viernes, marzo 16

Lenin y la noticia de la Revolución


Un camarada, M.G. Bronski, llegó a toda prisa al 14 Spiegelgasse. Había leído en periódicos suizos que la Revolución –la Revolución, la largamente esperada Revolución, la gloriosa Revolución contra los Romanov- estaba ocurriendo. Los telegramas habían llegado esa mañana. Bronski estaba asombrado de que Lenin no hubiera escuchado todavía nada: “¿No se ha enterado?”. Lenin y Nadya se apresuraron a ir hacia el lado del lago donde podrían confirmar la historia de Bronski con el contenido de los periódicos que se exhibían al público en los puestos. Quizá, suponían, Bronski ha estado exagerando. Todos los emigrados deseaban muchísimo una erupción revolucionaria pero se cuidaban de creer que estaba ocurriendo. Pero en esta oportunidad la historia era verdadera. Los periódicos suizos y los telegramas de Petrogrado tenían el mismo mensaje. Asombrados y complacidos, Lenin y Nadya leyeron las informaciones una y otra vez. Realmente, no cabía duda: La Revolución ha ocurrido. Esta vez no eran solamente signos de una monarquía bajo presión, la monarquía había sido derribada. Nicolás II, cuyo padre no había tenido clemencia con Alexander, el hermano de Lenin, y cuya familia era detestada por Lenin, se había convertido en el ciudadano Romanov.

El resto del día la pasaron en bulliciosas reuniones con emigrados amigos en Zurich. Se estrechaban manos, se intercambiaban felicitaciones, se cantaban canciones revolucionarias – y Lenin gustaba de ejercitar su voz de barítono en tales ocasiones…

…Lenin quería proveer el liderazgo que podía a los bolcheviques en Rusia. Esto no podía ser hecho directamente: tenía que despachar los mensajes a través de Alejandra Kollontai en Oslo, quien mantenía lazos con el Comité Central en Petrogrado. El 3 de marzo envió un telegrama afirmando la necesidad de que los bolcheviques se mantengan firmes en sus viejas consignas. Lenin advertía contra cualquier cambio en la política del partido contra la guerra. De ninguna manera los socialistas deberían aprobar “la defensa de la patria”. La reunificación con los mencheviques debería ser rechazada. Los bolcheviques necesitaban tener su propio partido. El objetivo debería ser “la revolución proletaria internacional y la conquista del poder por ‘los Soviets de diputados obreros’ “. No dejaba de mencionar que ningún compromiso con Kautsky era tolerado. Esto era un llamamiento político; era un guante lanzado a los pies del Gobierno Provisional. Lenin no iba a aceptar el derecho de Miliukov, Guchkov y Kerensky…a gobernar Rusia. Su lenguaje era inconfundiblemente insurreccional. Que los Soviets asuman el poder! Que la Revolución se extienda más allá de Rusia! Que cada verdadero socialista promueva la causa revolucionaria en Europa!

Extracto (editado) de Lenin: A biography de Robert Service, 2000. Traducción propia.

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