuentemente, hay una creciente insatisfacción con el Gobierno Provisional y un mayor apoyo a la consigna ‘Todo el poder al Soviet de Diputados de Obreros y Soldados’. En esta situación, a pesar de todas las medidas que se están tomando, no es seguro que la próxima gran manifestación no tome formas indeseables”.

Extracto de "Prelude to Revolution" de Alexander Rabinowitch, Indiana University Press, 1991, pp. 102-104. Traducción propia.

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