sábado, abril 18

Reacción ante las Tesis de Lenin

Nikolai Chjeídze, líder menchevique, Presidente del Soviet de Petrogrado

Petrogrado (5 de abril de 1917).- Las Tesis de Lenin han creado gran revuelo en los círculos socialdemócratas. Tanto bolcheviques como mencheviques discuten las propuestas del líder bolchevique recién llegado del exilio.


Particularmente ácidos en sus comentarios han sido los líderes mencheviques que contaban con la posibilidad de una reunificación del partido socialdemócrata. Lenin con sus ideas y con su franca oposición a toda unión con los oportunistas y "social-chovinistas", ha cerrado cualquier posibilidad en ese sentido.

He aquí algunas reacciones ante el discurso de Lenin:

Menchevique B.O. Bogdánov: "¡Esto es el delirio de un loco! Es indecente aplaudir esta farfulla".

Menchevique, ex-bolchevique, I.P. Goldenberg: "¡Lenin se ha constituido en candidato para uno de los tronos europeos que ha estado vacante por treinta años –el trono de Bakunin! Las nuevas palabras de Lenin recuerdan algo de las anticuadas verdades del anarquismo primitivo".

Menchevique M.I. Skóbelev: (en el gabinete, al Prinicpe Lvov): Lenin “es una vieja gloria que está fuera de las filas del movimiento [socialdemócrata]“.

Bolchevique de los Urales Semen Kanatchivkov: sorprendido por “la naturaleza nada realista de sus ideas que nos parecían ir más allá de lo que es posible”.

El líder menchevique Nikolai Chjeídze: Lenin quedará como una figura solitaria fuera de la revolución y nosotros seguiremos nuestro propio camino.

viernes, abril 17

Lenin expone sus Tesis ante bolcheviques y mencheviques

Lenin en el Palacio Táurida exponiendo en la reunión conjunta de bolcheviques y mencheviques

Petrogrado (4 de abril de 1917).- En la última sesión de la Conferencia de Toda Rusia del Partido Bolchevique, Lenin, como único orador, presentó sus Tesis sobre la situación actual y las tareas del proletariado. La reunión se realizón en la sala número 13 del Palacio Táurida. Durante hora y media, el líder de los bolcheviques expuso su punto de vista, resumido en diez tesis.

En la primera tesis, sobre la actidud ante la guerra, sostuvo que la guerra actual -aún bajo el nuevo gobierno- sigue siendo imperialista y que se debe combatir el defensismo revolucionario. La "defensa de la patria", bajo el Gobierno Provisional, es inaceptable y es una traición al socialismo.

La segunda tesis sostiene que es el momento de la transición de la primera etapa de la revolución -que ha dado el poder a la burguesía por falta de consciencia y organización del proletariado- a la segunda etapa que debe dar el poder al proletariado y a su aliado el campesinado pobre.

En la tercera tesis, Lenin llama a que no se dé ningún apoyo al Gobierno Provisional y que el deber del Partido es desenmascararlo ante las masas.

La cuerta tesis reconoce que el bolchevismo es una minoría débil y que la tarea inmediata debe consistir en un trabajo de crítica y esclarecimiento para liberar a las masas del engaño de la burguesía y los oportunistas.

La quinta tesis aboga por una República de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados como nueva forma de gobierno creada por la revolución, en contraste con la república parlamentaria que en las actuales condiciones sería un paso atrás.

La sexta se refiere al problema agrario y propone la confiscación de la propiedad terrateniente, la nacionalización de todas las tierras y la creación y fortalecimiento de soviets de braceros.

La séptima tesis aboga por la unificación de todos los bancos en un sólo banco nacional bajo control del Soviet. La octava tesis exige que la producción social y la distribución de bienes estén bajo inmediato control de los soviets. La novena tesis se refiere a tareas inmediatas del Partido. La décima y última tesis propone la creación de nueva Internacional que agrupe a los partidos marxistas que se han apartado del oportunismo, del socialchovinismo.

Debido a que bolcheviques y mencheviques habían acordado una reunión para tratar la unificación del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, se propuso que no hubiera discusión de las Tesis de Lenin para poder asistir. Para esto último, se votó y acordó hacerlo, y se aceptó la propuesta que en dicha reunión Lenin expusiera sus Tesis dado que en él se tocaban los temas urgentes que decidirían en último una reunificación.

En el hemiciclo de la antigua Duma del Estado, en el mismo Palacio Táurida y bajo la presidencia de Nikolai Chjeídze se inauguró la reunión conjunta de bolcheviques y mencheviques. Se le concedió la palabra a Lenin, quien expuso una vez más sus Tesis. Mientras la exposición se desarrollaba se dieron muestras de desaprobación por parte de los mencheviques en los puntos sobre la actitud ante la guerra y el apoyo al gobierno provisional. Algunos llegaron a los gritos y silbidos durante el discurso del imperturbable Lenin.

Terminada la exposición, una serie de oradores -casi todos mencheviques- tomó la palabra para criticar a Lenin y sus tesis. El ambiente se puso bastante tenso y muy lejos de lo que los promotores de la unificación hubieran deseado. Con espíritu conciliador, el líder de los mencheviques Irakli Tsereteli llamó a ambas fracciones a que calmen sus ánimos y anunció que estaba dispuesto a trabajar y colaborar con Lenin.

Lenin, por su lado, fue directo e intransigente: "¡Nunca!". De esa manera, cerró toda posibilidad de reunificación. La reunión se dispersó en medio de la indignación de muchos mencheviques.

Conferencia Bolchevique: Informe de Lenin

He esbozado varias tesis que ofreceré con algunos breves comentarios. No he podido, por falta de tiempo, preparar un informe completo y sistematizado.

La cuestión fundamental es nuestra actitud ante la guerra. Lo principal que uno confronta cuando lee los periódicos de Rusia y observa las condiciones aquí, es el triunfo del defensismo, la victoria de los traidores del socialismo, el engaño de las masas por la burguesía. Uno es impactado entre los ojos por el hecho de que en el movimiento socialista de Rusia exista la misma situación que en otros países: defensismo, “la defensa de la patria”. La diferencia es ésta: en ningún otro lugar existe el grado de libertad que tenemos, y sobre nosotros recae la responsabilidad ante el conjunto del proletariado internacional. El nuevo Gobierno, como el anterior, es imperialista, a pesar de la promesa de la república. Es imperialista de lado a lado.

Tesis I. En nuestra actitud ante la guerra, que de parte de Rusia -aún bajo el nuevo Gobierno de Lvov y Cía.- incondicionalmente continúa siendo una guerra imperialista depredadora, debido a la naturaleza capitalista de este Gobierno, es inaceptable hacer la más ligera concesión al “defensismo revolucionario”.

El proletariado consciente puede dar su aprobación a una guerra revolucionaria, justificando realmente el defensismo revolucionario, sólo bajo las siguientes condiciones: a) la transferencia del poder a las manos del proletariado y su aliado, la capa más pobre del campesinado; b) la renuncia a todas las anexiones de hecho y no sólo de palabra; c) una completa, en la práctica, ruptura con los intereses del capitalismo.

En vista de la indudable honestidad de la masa de representantes del defensismo revolucionario que aceptan la guerra sólo como una necesidad y no en aras de conquistas, en vista de que son engañados por la burguesía, es necesario con especial detalle, persistencia y paciencia hacerles ver su error, explicarles el indisoluble lazo entre el capitalismo y la guerra imperialista, demostrar que sin el derrocamiento del capitalismo es imposible concluir la guerra con una paz democrática, sin opresión.

Esta idea debe ser ampliamente difundida entre las unidades del ejército en el frente.

Confraternización

En nuestra actitud hacia la guerra aún bajo el nuevo Gobierno, que sigue siendo un gobierno imperialista, es inaceptable para nosotros hacer la más pequeña concesión al defensismo. Las masas consideran este asunto desde un punto de vista práctico no teórico. Ellos dicen: “Queremos defender la Patria pero no apropiarnos de territorio ajeno”. ¿Cuándo podemos considerar una guerra como nuestra? Cuando hay una completa renuncia a las anexiones.

Las masas se acercan a esta cuestión no teóricamente sino prácticamente. Nuestro error radica en nuestra aproximación teórica. El proletariado consciente puede aprobar una guerra revolucionaria que realmente justifique el defensismo revolucionario. La cuestión debe ser puesta a la masa de soldados de manera práctica, porque no hay otra forma. No somos de ninguna manera pacifistas. Sin embargo, la cuestión fundamental es: ¿Qué clase está haciendo la guerra? La clase capitalista, ligada a los bancos, no puede hacer sino una guerra imperialista… Steklov, Chjeídze, han olvidado todo. Leyendo la resolución del Soviet de Diputados Obreros, uno se sorprende que gente que se llama a sí misma socialista pueda haber adoptado tal resolución.

Lo que es peculiar en Rusia es la gigantescamente rápida transición de la violencia salvaje al más exquisito engaño. La cuestión fundamental es la renuncia a las anexiones no de palabra sino de hecho. Rech está aullando por la declaración de la Socialdemocracia de que la incorporación de Courland en Rusia es anexión. Pero anexión es el acto de incorporar cualquier país distinguible por sus peculiaridades nacionales; es toda incorporación de una nación contra su voluntad, sin importar si tiene un idioma propio, en tanto se considere a sí misma una nación diferente. Esto es un prejuicio de los Gran Rusos, cultivado por siglos.

La guerra puede ser concluida sólo mediante una completa ruptura con el capitalismo internacional. La guerra fue causada no por individuos separados sino por el capital financiero. Romper con el capitalismo internacional no es fácil pero tampoco es un asunto fácil poner fin a la guerra. Es infantil e ingenuo suponer que la guerra puede ser detenida a voluntad, por uno de los lados… Zimmerwald, Kienthal… A nosotros más que a cualquier otro corresponde el deber de defender el honor del socialismo internacional. La dificultad de la aproximación…

En vista de la incuestionable prevalencia del espiritu defensista entre las amplias capas de las masas que aceptan la guerra sólo por necesidad y no en nombre de las conquistas, debemos explicarles con especial detalle, pacientemente, insistentemente, que es imposible terminar la guerra con una paz sin opresión a menos que el capitalismo sea derrocado. Es necesario desarrollar esta idea ampliamente, con el mayor alcance posible. Los soldados exigen una respuesta concreta a la cuestión: cómo terminar la guerra. Pero prometer al pueblo que podemos terminar la guerra solamente mediante las buenas intenciones de pocos individuos, eso es charlatanería política. Debemos advertir a las masas. La revolución es una cosa difícil. Los errores son inevitables. Nuestro error es que no hemos expuesto las verdaderas raíces del defensismo revolucionario. El defensismo revolucionario es traición al socialismo. No es suficiente limitarnos… El error debe ser admitido. ¿Qué hacer? Debemos explicarnos. Cómo dar a quienes no entienden lo que es el socialismo… No somos charlatanes. Debemos basarlos sólo en la consciencia de las masas. Y si es necesario quedar en minoría: entonces que así sea. Es bueno ceder el liderazgo por un momento; no debemos temer quedar en minoría. Cuando Guchkov y Lvov dicen que no quieren conquistas, ¡son unos mentirosos! Cuando un obrero dice que quiere defender al país, lo que en él habla es el instinto del oprimido.

Tesis II. La peculiaridad del presente momento en Rusia consiste en la transición de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía tomando en cuenta la inadecuada organización del proletariado, a su segunda etapa, que debe dar el poder al proletariado y las capas pobres del campesinado.

La transición está caracterizada, de una parte, por el máximo de legalidad (Rusia es ahora el país más libre de todos los países beligerantes del mundo); y, de otra parte, por la ausencia de la opresión de las masas, y finalmente, por su confianza y su actitud ante el gobierno de los capitalistas, los peores enemigos de la paz y el socialismo. Esta peculiaridad del momento actual nos exige una habilidad para adaptarnos a las especiales condiciones del trabajo partidario entre las, sin precedentes, amplias masas del proletariado recientemente despertadas a la vida política.

¿Por qué no tomaron el poder? Steklov dice que fue porque esto y eso, y esta cosa y otra. Son necedades. La razón es que el proletariado no es suficientemente consciente ni está suficientemente organizado. Eso tenemos que reconocerlo. La fuerza material está en las manos del proletariado pero la burguesía tuvo consciencia y estuvo alerta. Eso es un tremendo hecho. Pero es necesario reconocerlo francamente, y decirle al pueblo directamente que no tomamos el poder porque no estuvimos organizados ni conscientes.

Millones están siendo empobrecidos, millones muertos. Los países más avanzados se están arruinando, y consecuentemente serán confrontados con el problema.

La transición de la primera etapa a la segunda – la transición del poder al proletariado y el campesinado- está caracterizada, de una parte, por el máximo de legalidad (Rusia es ahora el país mas libre, el país más avanzado del mundo): y, de otra, por la confiada e insconciente actitud de las masas hacia el Gobierno. Incluso nuestros bolcheviques demuestran confianza en el Gobierno. Eso sólo puede ser explicado por la intoxicación incidental a la revolución. Esa es la muerte del socialismo. Ustedes, camaradas, tienen confianza en el Gobierno. Si esa es su posición, nuestros caminos se separan. Prefiero permanecer en minoría. Un Liebknecht es más valioso que 110 defensistas del tipo de Steklov y Chjeídze. Si ustedes simpatizan con Liebknecht y extienden aunque sea un dedo a los defensistas – esto será una traición al socialismo internacional. Debemos hablar al pueblo sin usar palabras en latín. Debemos hablar simple e inteligiblemente. Ellos tienen el derecho… nosotros debemos adaptarnos… debemos hacer la transición… pero debemos hacerlo. Nuestra línea probará que es la correcta. Si nos alejamos de esa gente, todos los oprimidos vendrán a nuestro lado, porque la guerra los traerá a nosotros. Ellos no tienen otra salida.

Tesis III. Ningún apoyo de ninguna clase al Gobierno Provisional. Debemos exponer la total falsedad de todas sus promesas, particularmente su renuncia a las anexiones. Debemos desenmascarar la inaceptable ilusión – la educada “exigencia” a este Gobierno, el gobierno de los capitalistas, para que deje de ser imperialista.

Prvada exige del Gobierno que renuncie a las anexiones. Demandar al gobierno de los capitalistas que renuncie a las anexiones – ¡qué absurdo! Escandalosa burla de…

Desde el punto de vista científico, es una nube de engaño, el que todo el proletariado internacional, todo… Es hora de admitir el error. ¡Haberlo hecho con saludos y resoluciones! Es tiempo de dedicarnos a los asuntos. Debemos proceder sobrios, prácticos…

Tesis IV. Reconocer el hecho de que, en la mayoría de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados, nuestro partido constituye una minoría, y peor aún una débil minoría, frente al bloque de todos los elementos pequeñoburgueses, desde los socialistas populistas y los eseristas hasta el Comité de Organización, Steklov, et., etc. (Chjeídze, Tseretelli, etc.) – quienes se han rendido a la influencia de la burguesía, y han extendido esta influencia al proletariado.

Debemos explicar a las masas que el Soviet de Diputados de Obreros es la única forma posible de gobierno revolucionario; y nuestra tarea es -mientras este Gobierno esté sometido a la influencia de la burguesía- una paciente, sistemática y persistente explicación a las masas del error de sus tácticas, una explicación especialmente adaptada a las necesidades prácticas de las masas.

En tanto permanezcamos en minoría, conduciremos un trabajo de crítica y de explicación de errores, abogando además por la necesidad de transferir el poder del Estado en su integridad a los Soviets de Diputados de Obreros, para que las masas puedan aprender cómo superar sus errores.

Nosotros, los bolcheviques, tenemos el hábito de adoptar un máximo de revolucionarismo. Pero eso no es suficiente. Es necesario analizar… El gobierno real es el Soviet de Diputados de Obreros. Pensar de otra forma es caer en el anarquismo. Es aceptado que en el Soviet nuestro partido está en minoría. Debemos explicar a las masas que el Soviet de Diputados de Obreros es el único gobierno posible, nunca visto antes en el mundo, excepto la Comuna. ¿Qué si la mayoría del Soviet de Diputados de Obreros sostiene el punto de vista defensista? Eso no puede evitarse. Nos queda sólo explicar paciente, insistente, sistemáticamente el error de sus tácticas.

En tanto estemos en minoría, haremos un trabajo de crítica para liberar a las masas del engaño. No queremos que las masas nos crean sólo porque lo decimos; nosotros no somos charlatanes. Queremos que las masas sean liberadas de sus errores por experiencia.

El Manifiesto de los Soviets de Diputados de Obreros –no hay en él una palabra imbuída de consciencia de clase. No hay nada sino frases. La única cosa que puede arruinar todo lo revolucionario es la frase, la lisonjería del pueblo revolucionario. Todo el marxismo enseña a no sucumbir a la frase revolucionaria, especialmente en el momento en que es particularmente corriente.

Tesis V. No a la república parlamentaria – retornar a él, desde el Soviet de Diputados de Obreros, sería un paso atrás- sino una República de Soviets de Diputados de Obreros, Braceros y Campesinos, de arriba abajo.

Abolición de la policía, el ejército y la oficialidad.

Los salarios de todos los funcionarios no excederán del salario promedio de un trabajor competente; todos los funcionarios serán elegidos y serán sujetos a remoción en cualquier momento.

Esta es la lección que nos enseña la Comuna francesa, una lección olvidada por Kautsky, pero enseñada por los obreros en los años 1905 y 1917. La experiencia de esos años nos enseña que… no debemos permitir el restablecimiento de la policía, no debemos permitir el restablecimiento del viejo ejército. Debemos cambiar nuestro programa; está anticuado. El Soviet de Diputados de Obreros y Soldados es un paso al socialismo. No policía, no ejército, no a la oficialidad. La Asamblea Constituyente debe ser convocada, pero ¿por quién? Las resoluciones son escritas para ser archivadas o tijereteadas. Sería una suerte ver la Asamblea Constituyente reunida mañana, pero sería ingenuo creer que Guchkov convocará la Asamblea Constituyente. Todo ese parloteo acerca de obligar al Gobierno Provisional a convocar a la Asamblea Constituyente son mentiras huecas al por mayor. Hubo revoluciones del pasado, pero la policía permaneció; hubo revoluciones en el pasado, pero los funcionarios y el resto continuó. Ahí está la razón de la ruina de las revoluciones. Los Soviets de Diputados de Obreros es el único gobierno que puede convocar esta Asamblea. Todos hemos aceptado los Soviets pero hemos fallado en comprender su significado. De esta forma de gobierno estamos sacando a la Internacional, que va a la cola de la burguesía.

La república burguesa no puede resolver la cuestión [de la guerra], porque esta sólo puede ser acordada a una escala internacional. No prometemos emancipar, pero diremos que sólo bajo esta forma (Soviets de Diputados de Obreros y Soldados) puede hacerse. No otro gobierno sino el de los Soviets de Diputados de Obreros y Braceros. Si hablamos de la Comuna, no nos dejaremos entender. Pero si decimos: Reemplacemos la policía con los Soviets de Diputados de Obreros y Braceros, aprendan a gobernar, nadie nos detendrá – (esto será comprendido). El arte de gobernar no se puede sacar de los libros. Se tiene que experimentar, cometer errores y aprender a gobernar.

Tesis VI. En el programa agrario – el centro de gravedad debe ser cambiado al Soviet de Diputados de Braceros. La confiscación de toda la propiedad terrateniente. Nacionalización de todas las tierras del país. La administración de las tierras estará en manos de los Soviets de Diputados de Braceros y Campesinos locales. Creación de Soviets de Diputados entre los campesinos más pobres. Creación de establecimientos modelo de gran extensión (de 100 a 300 dessiatins, dependiendo de la localidad y de otras condiciones y de acuerdo con los estimados de las instituciones locales) bajo control del Soviet de Diputados de Braceros y a costa del erario público.

¿Qué es el campesinado? No lo sabemos. No hay estadísticas pero sabemos que es una fuerza.

Si ellos toman la tierra, tengan la seguridad de que no la devolverán, ni pedirán permiso. El eje del programa ha cambiado. El centro de gravedad son los Soviets de Diputados de Braceros. Si la revolución no es asegurada por el campesino ruso, será asegurada por el obrero alemán.

El mujik de Tambov.

Ningún pago por el primer dessiatin, un rublo por el segundo, dos rublos por el tercero. Tomaremos la tierra, y el terrateniente nunca podrá recuperarlo.

Agricultura sobre base comunal.

Es necesario crear Soviets de Diputados aparte entre los campesinos más pobres. Existen el mujik, el campesino medio y el trabajador agrícola. Aún si este último recibe tierra, será incapaz de construir una granja. Es necesario crear establecimientos modelo de gran extensión de tierra, manejados sobre una base comunal, con la administración en manos de los Soviets de Diputados de Braceros.

Hay grandes propiedades.

Tesis VII. Fusión inmediata de todos los bancos del país en un único banco nacional general, sobre el que el Soviet de Diputados Obreros tendrá el control.

“Un banco es una forma de contabilidad social” (Marx) La guerra enseña Economía. Todos saben que los bancos saquean las fuerzas nacionales. Los bancos son los nervios del sistema, el punto focal de la vida económica nacional. No podemos tomar los bancos en nuestras manos pero abogaremos por su fusión bajo el control de los Soviets de Diputados de Obreros.

Tesis VIII. No a la “introducción” del socialismo como nuestra tarea inmediata, pero ubicación inmediata de la producción social y la distribución de los bienes bajo el control de los Soviets de Diputados de Obreros.

La vida y la revolución están empujando a la Asamblea Constituyente hacia el fondo. No es importante escribir leyes en papel, sino que es importante ponerlos en efecto. La dictadura del proletariado existe pero nadie sabe qué hacer con él (Marx… sólo eso ha madurado en la actualidad). El capitalismo se convertido en capitalismo de estado.

Tesis IX. Las tareas del Partido:

1. Partido del Congreso, de inmediato.
2. Cambiar el partido del programa, principalmente:
· Sobre el imperialismo,
· Sobre la actitud hacia el Estado, y nuestra demanda por una “Estado-Comuna”,
· Enmendar nuestro desactualizado programa mínimo
3. Cambiar el nombre del partido.

Tesis X. Reconstruir la Internacional.

Debemos tomar la iniciativa en la creación de una Internacional revolucionaria, una Internacional contra los socialchovinistas y contra el “centro”.

Sumario

El Soviet de Diputados de Obreros ha sido creado; ejerce una enorme influencia. Cualquiera instintivamente simpatiza con él. En ese instinto hay más idea revolucionaria que en todas las frases revolucionarias. Si los Soviets de Diputados de Obreros demuestran capacidad para tomar las riendas en sus manos – la causa de la libertad está asegurada. Aún si se escriben las mejores leyes – ¿quién las ejecutará? Los mismos funcionarios, pero ellos están conectados con la burguesía. No debemos decir a las masas “entiendan el socialismo” sino “adopten el socialismo”. El capitalismo ha avanzado, la capitalismo de guerra es diferente del capitalismo de pre-guerra.

Con base en las conclusiones tácticas, es necesario tomar medidas prácticas. Es necesario llamar inmediatamente a un Congreso del Partido, es necesario revisar el programa. Una gran parte de él es anticuado. Es necesario cambiar el programa mínimo.

Personalmente y hablando por mí mismo, propongo que cambiemos el nombre del Partido, que lo llamemos Partido Comunista. La gente entenderá el nombre “Comunista”. La mayoría de los socialdemócratas oficiales han traicionado el socialismo. Liebknecht es el único socialdemócrata. ¿Tienen miedo de regresar a los viejos recuerdos? Pero cambiemos nuestra ropa, quitémonos la camisa sucia y pongámonos una limpia.

¿Por qué rechazar toda la experiencia de la lucha mundial?

La mayoría de los socialdemócratas del mundo ha traicionado al socialismo y se ha pasado al lado de sus gobiernos (Scheidemann, Plejánov, Guesde). ¿Qué hacer para tener el acuerdo de Scheidemann? Este punto de vista es la muerte del socialismo. Enviar un radio telegrama a Scheidemann [proponiéndole] la terminación de la guerra… es un absurdo.

El nombre socialdemócrata es inexacto. No se aten al viejo nombre que está podrido de lado a lado. Tengan la fuerza de voluntad para construir un nuevo Partido… y todos los oprimidos estarán con nosotros.

En Zimmerwald y Kienthal, el Centro, Rabochaya Gazeta, predominó. Probaremos lo que toda la experiencia ha demostrado. Declaremos que hemos formado una izquierda y que hemos roto con el centro….

La tendencia de la izquierda de Zimmerwald existe en todos los países del mundo. Las masas deben entender que el socialismo se ha dividido a través del mundo. Los defensistas han renunciado al socialismo. Liebknecht solo… el futuro es suyo.

Yo escucho que en Rusia hay una tendencia a la unificación. La unificación con los defensistas – eso es una traición al socialismo. Pienso que es mejor estar solo como Liebknecht – uno contra ciento diez.

(Extraído de las actas de la Conferencia de Toda Rusia del Partido Bolchevique de Marzo de 1917)

jueves, abril 16

Lenin ha llegado a Petrogrado

Lenin en la Estación Finlandia recibido por obreros y soldados bolcheviques


Petrogrado (3 de abril de 1917).- Después de más de 10 años de exilio, llegó a Petrogrado el líder bolchevique Vladímir Ilich Uliánov, conocido también como Nicolás Lenin.

Trabajadores y soldados se congregaron en la Estación Finlandia del distrito obrero Viborg, para recibir al mítico bolchevique. Arcos triunfales en rojo y dorado se levantaban a lo largo del andén, sobre las cabezas de las masas. Varias divisiones de guardias de honor integradas por soldados, marineros y guardias rojos bolcheviques armados, se encontraban formadas bajo banderas rojas.

Los asistentes copaban totalmente la estación del tren y la plaza adyacente. Autos y carros artillados prestaban protección al evento. La bienvenida de Lenin ha sido la que más expectativa ha provocado, la que mayor convocatoria ha tenido y la que ha demostrado a los ojos de los extraños la afamada disciplina bolchevique.

Cuando el tren se detuvo en el andén, la muchedumbre empezó a cantar La Marsellesa. Y luego, apenas Lenin se asomó del vagón recibió el estruendoso saludo de bienvenida de parte de los presentes que nunca lo habían visto pero sabían de él. Al apearse del tren, la guardia de honor bolchevique presentó armas al legendario líder, escoltándolo hasta la antigua sala de espera del Zar en la estación. Allí aguardaba el comité de bienvenida del Soviet de Petrogrado encabezado por Nikolai Chjeídze.

En su discurso de bienvenida, el líder menchevique Chjeídze dijo que “la tarea principal… es defender la revolución de cualquier amenaza de dentro o de fuera. Esperamos que usted persiga este objetivo con nosotros. “

Muchos observaron que Lenin se comportaba como si todo eso no tuviera nada que ver con él. Luego, dando la espalda al comité de bienvenida, respondió: ‘Queridos camaradas, soldados, marineros y obreros, estoy feliz de saludar en ustedes a la victoriosa revolución rusa, los saludo como la vanguardia del ejército proletario mundial. La hora está cerca cuando nuestro camarada Liebknecht llame a los pueblos a voltear sus armas contra sus explotadores capitalistas. La revolución rusa que ustedes han hecho ha abierto una nueva era. ¡Viva la revolución socialista mundial!’

La Guardia Roja bolchevique lo escoltó hasta un carro artillado que lo condujo hacia la mansión Kshesinskaya -sede del Partido Bolchevique-, seguido por un numeroso grupo de partidarios. En el camino se detuvo unas quince veces para dirigir breves discursos a la multitud en las calles.

Una vez en la mansión Kshesinskaya, los líderes bolcheviques compartieron una cena con Lenin. Lev Kámenev fue el encargado del discurso de bienvenida. Lenin a su vez reafirmó los conceptos que esbozó en su artículo denominado “Cartas desde lejos: La primera etapa de la primera revolución”.

lunes, abril 13

Conferencia Bolchevique: Sobre el Gobierno Provisional

Petrogrado (31 de marzo de 1917).- En la sesión del día de hoy los bolcheviques aprobaron una resolución sobre su actitud ante el Gobierno Provisional. Los delegados discutieron el carácter del Gobierno Provisional.

En el debate se manifestaron diversas posiciones, dese aquella -de unos pocos- que consideran revolucionario al nuevo gobierno, hasta la extrema -sostenida por la mayoría- que declara que es un gobierno imperialista que representa a la gran burguesía y los grandes terratenientes, asociados con el imperialismo anglo-francés.

La gran mayoría se manifestó en un principio por el "apoyo condicionado" al Gobierno Provisional, apoyo mientras tome medidas que favorezcan el avance de la revolución. Sólo unos pocos se manifestaron en contra de algún apoyo. Al final, sin embargo, se aprobó un "control vigilante" sobre el Gobierno Provisional.

A continuación el texto de la Resolución sobre el Gobierno Provisional:

"Considerando que:

· El Gobierno Provisional está compuesto de representantes de las clases burguesas moderadas, asociada con los intereses del imperialismo anglo-francés;
· “El programa que ha proclamado está siendo sólo parcialmente ejecutado por él y sólo bajo la presión de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados;
· “Las fuerzas organizadas de la contrarrevolución, cubriéndose bajo la bandera del Gobierno Provisional y con la abierta tolerancia de éste, ha lanzado un ataque contra los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados;
· “Los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados son los únicos órganos de la voluntad del pueblo revolucionario;

“La Conferencia llama a la democracia revolucionaria, a:

“1) Ejercer un control vigilante sobre las actividades del Gobierno Provisional en el centro y en las provincias, urgiéndola a la más enérgica lucha por la completa liquidación del viejo régimen;

“2) Unirse en torno a los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados, los únicos capaces, en alianza con otras fuerzas progresistas, de repeler los intentos de la contrarrevolución zarista y burguesa, y de defender y extender las conquistas del movimiento revolucionario”.

En la sesión del día de ayer, 30 de marzo, se realizó una reunión conjunta no oficial de bolcheviques y mencheviques para considerar la presentación de una resolución conjunta ante la Conferencia de Soviets que se desarrolla en Petrogrado. La idea era presentar una resolución alternativa a la del Ispolkom (Comité Ejecutivo del Soviet) que declara su apoyo sin condiciones al Gobierno Provisional. Las intervenciones pusieron en evidencia puntos de vista muy heterogéneos, algunos irreconciliables. Hubo llamados a ceder posiciones entre los grupos.

El líder de los mencheviques Tseretelli -no presente en la reunión- planteó a los bolcheviques negociar la reunificación del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, que desde 1903 se halla dividido en dos fracciones importantes: bolcheviques y mencheviques, y otras pequeñas. A esta división primigenia, se añade la provocada por la diferente actitud ante la guerra mundial que ha dividido a mencheviques y otros grupos socialdemócratas en alas "defensista" e "internacionalista" en cada una. Se espera que bolcheviques y mencheviques se reúnan dentro de pocos días para abordar la cuestión de la "reunificación"

domingo, abril 12

A través de Alemania en el vagón precintado

Lenin y Fritz Platten en la Internacional. 1919

Cuando, después de la Revolución de Febrero de 1917, Vladímir Ilich se convenció de que los países de la Entente nunca permitirían que él y sus camaradas hicieran el viaje a Rusia, habían aún dos posibilidades disponibles: viajar a través de Alemania ilegalmente o viajar con el conocimiento de las autoridades alemanas.

Cruzar ilegalmente implicaba un gran riesgo, primero porque podíamos ser fácilmente detenidos por un largo tiempo, y también porque hubiera sido difícil distinguir a los traficantes -cuyos servicios utilizaríamos- y espías del gobierno alemán. Si los bolcheviques llegaban a un acuerdo con el gobierno alemán para viajar a través de su territorio, entonces esto se haría de un modo completamente abierto, con el fin de minimizar el riesgo que todo esto podía significar para Lenin como líder de la revolución proletaria. Todos estuvimos a favor de un acuerdo abierto.

En nombre de Vladímir Ilich recurrí –acompañado de Paul Levi, miembro del grupo Espartaco, que se encontraba temporalmente en Suiza- al representante de Frankfurter Zeitung, quien era conocido nuestro... A través de él, preguntamos al embajador alemán Romberg si Alemania permitiría a emigrados retornar a Rusia pasando por su territorio. Romberg, a su vez, indagó en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín y recibió una respuesta que fue en principio favorable. De ahí, elaboramos las condiciones en las que aceptaríamos viajar a través de Alemania. Las principales condiciones eran las siguientes: el gobierno alemán permitiría viajar a los emigrados sin preguntar sus nombres; éstos gozarían de la protección del status de extraterritotialidad y nadie estaría autorizado a establecer contacto con ellos durante el viaje. Con estas condiciones, enviamos al diputado socialista suizo Robert Grimm –secretario del sindicato de Zimmerwald- y a nuestro aliado político camarada Platten a ver a Romberg.

Después de la reunión con el embajador alemán, nos reunimos en la sede del sindicato. Grimm nos contó la sorpresa del embajador alemán cuando ellos le leyeron nuestras condiciones para el viaje. “Perdónenme, dijo el embajador alemán, pero me parece que no soy yo quien está pidiendo permiso para viajar a Rusia; son el señor Uliánov y los otros los que están pidiendo permiso para viajar a través de Alemania. Aquí somos nosotros quienes estamos en posición de imponer condiciones”. Sin embargo, él transmitió nuestra propuesta a Berlín...

Los alemanes esperaban que en Rusia los bolcheviques actuarían como opositores a la guerra y se declararon conformes con nuestras condiciones. Recomiendo a quienes aún levantan la voz contra los bolcheviques sobre este tema que lean las memorias de Ludendorff, quien aún se jala de los cabellos por haber permitido el paso a los bolcheviques porque finalmente comprendió que así no se estaba haciendo ningún servicio al imperialismo alemán sino a la revolución mundial.

Entonces nos alistamos y viajamos en un tren suizo hasta Schaffhausen donde nos cambiamos a un tren alemán. Hubo un momento de ansiedad que se ha quedado grabado en mi memoria. Los oficiales alemanes que nos esperaban, nos condujeron a la aduana donde tenían las municiones que iban a transportar a Rusia. Según lo acordado, ellos no tenían por qué pedirnos nuestros documentos. Separaron a los hombres de las mujeres... Esperamos en silencio, con mucha ansiedad. Lenin fue rodeado por los camaradas, pacíficamente, contra la pared. No queríamos que ellos lo mantuvieran bajo observación...

Ilich trabajó durante el viaje. Leía, hacía anotaciones en cuadernos, pero también se preocupaba por organizar los asuntos...

Creo que fue en Karlsruhe que Platten nos informó que un líder de los sindicatos alemanes, Janson, estaba en el tren y que traía saludos de Legien y de los dirigentes sindicales. Ilich nos ordenó que le dijéramos que se vaya “al diablo” y rehusó atenderlo. Como Janson me conocía y dado que yo era austríaco, los camaradas temían que se supiera que yo viajaba con ellos... Entonces fui escondido en el compartimento del equipaje y fui proveído de cincuenta periódicos para que permaneciera callado y no armara escándalo. El pobre Janson fue enviado por Platten al vagón de los oficiales alemanes que nos acompañaban. A pesar de eso, demostró bastante preocupación por nosotros; compró periódicos alemanes en cada estación pero Platten lo ofendió reembolsándole todo lo que hubo gastado.

En Frankfurt, el tren se detuvo por largo tiempo y la plataforma fue sellada por los militares. De repente, el cordón se rompió cuando los soldados alemanes vinieron corriendo hacia nosotros. Habían escuchado que revolucionarios rusos que estaban a favor de la paz, viajaban en el tren... Entusiasmados nos preguntaban cuándo empezaría la paz. Esta actitud nos decía más sobre la situación de lo que el gobierno alemán podía advertir. El hecho era de lo más característico dado que los soldados eran todos partidarios de Scheidemann. Después de esto, no vimos a nadie más durante el viaje.

En Berlín, la plataforma fue acordonada por la policía. Luego continuamos hasta Sassnitz donde abordamos el vapor sueco. Ahí fuimos requeridos para cumplir con las formalidades usuales y nos pidieron llenar un formulario. Ilich sospechó una trampa y nos aconsejó usar seudónimos que más tarde serían motivo de graciosos malos entendidos. La radio de la barca recibió desde Trelleborg la pregunta de nuestro camarada Ganetsky sobre si un Uliánov estaba a bordo. Revisando los formularios, el capitán vio que no había ningún Uliánov en el grupo, pero por si acaso preguntó si había algún señor Uliánov entre nosotros. Ilich dudó un momento y luego admitió que era él; Ganetsky fue entonces informado de que nos acercábamos.

En Trelleborg dejamos una “notable” impresión. Ganetsky nos invitó a cenar... Pobres de nosotros que en Suiza estábamos acostumbrados a tener no más de un pescadito de almuerzo, vimos esa enorme mesa con inumerables entremeses: corrimos como una plaga de langostas y vaciamos completamente la mesa para asombro de los meseros que estaban acostumbrados a ver sólo gente civilizada en sus mesas. Vladímir Ilich no comió nada. El trataba de obtener de Ganetsky todo lo que podía acerca de la revolución rusa pero Ganetsky no sabía nada.

La siguiente mañana arribamos a Estocolmo. Allí camaradas suecos, periodistas y fotógrafos nos esperaban. A la cabeza de los camaradas suecos estaba el Dr. Karleson...que en ese entonces nos recibió como el más sólido de los socialistas de izquierda suecos. El y el honorable y sentimental alcalde de Estocolmo, Lindhagen, presidieron el desayuno dado en nuestro honor...

Probablemente fue la presencia de nuestros camaradas suecos lo que nos motivó el poderoso deseo de que Ilich luzca algo más como un ser humano. Le persuadimos para que al menos compre un par de zapatos. El viajaba con unas botas de montaña con enormes clavos. Aun si él quería arruinar los caminos de las náuseabundas ciudades burguesas suizas con esas botas, le dijimos que su conciencia debería prohibirle de llevar esos instrumentos de destrucción a Petrogrado, donde quizá no quedaba pavimento alguno... llevamos a Ilich a una tienda por departamentos de Estocolmo. Ahí compramos algunos zapatos para Ilich y lo urgimos a que se equipara con otros artículos de vestir. Se resistió lo mejor que pudo y nos preguntaba si nosotros pensábamos que el quería abrir una tienda de ropa en Petrogrado. Finalmente, prevalecimos y también le proveímos de un par de pantalones que vi que los usaba todavía cuando vine a Petrogrado en Octubre aunque ya no estaban en las mejores condiciones debido al trajín de la revolución rusa.

En Estocolmo, Parvus intentó entrevistarse con Lenin en calidad de representante del comité central de la Socialdemocracia Alemana, pero Ilich no sólo rehusó recibirlo sino que nos encargó a Vorovsky, Ganetsky y a mí, además de los camaradas suecos, a hacer un testimonio formal de este hecho...

El momento de la partida se acercaba. Junto con los camaradas suecos y parte de la colonia rusa en Estocolmo fuimos del hotel Regina hacia la estación. Cuando nuestros camaradas ya habían abordado el tren, uno de lo rusos se sacó el sombrero y dirigió a Lenin un discurso. La emoción al inicio del discurso, en el que Lenin fue festejado como “nuestro querido líder”, motivó que Lenin se levantara molesto, pero el orador tomó la ofensiva. El meollo de lo que dijo fue más o menos como sigue: Tranquilo, querido líder, que en Petrogrado no provocarás ningún desorden desagradable. La perplejidad con la que Lenin había escuchado el cumplido de las primeras frases del discurso se redujo a una furtiva sonrisa. El tren empezó a moverse, y por un momento pudimos aún ver esa sonrisa...


Extractos del artículo de Karl Rádek publicado en Fritz Platten, Die Reise Lenins durch Deutschland im plombierten Wagen, Berlín, 1924. Traducción propia.

sábado, abril 11

Conferencia de Toda Rusia del Partido Bolchevique

Petrogrado (29 de marzo de 1917).- Las sesiones de la Conferencia del Partido Bolchevique continuaron hoy en la mansión Kshesinskaya. El tema del día fue la actitud ante el Gobierno Provisional. El informe sobre el particular fue presentado por José Stalin, miembro del Comité Central y editor del diario Pravda.

Según lo que pudimos obtener de fuentes cercanas a la conferencia bolchevique, el informe de Stalin establece:

"Debido a la guerra, la crisis revolucionaria, agravada por la crisis de alimentos, fue resuelta de forma rápida. Debido a la guerra, el ejército ha jugado un rol que nunca jugó en ninguna otra revolución dado que la población adulta en su totalidad fue movilizada y que los soldados se unieron a la insurrección del pueblo. Debido a la guerra, el zarismo fue aislado aún de los círculos burgueses imperialistas. El zarismo, con sus traiciones, ha apartado a la burguesía de sí mismo. Incluso los círculos imperialistas de Occidente, Inglaterra y Francia, le han dado la espalda al zarismo porque quieren tener a la cabeza del gobierno ruso a gente capaz de llevar la guerra hasta el fin'.

"Hay cuatro fuerzas en la revolución. Las dos básicas son los trabajadores y los soldados. Y adicionalmente, hay dos secundarias: nuestros propios círculos imperialistas y los anglo-franceses. Estas fuerzas, unidas, prepararon el terreno para un fácil y rápido derrocamiento del zarismo. Pero como estas fuerzas son heterogéneas, sus objetivos son igualmente hererogéneos. Los de arriba, nuestra burguesía y la europea occidental, se unieron a fin de cambiar el escenario decorativo; se unieron para reemplazar el zar por otro. Ellos querían una revolución fácil, como la turca, con poca libertad, para continuar la guerra. Una pequeña revolución para una gran victoria. Pero los de abajo –los trabajadores y soldados- han profundizado la revolución, destruyendo las bases del viejo sistema".

"Así, es como si hubieran dos corrientes –“una de abajo, la otra de arriba”- que han creado dos gobiernos, dos fuerzas: 1) el Gobierno Provisional, apoyado por el capitalismo anglo-francés; y 2) el Soviet de Diputados de Obreros y Soldados. El poder ha sido dividido entre dos órganos y ninguno posee lo posee a plenitud. Hay y debe haber fricción y lucha entre ambos. Los roles han sido divididos. El Soviet de Diputados y Soldados ha tomado de hecho la iniciativa efectuando transformaciones revolucionarias. El Soviet de Diputados de Obreros y Soldados es el líder revolucionario de la insurreción popular, y un órgano de control sobre el Gobierno Provisional. De otro lado, el Gobierno Provisional tiene de hecho el rol de afianzador de las conquistas del pueblo revolucionario. El Soviet de Diputados de Obreros y Soldados moviliza las fuerzas y ejerce control mientras que el Gobierno Provisional, reacia y turbiamente, asume el papel de afianzador de esas conquistas que el pueblo de hecho las ha logrado. Tal situación tiene sus desventajas pero también sus ventajas".

"En el presente, no es ventajoso forzar los acontecimientos apresurando el proceso de repeler a las capas de la burguesía quienes en un futuro inmediato se alejarán de nosotros. Es necesario ganar tiempo frenando el apartamiento de las capas de medias de la burguesía para que podamos prepararnos para la lucha contra el Gobierno Provisional. Pero tal situación no durará eternamente. La revolución se profundiza. De las cuestiones políticas habrá una transición a las cuestiones sociales. Las demandas sociales causarán que las capas medias de la burguesía se aparten".

"Es tonto pensar que es posible completar la revolución sin una ruptura con la burguesía. Cuando el tiempo llegue, cuando la separación se acelere, el Gobierno Provisional se transformará de un órgano de afianzamiento de las conquistas de la revolución en un órgano para organizar la contrarrevolución. Una lucha está siendo conducida ya contra el Soviet de Diputados Obreros y Soldados; una agitación contra el Soviet se está realizando entre las tropas. Las confrontaciones están empezando a ocurrir sobre las cuestiones de lealtad, la democratización del ejército, el cambio del alto comando. La movilización de las fuerzas contrarrevolucionarias tiene su bandera: “¡Hacia una conclusión victoriosa de la guerra!”. Esta ofensiva está siendo llevada desde adentro y desde afuera –Inglaterra y Francia. Su órgano semi-oficial ha lanzado una verdadera ofensiva contra la revolución".

"La ofensiva contra el poder dual ha empezado y en la medida que la revolución se desarrolla el Gobierno Provisional debe (objetivamente debe) transformarse en un soporte de la contrarrevolución; no de una contrarrevolución zarista –no enfrentamos peligro de ese lado- sino de una contrarrevolución imperialista. En vista de esto, la cuestión se hace más compleja. La cuestión del apoyo...".

"En tanto el Gobierno Provisional fortalezca los avances de la revolución, en esa medida debemos apoyarlo; pero en tanto sea contrarrevolucionario, el apoyo no es posible. Muchos camaradas que han llegado de provincias preguntan si no deberíamos plantear inmediatamente la cuestión de la toma del poder. Es inoportuno plantear tal cuestión ahora. El Gobierno Provisional no es tan débil. La fuerza del Gobierno Provisional radica en el apoyo del capitalismo anglo-francés, en la inercia de las provincias y en la [amplia] simpatía que goza. Está siendo demostrado con telegramas [de felicitaciones]".

"Debemos esperar nuestra oportunidad hasta que el Gobierno Provisional se desgaste, hasta el momento en que el proceso de cumplimiento del programa revolucionario los desacredite. El único órgano capaz de tomar el poder es el Soviet de Diputados de Obreros y Soldados de Toda Rusia. Nosotros, por nuestra parte, debemos esperar nuestra oportunidada hasta el momento en que los acontecimientos revelen la orfandad del Gobierno Provisional; debemos estar preparados para cuando el momento llegue, para cuando las cosas hayan madurado; y hasta entonces debemos organizar el centro –el Soviet de Diputados de Obreros y Soldados- y fortalecerlo. Esa es la tarea del momento".


viernes, abril 10

Se inicia la Conferencia de Toda Rusia del Partido Bolchevique

La sede del Partido Bolchevique de marzo a julio de 1917


Petrogrado (28 de marzo de 1917).- Se iniciaron las sesiones de la Conferencia de Toda Rusia del Partido Bolchevique. En la primera sesión se debatió el problema de la guerra.

La sesiones de la conferencia bolchevique que se llevan a cabo en la mansión Kshesinskaya, sede del partido bolchevique, continuarán hasta el próximo 4 de abril. El día de mañana el tema que se abordará será la actitud frente al Gobierno Provisional.

De otro lado, se tiene conocimiento que Nicolás Lenin, el líder de los bolcheviques, partió ayer de Suiza en su viaje de regreso a Rusia. Lo acompañan otros bolcheviques entre los que se cuentan a Nadezhda Krúpskaya, esposa de Lenin, Grigori Zinoviev, Zina Zinovieva, Inessa Armand, Grigori Safárov, el líder marxista del Cáucaso MikhaTskhakaya, etc. Junto a ellos, viajan seis militantes del Bund judío, y tres seguidores de León Trotksky, acompañados del socialdemócrata austríaco Karl Rádek y del socialista suizo Fritz Platten. Este grupo consiste de 32 revolucionarios.

Lenin en el New York Times en 1907

Ficha Policial de Lenin - 1896


Famoso rebelde en Londres
Lenin será arrestado si regresa a Rusia. Su verdadero nombre es Uliánov.


San Petersburgo. 20 de mayo de 1907.- Una orden ha sido emitida para el arresto de Nicolás Lenin, líder de la facción mayoritaria que ahora asiste al Congreso Socialdemócrata en Londres, bajo el cargo de alta traición. Será puesto bajo custodia si regresa a Rusia. La orden dice: “Vladímir Uliánov alias Lenin”.

Se dice que la policía ha identificado a Lenin como un notable líder radical de principios de los noventa. Es hermano del Uliánov que con cuatro camaradas, todos armados con bombas, fuera arrestado en 1887 mientras esperaba el carruaje del emperador Alexander III y que luego fuera condenado a muerte y ejecutado. Vladímir tomó la misión del hermano ejecutado y ha sido continuamente perseguido por la policía de San Petersburgo. Pudo evadir la captura hasta 1897, cuando fue arrestado y enviado a Siberia por organizar la primera huelga política de Rusia.

Escapó en 1901 y desapareció. Se ha establecido que reapareció en San Petersburgo bajo el nombre de Lenin después de la publicación del decreto de amnistía de 1905 e inmediatamente reasumió su antigua ascendencia en el Partido Social Demócrata. Se burló de los esfuerzos de la policía por arrestar a quien creían un nuevo líder, e intrépidamente se declaró candidato bajo su verdadero nombre a la elección del segundo Parlamento en San Petersburgo. Recientemente, sin embargo, la policía determinó arrestarlo y removerlo a Finlandia.

Lenin es considerado por la policía como el más peligroso y el más capaz de todos los líderes revolucionarios. Es muy conocido como escritor sobre temas económicos.

Artículo publicado en The New York Times del 21 de mayo de 1907, bajo el título “A famous rebel in London”. Traducción propia.

jueves, abril 9

Ofensiva aliada contra los alemanes al norte de Francia

Soldados alemanes en sus trincheras

Petrogrado (27 de marzo de 1917).- El ejército británico inició hoy una ofensiva contra posiciones alemanas ubicadas cerca de Arras en el norte de Francia. Se informa que tropas británicas, canadienses y australianas atacaron trincheras que son parte de la defensa alemana que se extiende desde la costa belga hasta la frontera con Suiza.

La ofensiva busca quebrar la defensa alemana y penetrar territorio para forzar a los alemanes a un combate en campo abierto. Debido a su inferioridad de efectivos, el ejército alemán no estaría en condiciones de responder adecuadamente en una guerra de movimientos.

Al sur, a unos ochenta kilómetros, y en coordinación con la ofensiva británica, el ejército francés inició -también el día de hoy- un masivo contra los alemanes.

Se espera que los resultados de la ofensiva se puedan observar en las próximas cuarentiocho horas.

Gobierno Provisional desautoriza a su Ministro de Relaciones Exteriores

Carga de cosacos en la Primera Guerra Mundial - 1915

Petrogrado (27 de marzo de 1917).- Luego de la controversia suscitada por las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores Pável Miliukov el día 22 pasado, el Gobierno Provisional ha dado conocer su Declaración de Objetivos de Guerra.

Esta declaración es la posición oficial del gobierno sobre los asuntos de la guerra y la paz. La declaración establece que Rusia “no desea señorío sobre otras naciones, privarlas de de su propiedad nacional, anexar por la fuerza territorios pertenecientes a otros”. Establece además que su objetivo es “la paz duradera sobre la base de la autodeterminación de las naciones”.

Claramente, esta “Declaración” está en la misma línea que el “Llamamiento” del Soviet de Petrogrado. Es importante destacar que el “llamamiento” sirvió de base para la discusión en el gabinete que la revisó para la redacción de la “Declaración” final.

Como es evidente, la posición del Gobierno contradice el reciente pronunciamiento del ministro Miliukov que hacía referencia a “uniones” y “adquisiciones” de territorios en esta guerra.

Además de los pronunciamientos del Soviet y de la intelectualidad, se conoce que el ministro Kerensky –principal rival de Miliukov en el gabinete- exigió una reunión de ministros para desautorizar –de hecho- las “opiniones personales” de Miliukov.

No sintiéndose plenamente satisfecho con la sola publicación de la “Declaración”, el Soviet ha urgido al Gobierno Provisional que se haga llegar copia oficial de la misma a los países aliados informándoles los “objetivos de guerra” de Rusia.

El ministro Miliukov, practicamente desautorizado, ha declarado a la prensa extranjera que el pronunciamiento del Gobierno Provisional emitido el día de hoy, “no altera los compromisos de Rusia con sus aliados imperiales”.

Por el momento, parecen haberse calmado las cosas entre el Soviet y el Gobierno Provisional.

El Soviet de Petrogrado a todos los pueblos del mundo

Petrogrado (27 de marzo de 1917).- Ante la controversia provocada por la Nota del Ministro de Asuntos Exteriores Pável Miliukov, en la que reivindica para Rusia el derecho a anexionarse territorios de otros países como resultado de una eventual victoria en la guerra, el Soviet de Petrogrado ha entregado el siguiente pronunciamiento:


Camaradas proletarios, trabajadores de todos los países:

Nosotros, soldados y obreros rusos, unidos en el seno del Soviet de los diputados de obreros y soldados, os enviamos nuestros saludos calurosos y os informamos de un gran suceso. La democracia rusa ha derribado el despotismo de los zares. Nuestra victoria es una gran victoria para la libertad y la democracia.

Nuestra obra no se ha terminado: las sombras del antiguo régimen no han sido disipadas totalmente y son numerosos los enemigos que preparan sus fuerzas para reducir a la revolución rusa. Sin embargo, nuestros éxitos son ya considerables. Los pueblos de Rusia expresarán su voluntad en una Asamblea Constituyente que será pronto convocada sobre la base del sufragio universal, directo, igual y secreto. Se puede ya predecir con confianza que una República democrática se instaurará en Rusia.

Así, apelando a todos los pueblos destruidos y arruinados por esta guerra monstruosa, creemos que ha llegado la hora de realizar un combate decisivo contra las ambiciones anexionistas de los gobiernos de todos los países; ha llegado el momento para que los pueblos tomen entre sus manos las decisiones en lo que concierne a las cuestiones de la paz y de la guerra.

Consciente de su fuerza revolucionaria, la democracia rusa anuncia que se opondrá a la política de conquista de sus clases dirigentes por todos los medios e invita a los pueblos de Europa a una acción común y decisiva en favor de la paz.

Hacemos igualmente una llamada a nuestros hermanos, los proletarios de la coalición austro-alemana. Desde los primeros días de la guerra, ellos tenían la firme creencia de que, tomando las armas, aseguraban la defensa de la civilización europea amenazada por el despotismo zarista. Pero ahora esta justificación ya no es válida: la Rusia democrática no puede ser una amenaza para la libertad y la civilización.

… nosotros os hacemos un llamamiento: desembarazaos del yugo de vuestro gobierno autocrático, como el pueblo ruso ha barrido a la autocracia zarista; así, uniendo nuestros esfuerzos, detendremos la horrible carnicería que es la vergüenza de la humanidad y ensombrece los grandes momentos del nacimiento de la libertad rusa.

Trabajadores de todos los países: tendiendo nuestras manos como hermanos por encima de las montañas de los cuerpos de nuestros muertos, por encima de los ríos de lágrimas y de sangre vertida inocentemente, por encima de las ruinas todavía humeantes de las ciudades y de los pueblos, os hacemos un llamamiento para restaurar la unidad internacional.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

27 de marzo de 1917

Soviet de Diputados de Obreros y Soldados de Petrogrado

Lenin regresa a Rusia

Lenin (con bastón), Nadiezhda Krúpskaya (detrás de él), Inessa Armand (con sombrero claro) y demás emigrados rusos en Estocolmo, de regreso a Rusia


No tenía intención de repetir el error de 1905, cuando retornó a Rusia meses después de que el tumulto revolucionario empezara. Pero esta vez una guerra recorría la zona central de Europa. No podía ir a Rusia a través de Francia y el Mar del Norte sin el permiso de los aliados, y este permiso por supuesto nunca llegaría. Intentar ingresar a Rusia vía el Mediterráneo era igualmente imposible. Los turcos eran impredecibles y podían no permitir el libre tránsito a los revolucionarios rusos. Lenin tenía que contemplar otras alternativas. Su más imaginativa idea fue vestirse como un sueco sordomudo, tomar el tren a través de Alemania hacia Dinamarca, luego seguir camino a Finlandia y finalmente a Petrogrado. Nadya lo disuadió… Sus otras ideas eran igualmente alocadas…

Habían pocas alternativas sólidas, y había una sola que valía la pena explorar. Fue la idea sugerida por Mártov según la cual los socialistas rusos en Suiza deberían conseguir el permiso del gobierno alemán para viajar por Alemania, a cambio de que el Gobierno Provisional ruso libere un igual número de alemanes en Rusia. Robert Grimm negoció con el cónsul alemán en Berna, Gisbert von Romberg, en representación de los rusos. Rápidamente, Grimm logró una respuesta positiva de Berlín. El único requisito que faltaba conseguir era que el Gobierno Provisional otorgara su aprobación formal. El problema era que el Ministro ruso de Asuntos Exteriores Pavel Miliukov la objetaba. Mártov declinó seguir con el plan hasta que el Soviet de Petrogado hubiera presionado a Miliukov para conceder la autorización.

Pero Lenin no lo dejaría. Criticando injustamente por incompetencia a Grimm, recurrió a la ayuda del adversario de éste, el socialista de extrema izquierda Fritz Platten. Platten estuvo de acuerdo en ir a ver Romberg con una propuesta formulada por Lenin y Zinoviev. Romberg inmediatamente aseguró que su Ministerio del Exterior permitiría el paso por tren a través de Alemania de un determinado número de emigrados políticos rusos y que el tren tendría status extraterritorial durante el viaje; también confirmó que su gobierno no haría ninguna demanda para la liberación de prisioneros de guerra alemanes a cambio. Lenin estaba extasiado e inmediatamente planeó los detalles con Zinoviev. Treintidós viajeros harían el viaje y cada uno de ellos pagaría su pasaje según lo estipulado por Lenin y Zinoviev: ningún subsidio de los alemanes sería permitido. El viaje no estuvo restringido a sólo bolcheviques. Así por ejemplo, una importante lideresa del Bund judío fue bienvenida como pasajera con su hijo de cuatro años… Tal era el aprecio de Lenin por la intervención de Platten con Romberg que le pidió que actuara como intermediario del grupo durante todo el viaje. Así Lenin no tendría necesidad de hablar a ningún aleman entre Suiza y Dinamarca…

El día llegó y Lenin y el resto de los viajeros caminaron del hotel Zahringerhof hacia la estación del ferrocarril de Zurich. Luego siguieron el viaje a Schaffhausen en el lado suizo de la frontera. El tren alemán los esperaba ahí. Una vez a bordo se dirigieron a la aduana en Thayngen… Luego atravesaron los Alpes y cruzaron la frontera hacia Gottmadingen en Alemania. El tren se detuvo ahí y se ordenó que los emigrados rusos fueran aislados del resto de los pasajeros y escoltados a una sala de espera. Dos oficiales alemanes se presentaron para instruir a los emigrados rusos que formaran grupos separados de hombres y mujeres. Los emigrados entraron en pánico, pensando que algo terrible iba a pasar con los hombres. Formaron un círculo alrededor de Lenin, como líder de los bolcheviques, para protegerlo. Pero los oficiales alemanes explicaron que simplemente querían acelerar el trámite de llenar formularios antes de que el tren dejara la estación. Los viajeros abordaron el tren y ocuparon los espacios reservados en el vagón de segunda-tercera clase, y el tren dejó Gottmadingen en su trascendental viaje.

El protocolo para el viaje había sido establecido de antemano. Los dos oficiales alemanes fueron instruidos para permanecer en la parte de atrás del vagón, detrás de una línea trazada con tiza dividiendo el territorio “alemán” del “ruso”. Se sellaron tres puertas de acceso al vagón pero el cuarto, adyacente al compartimiento de dormir de los oficiales alemanes, se dejó sin seguro. De este modo, los pasajeros no fueron realmente aislados del mundo mientras viajaban, por lo que la famosa denominación “tren precintado” no se ajusta a la verdad. Ellos hablaban a la gente que se acercaba al tren en la ruta. Esto pasó cuando Platten bajó en la parada de Frankfurt para comprar cerveza y periódicos y pidió a algunos soldados que se los trajeran a bordo. Varios trabajadores ferrocarrileros se unieron a los soldados, y el irresponsable Rádek tuvo el desatino de incitarlos a hacer la revolución en Alemania. Lo que fue menos aceptable para Lenin fue el permiso dado por el gobierno alemán al líder de los sindicatos alemanes Wilhelm Janson para subir a bordo en Stuttgart. Los emigrados tuvieron una breve discusión y le dijeron a Platten que informe a Janson que no se reunirían con él. Habían tomado ya demasiados riesgos y no querían que lleguen informes a Rusia de que habían hablado con ciudadanos enemigos en territorio enemigo…

…el 30 de marzo [12 de abril], seis días después de dejar Suiza, los emigrados llegaron al puerto norteño de Sassnitz. Otro juego de formularios fue llenado. Como precaución, a sugerencia de Lenin, los viajeros pusieron nuevos seudónimos en los formularios. Esta fue una absurda sobrerreacción porque los alemanes ya tenían información detallada acerca de los rusos bajo su cuidado. Las autoridades alemanas aceptaron los formularios sin hacer problema. Esto tuvo un resultado cómico: cuando el fiel asistente de Lenin telegrafió desde Trelleborg en Suecia, preguntó si el señor Uliánov estaba presente entre los pasajeros; al principio recibió una respuesta negativa de los alemanes.

Finalmente, el líder bolchevique admitió su verdadera identidad y se compraron los boletos para el ferry Reina Victoria que los llevaría de Sassnitz a Trelleborg el mismo día… Al siguiente día los viajeros tomaron el tren a Estocolmo… Esta fue la primera ocasión en la carrera de Lenin en que recibió reconocimiento oficial de parte de líderes extranjeros. El alcalde de Estocolmo, Karl Lindhagen, llegó al almuerzo a dar la bienvenida a los rusos. El periódico Politiken publicó un artículo sobre el retorno de los emigrados y –nuevamente por primera vez- una fotografía de Lenin fue publicada…

El 31 de marzo [13 de abril], los pasajeros abordaron el tren de la tarde de Estocolmo a Finlandia, al norte… Varias horas después…el tren llegó a la frontera con Finlandia en Harapanda. Ahí los pasajeros alquilaron deslizadores hacia el pueblo de Tornio. Ahí fueron brevemente revisados por guardias fronterizos rusos antes de subir a otro tren hacia Helsinki. Em Tornio, Lenin compró ejemplares de Pravda. Se sentó en un rincón de la sala de espera y se puso a revisar el contenido. Tuvo dos desagradables sorpresas. La primera fue que se había probado fuera de duda que Malinovsky había sido agente de la Ojrana. Lenin se puso blanco de asombro… La segunda sorpresa fueron las noticias de que el Comité Central bolchevique conducido por Lev Kámenev y Jose Stalin desde su liberación del exilio siberiano, había adoptado una política de apoyo condicional al Gobierno Provisional ruso. Ya disgustado con los mencheviques, Lenin estaba enfurecido con los líderes bolcheviques.

De Helsinki, los emigrados tomaron el tren a Petrogrado. El tren iba a una velocidad que no llegaba a las cuarenta millas por hora, y los pasajeros se impacientaban por la lentitud. En Beloostrov, veinte millas al norte de la capital, el tren paró en la frontera administrativa ruso-finesa para un chequeo regular de pasaportes y aduana. El CC bolchevique había enviado nada menos que a Lev Kámenev a saludar al líder que regresaba y a discutir la recepción que le esperaba. Lenin lo recibió con algo menos que hospitalidad: “¿Qué estás escribiendo en Pravda? Hemos leído unos cuantos ejemplares y te hemos llamado de todo”.

Extractos de Lenin: A biography de Robert Service, 2000. Traducción propia.

miércoles, abril 8

El tren precintado de Lenin

Lenin en París. 1910

Súbitamente, la dirección de la revolución en Rusia se hizo urgente para la estrategia global de Alemania. Alexander Helphand [antiguo asociado de Lenin en los días de Iskra, y ahora contacto del gobierno alemán] asumió un papel importante, viéndose a sí mismo como un hacedor de reyes. Curiosamente, Jacob Furstenberg, antiguo compañero de Lenin en la Comisión Malinovsky, era el administrador de la empresa de Helphand. Aquél cableó a Lenin ofreciéndole tránsito hacia Rusia para dos personas.

Lenin fue cauto. “El tío quiere saber más. Tránsito oficial para individuos inaceptable”, respondió Zinoviev en su nombre.

Lenin esperaba reducir el inmenso riesgo político viajando con un grupo variado de exiliados, no sólo bolcheviques, buscando además la aprobación de San Petersburgo. Esto último era una vana esperanza. Paul Miliukov, el nuevo ministro de asuntos extranjeros, y Alexander Kerensky, ministro de justicia, eran patriotas. Sin duda, ellos no querrían en Rusia a Lenin y otros socialistas antibelicistas.

Mártov, de hecho, había tenido la misma idea de un grupo mixto –pero, como era de esperar, ninguna autorización llegaba. El 18 (31) de marzo de 1917, con Mártov insistiendo en esperar, Lenin decidió que él iría de todas maneras, aunque sin la ayuda directa de Helphand.

Un camarada suizo ya había hecho contacto con Gisbert von Romberg, el embajador alemán en Berna, explorando las posibilidades de pasar Alemania en tren. Ahora Lenin, confirmaba el requerimiento mediante cable. Sus condiciones: el tren deberá ser “precintado” y tendrá el status de extraterritorialidad de una embajada. Ningún ruso hablaría a ningún alemán durante el viaje. Para evitar eso, Fritz Platten, un socialdemócrata suizo, estaría a cargo del grupo y sería el contacto cuando fuera necesario…

El 2 de abril [20 de marzo, fecha rusa], tres días después, Romberg recibió órdenes de la Wilhelmstrasse para apurar los arreglos. Al siguiente día, Lenin cableó a sus hermanas en San Petersburgo: “Llegamos el lunes a las 11 p.m. Informar a Pravda”.

Fritz Platten llamó a Romberg y demandó que el “tránsito seguro” de los exiliados debería ser garantizado, insistió que ningún nombre sería dado, sólo números, y que cada uno pagaría su pasaje. El ministro estuvo de acuerdo, pero Lenin permanecía preocupado. Se estaba poniendo en las manos de su enemigo declarado, el Kaiser Guillermo II, en un momento en que la revolución había echado a su primo el zar…

Mientras tanto, el tren de Lenin estaba causando amplia preocupación en el exterior. Desde Berna, el embajador británico Sir Horace Rumbold informaba que a un grupo de socialistas y anarquistas rusos, a favor de una paz inmediata con Alemania, le estaba por ser otorgado tránsito seguro. Desde Londres, la Oficina de Asuntos Exteriores cableó las nuevas a Sir George Buchanan en San Petersburgo, preguntándole si el nuevo gobierno “tenía intenciones de tomar alguna medida contra este peligro”…

En Halifax, Nueva Escocia, Trotsky y sus amigos, que habían estado en Estados Unidos, habían sido arrestados en su viaje a casa en un barco británico…

Había un buen motivo de ansiedad en Londres. Una nueva gran ofensiva aliada estaba planeada para el 9 de abril [27 de marzo, en calendario ruso] de 1917. Mientras los telegramas se intercambiaban entre las distintas embajadas, las tropas se ponían en posición, con artillería y suministros, en el norte de Francia.

Para Lenin, las noticias provenientes de Rusia eran alarmantes. Un periódico francés, Le Petit Parisien, informaba que Miliukov había amenazado con enjuiciar bajo los cargos de alta traición a cualquiera que viaje a través de Alemania. En San Petersburgo, los líderes del partido no podían contactar con Lenin y descubrieron con alarma que sus cables habían sido bloqueados por orden del nuevo gobierno.

Un mensajero, Maria Stetskevich, fue enviado a Suecia para comunicarse con Suiza. El 2 de abril (20 de marzo), regresó a la capital con cartas de Lenin y Jacob Furstenberg informando al Comité Central acerca del tren precintado…

El Comité Central estaba preocupado por el problema del tren pero, al igual que Lenin, aceptaba el riesgo…

Romberg, que comprendía la preocupación de Lenin, trató de persuadir a algunos SRs para que se unieran al grupo, pero ellos rehusaron, como lo hicieron Martov y los mencheviques. Todos insistían en la autorización de Rusia.

El lunes en la mañana del 9 de abril [27 de marzo], sólo unas pocas horas después de que los aliados habían lanzado una nueva ofensiva en las líneas alemanas de Arras, el grupo de Lenin se reunió –treintados, incluyendo dos niños- en el Volkshaus en Berna…

Abordaron el tren a Zurich, donde almorzaron con unos amigos suizos. Lenin pronunció un importante discurso…

Después regresaron al Bahnhof Zurich, donde una airada multitud los esperaba en el andén. En medio de los gritos (“provocadores”, “espías”, “cerdos”, “traidores”), el grupo abordó el tren que los llevaría a la frontera. A las 3:10 p.m., partieron mientras los manifestantes golpeaban el vagón con palos. Uno de los viajeros sacó por la ventana, desafiante, un pañuelo rojo.

El verdadero “tren precintado” los esperaba en Gottmadingen, una pequeña estación en las montañas del lado alemán de la frontera suiza…

No era tanto un tren sino un vagón verde con ocho compartimentos –tres de segunda clase y cinco de tercera- y un vagón para el equipaje. Dos oficiales a manera de escolta viajarían con ellos, ocupando el último compartimento de tercera clase. El concepto de “precintado” consistía en una línea blanca trazada con tiza en el suelo del corredor. Nadie estaba permitido cruzar la línea excepto Fritz Platten. Había baños a cada extremo del vagón, de tal manera que los alemanes no tenían necesidad de ingresar a “territorio ruso”. Platten era la única persona permitida para hablar con ellos…

Tres de las cuatro puertas externas del vagón fueron selladas, excepto la última de los oficiales alemanes. Tan pronto como partió el tren de la estación Gottmadingen, la pesimista ansiedad de los viajeros se disipó y los ánimos se levantaron. Había risas y bromas. Algunos de los jóvenes empezaron a cantar “La Marsellesa”, y a ello se sumaron los otros compartimentos…

Extraído de Lenin’s mistress, de Michael Pearson, 2001. Traducción propia.

Stalin: Una de dos (Sobre los objetivos de la guerra de Miliukov)

Ejército ruso entrando en Salónica - 1916


Pravda Nº 18 del 26 de marzo (8 de abril) de 1917


En la conocida interviú del 23 de marzo, el señor Miliukov, ministro de Negocios Extranjeros, desarrolló su “programa” referente a los objetivos de la guerra actual. Nuestros lectores saben por Pravda de ayer que esos objetivos son imperialistas: anexión de Constantinopla, anexión de Armenia, reparto de Austria y de Turquía, anexión del Norte de Persia.

Resulta que los soldados rusos no vierten su sangre en los campos de batalla para “defender la patria” ni “por la libertad”, como asegura la venal prensa burguesa, sino para apoderarse de tierras ajenas en beneficio de un puñado de imperialistas.

Así lo afirma, por lo menos, el señor Miliukov.

¿En nombre de quién dice esa cosas con tanta franqueza y a los cuatro vientos el señor Miliukov?

Naturalmente, no en nombre del pueblo ruso, porque el pueblo ruso –los obreros, los campesinos y los soldados rusos- está contra la anexión de territorios ajenos, contra las agresiones a los pueblos. Eso lo atestigua elocuentemente el conocido “llamamiento” del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado, exponente de la voluntad del pueblo ruso.

¿Qué opinión expresa entonces el señor Miliukov? ¿Quizá la de todo el Gobierno Provisional?

Pero he aquí lo que dice sobre el particular “Viechérneie Vremia” de ayer:

“En relación con la interviú concedida por Miliukov, ministro de Negocios Extranjeros, y publicada el 23 de marzo en los periódicos de Petrogrado, el ministro de Justicia, Kerensky, ha encargado a la Oficina de Prensa de su Ministerio declarar que esa exposición de los objetivos de la política exterior de Rusia en la presente guerra es la opinión personal de Miliukov y no representa, en modo, alguno, el punto de vista del Gobierno Provisional”.

Así, pues, de creer a Kerensky, el señor Miliukov no expresa la opinión del Gobierno Provisional en la cuestión cardinal de los objetivos de la guerra.

Resumiendo: cuando el ministro de Negocios Extranjeros, señor Miliukov, ha dicho al mundo que los objetivos de la presente guerra son anexionistas, no sólo, se ha manifestado contra la voluntad del pueblo ruso, sino también contra el Gobierno Provisional, del que el señor Miliukov forma parte.

En los días del zarismo, el señor Miliukov se pronunciaba por la responsabilidad de los ministros ante el pueblo. Estamos de acuerdo con él en que los ministros son responsables ante el pueblo y deben rendir a éste cuentas de su gestión. Por eso preguntamos: ¿sigue reconociendo el señor Miliukov el principio de responsabilidad de los ministros? Y si sigue reconociéndolo ¿por qué no presenta su dimisión?

¿O, quizá, la declaración de Kerensky no es... exacta?

Una de dos:

O la declaración de Kerensky es falsa, en cuyo caso el pueblo revolucionario debe llamar al orden al Gobierno Provisional, obligándolo a acatar su voluntad.

O Kerensky tiene razón, en cuyo caso el señor Miliukov está de más en el Gobierno Provisional y debe presentar su dimisión.

No hay término medio.


Firmado: K. Stalin

lunes, abril 6

Bolcheviques en conferencia

Petrogrado (24 de marzo de 1917).-

domingo, abril 5

Ministro Miliukov remece el ambiente político con declaraciones anexionistas

Pável Miliukov. Ministro de Asuntos Exteriores

Petrogrado (23 de marzo de 1917).- El ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno Provisional Pável Miliukov, ofrecio una conferencia de prensa el día de ayer y delineó los objetivos del gobierno en la presente guerra.

Según Miliukov, Rusia tiene como objetivos de guerra:

- la liberación de los pueblos eslavos del dominio austro-húngaro;
- la fusión con Rusia de los territorios ucranianos actualmente bajo control de Austria-Hungría (entre ellos Galitzia);
- la adquisición de Constantinopla y los Estrechos.

Las declaraciones del ministro Miliukov han levantado una ola de protestas en el Soviet de Petrogrado así como una conmoción interna en el propio gabinete.

Socialistas miembros del Soviet consideran esta declaración de Miliukov un desafío al “Llamamiento a los pueblos del mundo” realizado por el Soviet de Petrogrado el pasado 14 del presente mes que demandaba la renuncia a adquisiciones “de rapiña”, a anexiones imperialistas. El Soviet exigirá una explicación al gobierno sobre este tema.

Por su lado, fuentes familiarizadas con el tema informan que lo expresado en la conferencia de prensa son opiniones personales del ministro Miliukov y que algunos miembros del Gobierno Provisional están solicitando la reunión del gabinete para pronunciarse oficialmente al respecto.

Las declaraciones del ministro han provocado disgusto entre los soldados de la guarnición de Petrogrado y una efervescencia en los distritos obreros y círculos radicales.

El peso que se da a lo expresado por el señor Pável Miliukov se deriva del hecho de ser el líder del Partido Demócrata Constitucionalista (Kadete), el principal representante de la burguesía liberal de Rusia. Muchos consideran a Miliukov el verdadero poder detrás del trono y la gente da mucha veracidad al rumor que dice que fue él quien designó a los miembros del Gobierno Provisional.

Kerensky visita al ciudadano Romanov, ex Zar de todas las Rusias

Nicolás Romanov recluido en el Palacio Alexander en Tsarkoe


Petrogrado (22 de marzo de 1917).- El día de ayer el ministro de Justicia Alexander Kerenky llegó a Tsarskoe, residencia donde el ciudadano Nicolás Romanov y su familia se encuentran bajo custodia.

Kerensky ofrece un breve relato de su encuentro con el ex Zar:

“El no sabía cuál era mi intención. ¿Debería recibir como anfitrión o debería esperar a que yo hablara primero? ¿Debería estrecharme la mano o esperar por mi saludo? Sentí su embarazo así como la confusión de toda la familia a solas con un terrible revolucionario. Me acerqué a Nicolás y le extendí mi mano con una sonrisa, diciendo: “Kerensky”, como usualmente me presento. El estrecho mi mano firmemente, sonrió y aparentemente se sobrepuso. Me condujo hacia su familia. Su hijo e hijas estaban obviamente invadidos por la curiosidad y me miraban fijamente. Alexandra Feodorovna, rígida, orgullosa y desdeñosa, extendió su mano renuentemente. Yo tampoco quise ser efusivo así que apenas toque la palma de sus manos. Esto era típico de la diferencia de carácter entre esposo y esposa. Percibí que Alexandra Feodorovna aunque quebrada y molesta, era una mujer astuta con mucha fuerza de voluntad. En esos pocos segundos comprendí la psicología de toda la tragedia familiar que por muchos años pasó entre las paredes del palacio...

Y por una vez no pensé que él fuera el aislado e inhumano monstruo, el deliberado asesino que yo solía imaginar. Empecé a comprender que había un lado humano en él. Se me hizo claro que él aceptaba la dureza del sistema zarista sin ser movido por ninguna mala voluntad personal y aún sin comprender que estaba mal. Su mentalidad y sus circunstancias lo mantuvieron totalmente alejado del pueblo. El sabía de la sangre y lágrimas de miles de miles sólo a través de documentos oficiales en que eran presentadas como “medidas” tomadas por las autoridades “en el interés de la paz y la seguridad del Estado”. Tales informes no le sugerían el dolor y el sufrimiento de las víctimas sino únicamente el “heroísmo” de los soldados “fieles en el cumplimiento de su deber al Zar y la Patria”. Desde su juventud él ha sido educado para creer que su bienestar y el bienestar de Rusia son la misma cosa, de tal manera que los “desleales” trabajadores, campesinos y estudiantes que fueron muertos, ejecutados o exiliados eran para él simples monstruos y marginales de la humanidad que deben ser destruidos en nombre del país y de los mismos “fieles súbditos”...

...El es un hombre extremadamente reservado que desconfía y desprecia la huumanidad. No tiene buena educación pero tiene algún conocimiento de la naturaleza humana. No le importa nada salvo su hijo y tal vez sus hijas. Esta terrible indiferencia a las cosas externas lo hacen ver como un autómata... Cuando estudié su rostro, me pareció ver detrás de su sonrisa y sus ojos una rígida y fría máscara de absoluta soledad y desolación... Quizá todo en la tierra se le ha hecho insignificante y desagradable porque todos sus deseos siempre le fueron complacidos. Cuando empecé a conocer esta máscara viviente comprendí por qué habí sido fácil echarlo del poder. El no deseaba luchar por él y simplemente se le fue cayó de las manos. La autoridad como cualquier otra cosa la obtuvo fácil... El se despojó de la autoridad como antes se podía haber despojado de un uniforme para ponerse ropa simple. Es una nueva experiencia para él ser un simple ciudadano sin deberes de Estado. Retirarse a la vida privada no es una tragedia para él...”.


Según el ministro Kerensky, Nicolás estaba bastante golpeado al saber que Gran Bretaña había rehusado otorgarle asilo –no porque deseara dejar Rusia sino porque era una prueba más de “traición, cobardía, y engaño” del que estaba rodeado. Recuérdese que el rey Jorge V es primo del ex Zar y aliado en el presente guerra.

El Soviet nombra "comisarios" en las fuerzas armadas

Soldados rusos en marcha - 1914


Petrogrado (21 de marzo de 1917).- El Ispolkom decidió crear el 14 de marzo su Buró a fin de hacer más expeditiva la labor del Soviet. Los bolcheviques han rehusado por el momento formar parte de dicho Buró, aparentemente, debido a que consideraron que el número de asientos ofrecidos no era suficiente.

Otra medida, mucho más importante, tiene que ver con las fuerzas armadas. El Ispolkom acordó destacar “comisarios” en el Ministerio de Guerra, en los cuarteles generales de la Armada y en los cuarteles generales de los diversos frentes y flotas; para facilitar el contacto entre el Soviet y el Gobierno Provisional en esas instancias. Los comisarios seguirán, por supuesto, las órdenes del Ispolkom.

En la zona del frente de guerra, ninguna orden militar tendrá efecto sin la aprobación previa del Ispolkom y sus comisarios. Estos últimos colaborarán en la resolución de las disputas que surjan en las fuerzas armadas y entre los mandos militares y la población civil cerca o en la misma zona de combate. El Ministerio de Guerra instruirá a sus comandantes militares para que colaboren con los comisarios del Soviet en el cumplimiento de sus deberes.

Asimismo, el Soviet de Petrogrado definió hoy su línea hacia la guerra llamando a la unidad nacional para la defensa de la patria así como a una campaña internacional por la paz que resuelva democráticamente el problema de la guerra, "sin anexiones o indemnizaciones". Una combinación contradictoria según algunos radicales socialistas.

sábado, abril 4

Trotsky: La lucha contra la guerra y el defensismo


En febrero de 1917 el derrocamiento del zarismo constituía, sin duda, un salto gigantesco hacia adelante. Pero, considerada en sí misma y no como un paso hacia Octubre, la revolución de Febrero significaba únicamente una aproximación de Rusia al tipo de república burguesa que existe, por ejemplo, en Francia. Claro que los partidos revolucionarios de la pequeña burguesía no la consideraron una revolución burguesa; pero tampoco la estimaron una etapa de la revolución socialista, conceptuándola una adquisición "democrática" que tenía por sí misma un valor independiente. Sobre esta premisa fundaron la ideología del defensismo revolucionario. No defendían la dominación de tal o cual clase, sino la "Revolución" y la "democracia". Dentro de nuestro partido, inclusive, la revolución de Febrero ocasionó al principio una mudanza notable de las perspectivas revolucionarias. En marzo, la Pravda se hallaba más cerca del defensismo "revolucionario" que de la posición de Lenin.

"Cuando dos ejércitos están frente a frente -decía un artículo de redacción- sería la política más absurda la que propusiera a uno de ellos rendir las armas y regresar a sus hogares. No sería ésta una política de paz, sino de esclavitud, que rechazaría con indignación un pueblo libre. No, el pueblo se mantendrá en su puesto con firmeza y devolverá balazo por balazo, proyectil por proyectil." (Pravda, Nº 9, 15 de marzo de 1917: Ninguna diplomacia secreta.) Nótese que aquí no se trata de las clases dominantes u oprimidas, sino del pueblo libre; no son las clases las que luchan por el Poder, sino el pueblo libre que está "en su puesto". Tanto las ideas como la manera de formularlas son puramente defensistas. En el mismo artículo leemos: "No es nuestra consigna la desorganización del ejército revolucionario o que se revoluciona, ni la vacua divisa de "¡Abajo la guerra!" Nuestra consigna es: presión (!) sobre el gobierno provisional para forzarle a que intente con resolución, ante la democracia del mundo (!), obligar (!) a todos los países beligerantes el comienzo inmediato de negociaciones respecto a la manera de terminar la guerra mundial. Hasta entonces cada uno (!) permanecerá en su puesto de combate."

Este programa de presión sobre el Gobierno imperialista para obligarlo a seguir un camino de paz era el de Kautsky y Ledebur en Alemania, de Longuet en Francia, de Mac Donald* en Inglaterra; pero no el del bolchevismo. En su artículo, la redacción no se contenta con aprobar el famoso manifiesto del Soviet de Petrogrado: "A los pueblos del mundo entero" -manifiesto impregnado del espíritu del defensismo "revolucionario"-; se solidariza con las resoluciones francamente defensistas adoptadas en dos mitines de Petrogrado y de las cuales declara: "Si las democracias alemana y austríaca no oyen nuestra voz -es decir, la voz del Gobierno provisional y del Soviet conciliador (L.T.)-, defenderemos nuestra patria hasta verter la última gota de nuestra sangre".

El artículo a que aludimos no supone una excepción, sino que expresa con exactitud la posición de Pravda hasta que regresó Lenin a Rusia. Así, en otro artículo Sobre la guerra (Pravda, N° 10, 16 de marzo de 1917), que contiene, sin embargo, algunas observaciones críticas acerca del manifiesto a los pueblos, encontramos la siguiente declaración: "No se puede por menos de aclamar el llamamiento de ayer, con el que el Soviet de Petrogrado de Diputados Obreros y Soldados invita a los pueblos del mundo entero a forzar a sus gobiernos para que cese la carnicería". ¿Cómo hallar una salida a la guerra? El mismo artículo responde: "La salida consiste en una presión sobre el gobierno provisional con el fin de hacerle declarar que accede a iniciar inmediatamente negociaciones de paz."

Podríamos dar buen acopio de citas análogas de carácter defensivo y conciliador más o menos disfrazado. En este momento, Lenin, que no había conseguido aún salir de Zurich, se pronunciaba con brío, en sus Cartas desde lejos, contra toda sombra de concesión a defensistas y conciliadores. "Es inadmisible, absolutamente inadmisible -escribía el 8 de marzo-, disimularse y disimular al pueblo que este gobierno quiere la continuación de la guerra imperialista, que es el agente del capital inglés, que persigue la restauración de la monarquía y la consolidación de dominación de los terratenientes, así como la de los capitalistas". Después, el 12 de marzo, insiste: "Pedir que este Gobierno concluya una paz democrática equivale a predicar virtud al explotador de un burdel". Mientras la Pravda exhorta a ejercer presión sobre el gobierno provisional para obligarlo a intervenir en pro de la paz ante “la democracia del mundo”, Lenin escribe:

"Dirigirse al gobierno Guchkov-Miliukov para proponerle concluir cuanto antes una paz honrosa, democrática, es actuar como un buen pope de aldea que propusiera a los terratenientes y a los mercaderes vivir según la ley de Dios, amar a su prójimo y brindar la mejilla derecha cuando se les abofetee la izquierda".

El 4 de abril, al día siguiente de llegar a Petrogrado, Lenin se manifestó resueltamente contra la posición de la Pravda en la cuestión de la guerra y de la paz: "No se debe otorgar apoyo alguno al gobierno provisional -escribía-; hay que explicar la mentira de todas sus promesas, en particular de la que concierne a la renuncia a las anexiones. Es menester desenmascarar a este gobierno en vez de pedirle (reivindicación sólo apropiada para provocar ilusiones) que ‘cese’ de ser imperialista". Huelga añadir cómo Lenin califica de "famoso" y "confuso" el llamamiento de los conciliadores del 14 de marzo, acogido de tan favorable modo por la Pravda. Constituye una hipocresía imponderable lo de invitar a los demás pueblos a romper con sus banqueros y a crear simultáneamente un gobierno de coalición con ellos. "Los hombres del centro -dice Lenin en su proyecto de bases- juran que son marxistas e internacionalistas que quieren la paz, así como toda suerte de presiones sobre su gobierno con objeto de que "manifieste la voluntad pacifista del pueblo".

¿Pero acaso -podríase objetar desde luego- renuncia un partido revolucionario a ejercer presión sobre la burguesía y su gobierno? Evidentemente, no. La presión sobre el gobierno burgués es el camino de las reformas. Un partido marxista revolucionario no renuncia a ellas, aunque éstas se refieran a cuestiones secundarias y no a cuestiones esenciales. No se puede obtener el Poder por medio de reformas ni se puede, por medio de una presión, forzar a la burguesía a cambiar su política en una cuestión de la que depende su suerte. Precisamente por no haber dado lugar a una presión reformista, la guerra creó una situación revolucionaria. Era necesario seguir a la burguesía hasta el fin o sublevar a las masas contra ella para arrancarle el Poder. En el primer caso, podrían obtenerse ciertas concesiones de política interior, a condición de apoyar sin reservas la política exterior del imperialismo. Por eso se transformó abiertamente el reformismo socialista en social-imperialismo desde el principio de la guerra. Por eso se vieron obligados los elementos revolucionarios verdaderos a crear una nueva Internacional.

El punto de vista de la Pravda no era proletario-revolucionario, sino demócrata-defensista, aunque equívoco en su defensismo. "Hemos derrocado el zarismo -se decía-, y ejercemos una presión sobre el gobierno democrático. Este debe proponer la paz a los pueblos. Si la democracia alemana no puede pesar sobre su gobierno, defenderemos nuestra "patria" hasta verter la última gota de nuestra sangre". La realización de la paz no se había planteado como tarea exclusiva de la clase obrera -tarea por llevar a cabo a pesar del gobierno provisional burgués-, porque la conquista del Poder por el proletariado no se había planteado como tarea revolucionaria práctica. Sin embargo, ambas cosas eran inseparables.


Extraído de Lecciones de Octubre por León Trotsky, setiembre 1924.