miércoles, junio 3

La campaña de las elecciones municipales (Stalin)

Pravda Nºs 63, 64 y 66 del 21 de mayo (3 de junio), 24 de mayo (6 de junio)y el 26 de mayo (8 de junio) de 1917

Se aproximan las elecciones a las Dumas de distrito. Las listas de los candidatos han sido aprobadas y hechas públicas. La campaña electoral está en su apogeo.
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Ya las primeras reuniones preelectorales muestran que el quid de la campaña no reside en la “reforma” municipal en sí, sino en la situación política general del país. La reforma municipal no es más que el terreno sobre el que se despliegan naturalmente las principales plataformas políticas.

Ello es comprensible. Hoy, cuando la guerra ha llevado al país al borde del desbarajuste económico, cuando los intereses de la mayoría de la población exigen una intervención revolucionaria en toda la vida Económica del país y cuando el Gobierno Provisional se muestra a todas luces incapaz de sacar al país del atolladero, todas las cuestiones locales, las municipales inclusive, únicamente pueden ser comprendidas y resueltas en indisoluble ligazón con las cuestiones generales de la guerra y la paz, de la revolución y la contrarrevolución. Sin esta conexión con la política general, la campaña de las elecciones municipales degeneraría en vacua palabrería acerca del estañado de lavabos y de la “instalación de buenos retretes públicos” (v. la plataforma de los mencheviques defensistas).

Por eso, a través de la abigarrada variedad de las innumerables banderas de los partidos, se abrirán inevitablemente paso, en el curso de la campaña, dos líneas políticas fundamentales: la línea del desarrollo sucesivo de la revolución y la línea de la contrarrevolución.
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El partido de la “libertad popular”

Desde el derrocamiento del zarismo, los partidos de derecha se han dispersado. Ello se debe a que su existencia en la vieja forma es ahora desventajosa. ¿Dónde se han metido esos partidos? Se han agrupado en torno al partido de la llamada “libertad popular”, en torno al partido de Miliukov y compañía. El partido de Miliukov es hoy el partido más derechista. Este hecho nadie lo discute. Y precisamente por la razón apuntada, este partido sirve hoy de punto de concentración de las fuerzas contrarrevolucionarias.
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El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (los bolcheviques)

Nuestro Partido es la verdadera antítesis del partido demócrata constitucionalista... Nuestro Partido es el partido de los obreros revolucionarios de la ciudad y del campo. Se trata de dos partidos inconciliables; la victoria de uno de ellos significa la derrota del otro. Nuestras reivindicaciones son bien conocidas. Nuestro camino es claro.

Nosotros estamos, contra la, actual guerra, porque es una guerra de rapiña, de conquista. Estamos por la paz, por una paz general y democrática, porque esa paz es la salida más segura del desbarajuste económico y de la crisis de subsistencias.

Hay quejas por la falta de pan en las ciudades. Pero no hay pan porque la superficie, de siembra ha disminuido debido a que la mano de obra ha sido “llevada” a la guerra. No hay pan porque incluso las reservas de que se dispone no pueden ser transportadas, ya que los ferrocarriles han sido puestos al servicio de la guerra. Poned fin a la guerra, y tendremos pan.

Hay quejas por la falta de artículos industriales en el campo. Pero estos artículos faltan porque gran parte de las fábricas trabajan para la guerra. Poned fin a la guerra, y habrá artículos industriales.

Estamos contra el actual gobierno porque, al llamar a la ofensiva, prolonga la guerra y agrava el desbarajuste económico y el hambre.

Estamos contra el actual gobierno porque, en su afán de proteger los beneficios de los capitalistas, frustra la intervención revolucionaria de los obreros en la vida económica del país.

Estamos contra el actual gobierno porque, al impedir que los Comités campesinos dispongan de las tierras de los terratenientes, frustra la liberación del campo del poder de los terratenientes.
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Estamos contra el actual gobierno porque es completamente incapaz de sacar al país de la crisis. Queremos que todo el Poder pase a manos de los obreros, de los soldados y de los campesinos revolucionarios.

Sólo ese Poder puede acabar con la prolongada guerra de rapiña. Sólo ese Poder puede arrebatar los beneficios a los capitalistas y a los terratenientes para impulsar adelante la revolución y salvar al país de la ruina total.

Finalmente, estamos en contra de que se restablezca la policía, la vieja y odiada policía, divorciada del pueblo, y subordinada a “mandos” designados desde arriba.Estamos en favor de una milicia general, electiva y amovible, pues sólo tal milicia puede ser un baluarte de los intereses del pueblo.

Esas son nuestras reivindicaciones inmediatas.
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El bloque de los defensistas

Entre los demócratas constitucionalistas y nuestro Partido hay varios grupos intermedios, que se deslizan de la revolución hacia la contrarrevolución. Son ésos: el grupo “Edinstvo”, el Bund, los defensistas mencheviques y eseristas, los trudoviques y los “socialistas” populares. En algunos distritos presentan sus candidatos separadamente, y en otros han formado bloques con una lista común. ¿Contra quién han formado esos bloques? De palabra, contra los demócratas constitucionalistas. Pero ¿es así en la realidad?
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Pero ¿qué es, en fin de cuentas, lo que ha unido en un bloque a todos esos grupos heterogéneos? El hecho de que todos ellos, con la misma indecisión, pero con persistencia, siguen las huellas de los demócratas constitucionalistas; el que todos ellos detestan con igual evidencia a nuestro Partido.

Todos ellos, como los demócratas constitucionalistas, son partidarios de la guerra, pero no con fines de conquista (¡Dios nos libre!), sino para... “una paz sin anexiones ni contribuciones”. Una guerra para la paz.

Todos ellos, como los demócratas constitucionalistas, son partidarios de una “disciplina de hierro”, pero no para sujetar a los soldados (¡claro que no!), sino en interés..., de los soldados mismos.

Todos ellos, como los demócratas constitucionalistas, son partidarios de una ofensiva, pero no en interés de los banqueros anglo-franceses (¡Dios nos libre!), sino en interés de... “nuestra joven libertad”.
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En general, todos ellos son partidarios de la revolución, pero siempre (¡siempre!) y cuando no perjudique a los capitalistas y a los terratenientes, siempre y cuando no esté en pugna con los intereses de estos últimos.

En pocas palabras: todos ellos son partidarios, de las mismas medidas prácticas que los demócratas constitucionalistas, pero con reservas y con estribillos de “libertad”, “revolución”, etc.
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Arrancar la careta socialista al bloque defensista y poner al desnudo su médula democonstitucionalista burguesa es una de las tareas inmediatas de la presente campaña.

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