miércoles, junio 3

La causa de la libertad se puede perder por el caos económico y el hambre

Moscú (21 de mayo de 1917).- El Ministro de Finanzas Andrei Shingarev (del partido kadete) habló sobre la crisis alimentaria en el marco del Congreso de Toda Rusia sobre Alimentos que se realiza en el Instituto Comercial de Moscú y cuenta con la asistencia de más de 1,000 delegados.

El ministro Shingarev destacó la existencia de grandes reservas de granos en las provincias mientras las ciudades sufren la escasez de alimentos. Aunque el ministro de finanzas atribuye ese problema a la desorganización de la economía y a la inefeciencia de las organizaciones locales en la recolección y envío de alimentos, no debe olvidarse que -desde el estallido de la guerra- la industria ha producido bienes con propósitos militares, reduciendo la oferta de productos manufacturados para el campo. Los campesinos, en consecuencia, reaccionaron rehusándose a vender grano, consumiéndolo localmente y almacenándolo con fines especulativos para forzar una subida en los precios. Esta práctica se ha acentuado después de la revolución de Febrero, contribuyendo a la agudización crisis económica del país.

A continuación un extracto del discurso del ministro Shingarev:

“Camaradas, permítanme darles la bienvenida a este congreso que ha sido convocado en tiempos difíciles y de prueba [para discutir] un asunto complejo de vital importancia para la existencia presente del Estado. Desde el primer día de la revolución hasta ahora, me ha preocupado la cuestión del suministro de alimentos. He pasado los últimos días en una de las más ricas área cerealeras y he tratado de entender por qué el problema del abastecimiento no ha sido normalizado. Estuve en Voronezh, Rostov sobre el Don y Novocherkassk. He asistido a muchas reuniones y [estuve presente] en el gran Congreso de Campesinos en el oblast Don. Ciudadanos, la cuestión del suministro de alimentos no es un aspecto aislado de nuestra [economía nacional] en su conjunto en el que la desorganización está presente. La nación entera está en una dificultad extrema, yo diría, en una situación crítica. El país está empezando a desmoronarse. Nuestra economía está próxima a un peligroso [estado de] desorganización. En muchos lugares [esta desorganización] es rampante y se ha extendido. Las arcas del Estado están vacías. La gente no paga impuestos. [...] La causa de la libertad se puede perder debido al caos económico, a la completa anarquía, al desorden financiero y al hambre.

La ausencia de una organización unida, un poder organizado, es la raíz de todos los males en el momento actual. Hay grano en las provincias. En la provincia de Voronezh y en el oblast Don, en el norte del Cáucaso, las reservas de grano son mucho mayores que las esperadas. Pero no se ha enviado ni se está enviando suficiente grano, debido a que las organizaciones locales no son eficientes. [...] Estoy seguro de que estamos experimentando una grave escasez no sólo de alimentos sin también de [bienes] materiales. Al mismo tiempo, el país se está llenando de papel moneda, los reclamos contra el Tesoro se están acumulando y puedo prever el terrible día en que el Tesoro le dirá a la gente: “No hay más [dinero]”. [...] Todo lo que he dicho, camaradas, no se suma a la desesperación y la desesperanza. No estoy hablando con ese propósito. Pero debemos enfrentar directamente la verdad y entender la seriedad del peligro. Si la gente toma consciencia del peligro, esto tendrá un efecto medicinal en la situación actual. Pero la dosis de esta medicina debe ser muy grande, de otra forma experimentaremos el mayor desastre.

No dudo que el pueblo se librará de este infortunio. Creo que emergerá sin una guerra fratricida, sin bancarrota, sin derramamiento de sangre. Esa es la tarea. Con ese fin debemos dirigir toda la fuerza de nuestra razón. Entonces seremos capaces de cumplir con el deber que ha recaído sobre nosotros. (Aplausos prolongados)


Basado en Jonathan Daly y Leonid Trofimov, Russia in War and Revolution, 1914-1922. A Documentary History, Hackett Publishing Company, 2009, pp. 76-78. Traducción propia.

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