jueves, abril 16

Lenin ha llegado a Petrogrado

Lenin en la Estación Finlandia recibido por obreros y soldados bolcheviques


Petrogrado (3 de abril de 1917).- Después de más de 10 años de exilio, llegó a Petrogrado el líder bolchevique Vladímir Ilich Uliánov, conocido también como Nicolás Lenin.

Trabajadores y soldados se congregaron en la Estación Finlandia del distrito obrero Viborg, para recibir al mítico bolchevique. Arcos triunfales en rojo y dorado se levantaban a lo largo del andén, sobre las cabezas de las masas. Varias divisiones de guardias de honor integradas por soldados, marineros y guardias rojos bolcheviques armados, se encontraban formadas bajo banderas rojas.

Los asistentes copaban totalmente la estación del tren y la plaza adyacente. Autos y carros artillados prestaban protección al evento. La bienvenida de Lenin ha sido la que más expectativa ha provocado, la que mayor convocatoria ha tenido y la que ha demostrado a los ojos de los extraños la afamada disciplina bolchevique.

Cuando el tren se detuvo en el andén, la muchedumbre empezó a cantar La Marsellesa. Y luego, apenas Lenin se asomó del vagón recibió el estruendoso saludo de bienvenida de parte de los presentes que nunca lo habían visto pero sabían de él. Al apearse del tren, la guardia de honor bolchevique presentó armas al legendario líder, escoltándolo hasta la antigua sala de espera del Zar en la estación. Allí aguardaba el comité de bienvenida del Soviet de Petrogrado encabezado por Nikolai Chjeídze.

En su discurso de bienvenida, el líder menchevique Chjeídze dijo que “la tarea principal… es defender la revolución de cualquier amenaza de dentro o de fuera. Esperamos que usted persiga este objetivo con nosotros. “

Muchos observaron que Lenin se comportaba como si todo eso no tuviera nada que ver con él. Luego, dando la espalda al comité de bienvenida, respondió: ‘Queridos camaradas, soldados, marineros y obreros, estoy feliz de saludar en ustedes a la victoriosa revolución rusa, los saludo como la vanguardia del ejército proletario mundial. La hora está cerca cuando nuestro camarada Liebknecht llame a los pueblos a voltear sus armas contra sus explotadores capitalistas. La revolución rusa que ustedes han hecho ha abierto una nueva era. ¡Viva la revolución socialista mundial!’

La Guardia Roja bolchevique lo escoltó hasta un carro artillado que lo condujo hacia la mansión Kshesinskaya -sede del Partido Bolchevique-, seguido por un numeroso grupo de partidarios. En el camino se detuvo unas quince veces para dirigir breves discursos a la multitud en las calles.

Una vez en la mansión Kshesinskaya, los líderes bolcheviques compartieron una cena con Lenin. Lev Kámenev fue el encargado del discurso de bienvenida. Lenin a su vez reafirmó los conceptos que esbozó en su artículo denominado “Cartas desde lejos: La primera etapa de la primera revolución”.

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