domingo, agosto 30

Los resultados de la Conferencia de Moscú (Stalin)

Prolelari Nº 4 del 17 (30) de agosto de 1917

La Conferencia de Moscú ha terminado.

Ahora, después del “violento choque de los dos campos opuestos”, después de la “sangrienta batalla” de los Miliukov contra los Tsereteli, ahora que el “combate” ha concluido y los heridos han sido retirados, se puede preguntar: ¿cómo ha terminado la “batalla” de Moscú?, ¿quién ha ganado y quién ha perdido?

Los demócratas constitucionalistas se frotan las manos de satisfacción. “El partido de la libertad popular puede sentirse orgulloso -dicen- de que sus consignas... hayan sido reconocidas... como consignas de todo el pueblo” (“Riech”).

Los defensistas también están contentos, pues hablan del “triunfo de la democracia” (léase: ¡de los defensistas!) y aseguran que “la democracia ha salido fortalecida de la Conferencia de Moscú” (“Izvestia”). “El bolchevismo debe ser destruido”, dice Miliukov en la Conferencia, entre los aplausos atronadores de los representantes de las “fuerzas vivas”.

Eso es lo que estamos haciendo, responde Tsereteli, pues “ya se ha promulgado una ley de excepción” contra el bolchevismo. Tengan en cuenta que “la revolución (léase: ¡la contrarrevolución!) aun no tiene experiencia de lucha contra el peligro de izquierda”. Dennos tiempo para adquirir esa experiencia.

Y los demócratas constitucionalistas convienen en que es mejor destruir el bolchevismo poco a poco que hacerlo de golpe, y además, no actuando directamente, con sus propias manos, sino con manos ajenas, con las manos de esos mismos “socialistas” defensistas.

Hay que “suprimir los Comités y los Soviets”, dice el general Kaledin, bajo los aplausos de los representantes de las “fuerzas vivas”.

Cierto, le responde Tsereteli, pero aún es pronto, pues no se pueden desmontar estos andamios cuando el edificio de la revolución libre (léase: ¡de la contrarrevolución!) todavía no está terminado”. ¡Dennos tiempo para “terminar la obra”, y después serán eliminados los Soviets y los Comités!

Y los demócratas constitucionalistas convienen en que es mejor reducir los Comités y los Soviets al papel de simples apéndices de la máquina imperialista que destruirlos de golpe.

El resultado es “júbilo general” y “satisfacción”.

Por algo dicen los periódicos que entre los ministros socialistas y los ministros demócratas constitucionalistas la unidad es hoy mayor que antes de la Conferencia”. (“Nóvaia Zhizn”).

¿Preguntáis quién ha ganado?

Han ganado los capitalistas, pues el gobierno se ha comprometido en la Conferencia a “no tolerar la ingerencia de los obreros (¡el control!) en la administración de las empresas”.

Han ganado los terratenientes, pues el gobierno se ha comprometido en la Conferencia a “no emprender ninguna reforma radical en el problema de la tierra”.

Han ganado los generales contrarrevolucionarios, pues la Conferencia de Moscú ha aprobado la pena de muerte.

¿Preguntáis quién ha ganado?

Ha ganado la contrarrevolución, pues se ha organizado en escala nacional, agrupando en torno suyo a todas las “fuerzas vivas” del país, del tipo de Riabushinski y Miliukov, Tsereteli y Dan, Alexéiev y Kaledin.

Ha ganado la contrarrevolución, pues la llamada “democracia revolucionaria” ha sido puesta a su disposición, como un escudo apropiado contra la indignación del pueblo.

Ahora los contrarrevolucionarios no están solos. Ahora toda la “democracia revolucionaria” trabaja para ellos. Ahora tienen a su disposición la “opinión pública” de la “tierra rusa”, que los señores defensistas trabajarán “asiduamente”.

La coronación de la contrarrevolución: ése es el resultado de la Conferencia de Moscú.

Los defensistas, que ahora peroran acerca del “triunfo de la democracia”, ni siquiera sospechan que han sido tomados como simples lacayos para servir a los contrarrevolucionarios triunfantes.

Ese, y sólo ése, es el sentido político de la “coalición honrada” de que hablaba “implorante” el señor Tsereteli y contra la que nada tienen los Miliukov.

Una “coalición” de los defensistas con las “fuerzas vivas” de la burguesía imperialista, contra el proletariado revolucionario y los campesinos pobres: tales son los resultados de la Conferencia de Moscú.

Si esta “coalición” contrarrevolucionaria valdrá por largo tiempo a los defensistas, es cosa que el futuro próximo ha de demostrar.

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