martes, julio 28

"Entregarse ahora a las autoridades significa ponerse en manos de contrarrevolucionarios enfurecidos" (Lenin)

Proletárskoie Dielo (Kronstadt) Nº 2 del 15 (28) de julio de 1917

Carta a la Redacción de Proletarskoie Dielo

Camaradas

Hemos modificado nuestro propósito de acatar la orden de detención dictada contra nosotros por el Gobierno Provisional. Los motivos son los siguientes:

La carta del ex ministro de Justicia, Perevérzev, publicada el domingo en el periódico Nóvoie Vremia ha puesto en claro por completo que el “asunto” de “espionaje” de Lenin y otros ha sido fraguado con toda premeditación por el partido de la contrarrevolución.

Perevérzev reconoce con toda franqueza que lanzó acusaciones no comprobadas, a fin de concitar la furia (expresión textual) de los soldados contra nuestro partido. ¡Esto lo confiesa el ayer ministro de Justicia, un hombre que todavía ayer se llamaba socialista! Perevérzev se ha ido, pero nadie se atreverá a afirmar que el nuevo ministro de Justicia no vacile en utilizarlos métodos de Perevérzev-Aléxinski.

La burguesía contrarrevolucionaria se empeña en crear un nuevo caso Dreyfus. Cree tanto en nuestro “espionaje” como los jefes de la reacción rusa que montaron el asunto Beylis creían en que los hebreos bebían sangre de niño. En el momento actual no hay garantía alguna de justicia en Rusia.

El Comité Ejecutivo Central [de los Soviets], que se considera el organismo representativo de la democracia rusa, nombró una comisión para investigar el asunto del espionaje; pero, bajo la presión de las fuerzas contrarrevolucionarias, hubo de disolverla. No quiso confirmar ni revocar directamente la orden de nuestra detención. Se lavó las manos, entregándonos prácticamente a la contrarrevolución.

La acusación que se nos hace de “conspiración e “instigación” “moral” a la rebelión tiene ya un carácter bien definido. Ni el Gobierno Provisional ni el Soviet dan ninguna calificación jurídica exacta de nuestro supuesto delito, porque todos saben muy bien que hablar de “conspiración” en un movimiento como el del 3-5 de julio es completamente absurdo. Los dirigentes mencheviques y eseristas tratan simplemente de aplacar a la contrarrevolución, que presiona también sobre ellos, entregándole, por orden suya, algunos miembros de nuestro partido. En Rusia es imposible hablarse hoy no ya de legalidad alguna, sino ni siquiera de las garantías constitucionales que existen en los países burgueses organizados. Entregarse ahora a las autoridades significaría ponerse en manos de los Miliukov, los Aléxinski y los Pérevérzev, en manos de los contrarrevolucionarios enfurecidos, para quienes todas las acusaciones que se nos hacen son un simple episodio de la guerra civil.

Después de lo ocurrido los días 6, 7 y 8 de julio, ningún revolucionario ruso puede seguir abrigando ilusiones constitucionales. Está en marcha el combate decisivo entre la revolución y la contrarrevolución. Nosotros seguiremos luchando, como antes, al lado de la primera.

En la medida de nuestras fuerzas continuaremos ayudando a la lucha revolucionaria del proletariado. La Asamblea Constituyente, si llega a reunirse y no es la burguesía la que la convoca, será la única competente para pronunciarse respecto a la orden de detención dictada contra nosotros por el Gobierno Provisional.

N. Lenin

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