martes, marzo 20

Los Comités de Fábrica o Fabzavkomi

Guardias rojos protegiendo la Fábrica Vulcano


Tal vez la organización a la que menos atención se le ha prestado al estudiar la Revolución Rusa es el Comité de Fábrica o Fabzavkomi, nacido en 1917. La mayoría se concentra en los soviets y los sindicatos soslayando el papel que los comités de fábrica jugó en la revolución rusa en general y en la acción política de los bolcheviques.


Por sus características, los comités de fábrica tenían una relación inmediata con la clase obrera dado que eran elegidos en el mismo centro de trabajo y afrontaban directamente las reivindicaciones de los tabajadores. Los sindicatos y los soviets, por su tipo de organización a nivel de rama industrial y por ciudad, eran organizaciones cuya burocracia mediatizaba el contacto y las demandas de los obreros.


Los comités de fábrica nacieron en febrero de 1917 en las fábricas de propiedad del Estado, en respuesta a la deserción de los administradores nombrados por el Estado. Muy pronto se extendieron a las fábricas de propiedad privada. En marzo, la asociación de industriales acordó con el Ispolkom que en cada planta industrial se nombren tales comités. En abril, fueron reconocidos oficialmente por el Gobierno Provisional como representantes de los trabajadores.


El principal objetivo de los comités de fábrica fue garantizar la continuidad de la producción de las plantas. Los cierres de fábrica, la escasez de insumos, el despido masivo de trabajadores, fueron razones inmediatas de su formación. Los obreros desconfiaban de los patronos cuando -arguyendo motivos de fuerza mayor, en medio de la crisis económica y política- cerraban las plantas industriales, dejando en las calles a los trabajadores. Estos últimos, consideraban que los capitalistas lo hacían con el fin de estrangular la revolución en el campo económico.


De esta forma, los comités asumieron la lucha contra el “sabotaje”, controlando el trabajo de la administración de la fábrica, haciéndose cargo de conseguir las materias primas, tomando en sus manos la contratación y despido del personal. El objetivo era mantener la fuente de trabajo y evitar su uso como arma contra la revolución. Sus tareas incluían mantener la disciplina en el trabajo, luchar contra el ausentismo y organizar milicias para proteger la fábrica en las noches.


Era un “control obrero” limitado a la supervisión del trabajo de la gerencia y administración; no intervenía en el manejo de la producción.


Ante el empeoramiento de la inflación y los problemas de abastecimiento de materias primas, las pugnas con los administradores de las fábricas se hicieron más tensas. Los comités culpaban a los empleadores de especulación, de doble contabilidad y de recurrir con facilidad al cierre de las plantas. Los comités de fábrica demandaban tener más presencia en la adminitración.


Los bolcheviques fueron los principales promotores de los comités de fábrica y de hecho fueron las primeras organizaciones que ganaron a su lado. Los mencheviques veían con desdén estos comités, a los que consideraban organismos anarcosindicalistas; sin embargo, hicieron lo que pudieron por incorporarlos a los sindicatos nacionales que ellos dominaban. No valoraron la representatividad de los comités y su estrecha vinculación con la clase obrera. Los bolcheviques por el contrario llegaron incluso a organizarlas nacionalmente. En la primera Conferencia de Comités de Fábrica de Petrogrado de mayo de 1917, los bolcheviques contaban con dos tercios de los delegados.


Al constituir unidades armadas para defender las fábricas contra el pillaje, saqueo y sabotaje, los comités de fábrica contribuyeron a la organización armada de la clase obrera en pequeños destacamentos de guardias rojos.


Con este vínculo directo, los comités de fábrica servirían a los bolcheviques en su lucha por ganarse a la clase obrera a su lado, lo que a su vez les permitiría ganar la mayoría en los soviets y en las unidades de la guarnición militar de Petrogrado.

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