jueves, marzo 15

Kerensky apela al pleno del Soviet y consigue respaldo

Kerensky en la Duma: "La revolucióm está sólo comenzando"



Petrogrado (2 de Marzo de 1917).- El Ispolkom o Comité Ejecutivo del Soviet acordó ayer prohibir a sus miembros aceptar cargos ministeriales en el nuevo Gobierno Provisional. Acatando ese acuerdo, Nikolai Chjeídze, presidente del Soviet, ha rechazado el ofrecimiento que le hicieron de hacerse cargo de un ministerio.

Quien sí aceptó el Ministerio de Justicia fue Alejandro Kerensky, quien solicitó al Ispolkom reconsiderar su acuerdo. Ante la negativa a su propuesta, Kerensky informó que iba a apelar al pleno del Soviet de Petrogrado.

A las 2 de la tarde de hoy, Kerensky pidió el uso de la palabra en el Pleno. Es reconocido como el mejor orador que tiene Rusia. Su estilo es casi teatral, es maestro de los gestos y de la pose (que toma mucho de Napoleón), apela a los sentimientos de las masas y recurre al dramatismo. Es más un orador de masas y no de parlamento, parece más un predicador que un político.

Una vez en la tribuna, Kerensky se dirigió a los diputados del Soviet prefuntándoles directamente: “!Camaradas! ¿Confian en mí?”. La multitud respodió: “Sí! Sí!”, mientras el continuaba: “Hablo, camaradas, con toda mi alma, desde el fondo de mi corazón, y si es necesario probar esto, si ustedes no confían en mí, estoy dispuesto a dar mi vida.” Una atmósfera sobrecogedora era la que se percibía en el hemiciclo. Obreros y soldados aplaudían con fervor, poniéndose de pie para ovacionar al orador. Kerensky sin dejar escapar la oportunidad de justificarse les dijo que se había visto obligado a aceptar el cargo en el nuevo gobierno, que no pudo dejar escapar ese reto. Y para demostrar que su actuación respondía a las necesidades de la revolución les dijo que “el primer acto” de su ministerio ha sido ordenar la inmediata liberación de todos los presos políticos y su bienvenida en calidad de “heroes” a su retorno a la capital. Los delegados completamente embargados por la emoción, aplaudieron y dieron vivas hasta el cansancio al tribuno. Entonces Kerensky se dirigió nuevamente a ellos preguntándoles si aprobaban la decisión que había tomado de aceptar el cargo de ministro, agregando que si la respuesta era negativa ofrecía su renuncia inmediata al Soviet. Por supuesto, la multitud gritaba: “!Sí, lo aprobamos, lo aprobamos!”

Y así, sin formal votación se aprobó por aclamación que Kerensky se mantuviera como ministro en el Gobierno Provisional. Con este acuerdo, el Ispolkom le dio el permiso para ocupar su nuevo puesto. Para tal efecto, Kerensky renunció a la vicepresidencia del Soviet pero mantuvo su asiento en el Ispolkom.

Kerensky es considerado sin discusión el líder del pueblo, las masas buscan las respuestas en él y consideran que es el único que los unifica en medio del mosaico de grupos y dirigentes. Kerensky es el líder de los trudoviques y tiene mucha ascendencia entre los campesinos que son la base social de su partido y constituyen la mayoría de soldados.

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