lunes, enero 22

Proclama menchevique en el aniversario del Domingo Sangriento

¡No, a la guerra! ¡Viva la paz! ¡Todos a la huelga!




¡Proletarios de todos los países, uníos!


¡Camaradas!

Hace doce años, en las calles de Petrogrado, corrieron torrentes de sangre: un ejército de trescientos mil proletarios fue ejecutado a disparos.

Sucedió el 9 de enero…

Desde entonces, cada año, ese mismo día, la clase obrera de Rusia deja sus fábricas y plantas y –recordando el triste día 9 de enero– celebra su primera acción de masas en la escena de la lucha socio-política.

Al llamar a los obreros de Petersburgo a celebrar este memorable día con una huelga –como en los años anteriores–, nosotros, los socialdemócratas mencheviques organizados, proponemos ligar aquella acción política de masas con los grandiosos sucesos del momento actual. Proponemos convertir nuestra celebración anual en la primera acción resuelta en la lucha por la paz.

¡Basta del innecesario derramamiento de sangre! ¡Basta de lágrimas!

Ha llegado el momento –contra la voluntad y los deseos de las camarillas gobernantes que han forzado a las naciones a una guerra fratricida– de extender la mano de la hermandad a los proletarios de todos los países y proclamar fuerte y en voz alta:

¡No, a la guerra! ¡Viva la paz!

No queremos que el gobierno y la burguesía tomen ventaja del silencio forzado del pueblo reprimido y que descaradamente sustituyan nuestra opinión con la de ellos.

No queremos y no permitiremos que nuestros destinos se decidan sin nosotros, porque creemos que el pueblo mismo debe decidir su propio destino.

Solo la voluntad claramente expresada de los proletarios de todos los países puede detener la presente matanza y lograr la paz que los pueblos de Europa desean.

Solo la paz alcanzada por la voluntad del pueblo, y no por Shtiurmer y sus seguidores, puede salvar a los pueblos de la perdición y la degeneración.

Al proclamar la consigna de la lucha por la paz y hacer una demostración de fuerza el 9 de enero, sabemos que el camino de la paz que el pueblo quiere está bloqueado por el obsoleto sistema político de Rusia, la odiada monarquía. Asimismo, debemos recordar que la conquista de la paz es imposible sin luchar contra las fuerzas viejas y caducas.

Nuestros hermanos al otro lado de las trincheras deben saber que nosotros, los obreros rusos, estamos movilizando nuestras fuerzas para luchar contra el antiguo régimen, levantándonos por la paz que el proletariado internacional desea y haciendo causa común con los proletarios de todos los países en la lucha por la paz. A su vez, esperamos que ellos asuman igualmente una posición activa por la paz. Por eso, estamos a favor de una conferencia obrera internacional con la participación de representantes de todos los países.

¡Abajo la guerra! ¡Viva la paz!

¡Abajo el régimen autocrático! ¡Abajo la monarquía! ¡Viva la democracia! ¡Viva la República Democrática!

¡Viva la lucha por la convocatoria de una asamblea constituyente nacional!
¡Viva la solidaridad internacional de los obreros!
¡Viva la lucha por el socialismo!

Enero de 1917


Nota: Esta proclama fue difundida por el Grupo Iniciativa, la principal organización menchevique en la ciudad de Petrogrado, con motivo de la recordación de los sucesos del 9 de enero de 1905, conocido como el "Domingo Sangriento". El título es nuestro; y, aunque no tiene fecha exacta, por su contenido, la publicamos como si correspondiera al 9 (22) de enero de 1917.


Fuente: Jonathan Daly y Leonid Trofimov (ed.), “Russia in War and Revolution, 1914-1922. A Documentary History”, Hackett Publishing Company, 2009, pp.35-36. Traducción propia.

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