viernes, junio 5

Propuesta de manifestación armada bolchevique

Petrogrado, 23 de mayo (5 de junio) de 1917

Reunión de la Organización Militar Bolchevique

Se informa que, desde hace una semana, el Presídium de la Organización Militar (P.I. Podvoisky, V.I. Nevsky, K. Mejonoshin, S. Cherepanov y P.V. Dashkevich) viene sugiriendo al Comité Central del Partido la realización de una manifestación en contra de los preparativos de la ofensiva militar del Gobierno Provisional. EL CC no ha hecho ningún comentario pero ha puntualizado que ningún evento político de cualquier naturaleza debe ser realizado sin consultarle.

Representantes de las unidades afiliadas a la Organización Militar Bolchevique declaran estar a favor de una manifestación armada contra los intentos de Kerensky de restablecer la disciplina militar y contra la creciente amenaza de transferir unidades al frente.

Se informa que los Regimientos Pavlovsky, Izmailovsky, de Granaderos y la Primera Reserva de Infantería, entre otros, "están listos para salir por su cuenta si el centro no adopta una decisión positiva".

No hay ningún pronunciamiento en contra de la manifestación propuesta, por el contrario más soldados bolcheviques se declaran a favor.

Los dirigentes de la Organización Militar consideran que un imponente apoyo masivo al programa bolchevique y especialmente a su actitud hacia los esfuerzos de guerra, coincidiendo con la inauguración del I Congreso de los Soviets de Toda Rusia (a reunirse del 3(16) de junio al 24 de junio (6 de julio)), sería una propuesta atractiva.

La idea de la manifestación nace del descontento de la masa de soldados con las medidas tomadas por el gobierno en el campo militar; su realización ganaría para la Organización Militar una gran influencia entre los regimientos de la guarnición.

Los camaradas Dashkevich y Nevsky apoyan decididamente la propuesta. Nevsky dice que "una manifestación que no atraiga una mayoría sería un error táctico, pero si estamos claros que una manifestación exitosa es factible, entonces debemos hacerlo".

Al cierre de la sesión se decide convocar a una reunión con los representantes de la base naval de Kronstadt, antes de tomar alguna decisión o de fijar una fecha para la manifestación. La reunión debe ser realizada a más tardar el 1(14) de junio.

Kerensky y la ofensiva de junio

Kerensky en el frente

Kerensky asumió sus responsabilidades como Ministro de Guerra con admirable energía porque estaba convencido de que la sobrevivencia de la democracia en Rusia dependía de un ejército fuerte y disciplinado y que el desfalleciente espíritu del ejército sería levantado al máximo por una ofensiva exitosa. Los generales pensaban que si el ejército permanecía inactivo mucho más tiempo se resquebrajaría. Kerensky esperaba repetir el milagro del ejército francés en 1792, que detuvo y luego hizo retroceder a los prusianos invasores, uniendo a la nación detrás del gobierno revolucionario.

Se proyectó una gran ofensiva para el 12 de junio, en cumplimiento de las obligaciones con los aliados contraídas antes de la Revolución de Febrero. Había sido originalmente diseñada como una operación puramente militar, pero ahora adquiría además una dimensión política. Se esperaba que una ofensiva exitosa aumentaría el prestigio del gobierno e inyectaría patriotismo a la población, lo que haría más fácil lidiar con los retadores de la derecha y de la izquierda. Tereschenko le dijo al gobierno francés que si la ofensiva iba bien, se tomarían medidas para suprimir a los elementos rebeldes en la guarnición de Petrogrado.

En preparación para la ofensiva, Kerensky llevó a cabo reformas en el ejército. Alexeyev [Comandante en Jefe], probablemente el mejor estratega de Rusia, le impresionó por su derrotismo, y lo reemplazó con Brusilov, el héroe de la campaña de 1916. Fortaleció la disciplina militar, dando a los oficiales amplia discreción para tratar con las tropas insubordinadas. Emulando los commissaires aux armées que el ejército francés introdujo en 1792, envió comisarios al frente a elevar la moral de los soldados y a arbitrar entre ellos y los oficiales: esto era una innovación de la que los bolcheviques harían uso extensivo en el Ejército Rojo.

Kerensky pasó la mayor parte de mayo y principios de junio en el frente, dando motivadores discursos patrióticos. Sus apariciones tenían un efecto galvanizador:

"Avance triunfal" parece ser un término débil para describir el recorrido de Kerensky en el frente... Multitudes se reunían durante horas para verlo por unos minutos. En todas partes su paso estaba cubierto de flores. Los soldados corrían millas detrás de su carro, tratando de estrechar su mano o besar el borde de su capa..."

El impacto de sus discursos, sin embargo, se evaporaba tan pronto Kerensky dejaba la escena... Como recordaría más tarde, él encontraba que el ánimo de las tropas del frente, en la víspera de la ofensiva de junio, era ambivalente. La propaganda alemana y bolchevique había tenido poca influencia: su efecto estaba confinado a las unidades de la guarnición y a las llamadas Terceras Divisiones, que eran unidades de reserva formadas con nuevos reclutas. Pero encontró un sentimiento extendido de que la Revolución había hecho perder el sentido a combatir. "Después de tres años de amargo sufrimiento", escribía, "millones de soldados cansados de la guerra se preguntaban: ¿Por qué debería morir ahora cuando en casa una vida nueva y libre está sólo empezando?" No recibían respuesta del Soviet, la institución en la que más confiaban, porque la mayoría socialista adoptó una actitud característicamente ambivalente:

"Si uno revisa cualquier resolución típica aprobada por la mayoría menchevique y socialista revolucionaria del Soviet, uno encuentra una caracterización absolutamente negativa de la guerra como imperialista, una demanda de que sea concluída tan rápido como sea posible y una o dos frases pertinentes, incluídas a exigencia de Kerensky, sugiriendo, con dudosa lógica y sin ningún atractivo emocional, que mientras no se logre la paz general, sería una bueno que los soldados rusos continuen combatiendo"

Los bolcheviques, conscientes, al igual que el gobierno, del descontento y de la desmoralización de las unidades de la guarnición, decidieron a inicios de junio explotar ese estado de ánimo.


Extractos de The Russian Revolution de Richard Pipes, Vintage Books, 1991, pp. 412-414. Traducción propia.

jueves, junio 4

El Soviet y el Gobierno revisan el Caso Kronstadt

Por qué lanzar la ofensiva de verano

General Alexei Brusilov - 1916

Desde la Conferencia de los Aliados en Chantilly en noviembre de 1915, Rusia había estado bajo creciente presión de sus aliados para lanzar una nueva ofensiva en el Frente Oriental. Los líderes de la Entente querían que 1917 sea el año de la victoria final y asumían que una ofensiva combinada en el Este y el Oeste sería suficiente para vencer a los Poderes Centrales.

La legitimidad del Gobierno Provisional entre los poderes occidentales –y el apoyo financiero que habían obtenido de ellos– descansaba en buena cuenta en su intención declarada de cumplir con está obligación con los aliados. Al mismo tiempo, sin embargo, la revolución había aumentado las ya considerables dudas acerca de la capacidad de combate de Rusia.

En una reunión con sus comandantes en el Frente, el 18 de marzo, el general Alexeyev [anterior Comandante en Jefe] había rechazado la exigencia francesa de una nueva ofensiva en la primavera [marzo-mayo]: los caminos aún estaban cubiertos de hielo, la provisión de caballos y forraje era escasa, las unidades de reserva se estaban dispersando, la disciplina militar se estaba rompiendo y el Soviet, que controlaba todas las palancas del poder, estaba reacia a apoyar nada que estuviera más allá de una pura defensiva estratégica. La mayoría de los generales estaba de acuerdo con él, de que era imposible lanzar una ofensiva antes de junio o incluso julio.

Brusilov [que sería el Comandante en Jefe de Kerensky] era el único en apoyar una ofensiva en la primavera. En un telegrama a la reunión, declaraba que sus soldados estaban preparados para combatir. Tan optimista declaración... hizo que el general Alexeyev pidiera que se revisara la autenticidad del telegrama... Viniendo del clave Frente Sud Occidental -desde donde cualquier ataque tendría que ser lanzado-, el mensaje de Brusilov ciertamente ayudó a que el cauteloso Alexeyev considerara la idea de una ofensiva temprana en mayo. El delineó sus razones a Guchkov [ministro de Guerra anterior a Kerensky] el 30 de marzo:

“Si no vamos al ataque, estaremos condenados sin salida a combatir en el momento y en el lugar que al enemigo le convenga. Y si fallamos en cooperar con nuestros aliados, no podemos esperar que ellos vengan en nuestra ayuda cuando lo necesitemos. El desorden en el ejército no tendrá menor efecto en la defensiva de lo que tendrá en la ofensiva. Aún si no estamos totalmente confiados en tener éxito, deberíamos ir en una ofensiva. Los resultados de una fallida defensa son peores de los de una ofensiva no exitosa... Mientras más rápido pongamos nuestras tropas en acción, más rápido se enfriará su pasión por la política. El general Brusilov basa su apoyo en esas consideraciones... Debe ser dicho que mientras menos firmes las tropas, probablemente menos exitosa será la defensa; por lo tanto, es más deseable emprender operaciones activas.”

Era una terrible apuesta. No había garantía de que los riesgos del ataque serían menores que los de una defensa, y aún menos razón para suponer, como lo hacían Alexeyev y Brusilov, que el espíritu combativo de las tropas podría ser galvanizado mediante el lanzamiento de una ofensiva... Es claro que los líderes militares y políticos del Gobierno Provisional estaban engañados por su propio optimismo. Subestimaron grandemente los costos probables de una ofensiva...

Dadas las presiones y doctrinas de la época, no es difícil entender por qué la ofensiva fue lanzada. Los líderes del Gobierno Provisional asumieron en grado sumo los compromisos de Rusia con los aliados. Ellos habrían querido negociar una paz general sin anexiones o indemnizaciones como se decía, pero su posición negociadora era extremadamente débil. Los aliados estaban empezando a considerar que la guerra podía ser ganada con o sin Rusia, especialmente después de que en abril los Estados Unidos se sumaran...

Por paradójico que pudiera parecer, los líderes del Gobierno Provisional respaldaban una ofensiva para fortalecer su campaña por un arreglo general del conflicto. Ellos iban a la guerra para hacer la paz. Esa era la razón que llevó a los líderes del Soviet a apoyar la ofensiva. El defensismo revolucionario de Tsereteli, la unidad de la democracia por las necesidades de la defensa nacional, fue la principal justificación para su ingreso a la Coalición... Ellos comparaban la situación de Rusia con la de Francia en la víspera de la guerra contra Austria en 1792: les parecía que una guerra revolucionaria podía dar nacimiento a un nuevo patriotismo cívico, precisamente como la defensa de la patrie había elevado a coro nacional el grito "Aux armes, citoyens"


Extractos editados de "A people's tragedy. The Russian Revolution: 1891-1924" de Orlando Figes, Penguin Books, 1996, pp. 407-410. Traducción propia.


Camino a una nueva ofensiva, presentan nuevo Comandante en Jefe

General Alexei Brusilov


Petrogrado (22 de mayo de 1917).- El Ministro de Guerra de la coalición, Alexander Kerensky, nombró al general Alexei Brusilov como nuevo Comandante en Jefe de las fuerzas armadas rusas, que hoy fue presentando al Estado Mayor en la Stavka.

El general Brusilov venía desempeñándose como comandante del Frente Sud Occidental y es considerado como el único general zarista en mantener el honor durante la guerra y el primero en apostar por el régimen nacido en la Revolución de Febrero.

Apenas se hizo cargo del ministerio, Kerensky visitó el frente de guerra para reunirse con sus comandantes. Con Brusilov, mantuvo una conversación larga y amigable, en la ciudad de Tarnopol, intercambiaron opiniones de manera franca y estuvieron de acuerdo en la necesidad de lanzar una ofensiva contra el enemigo.

Explicando el nombramiento, Kerensky declara que "necesitaba hombres que creyeran que el ejército ruso no estaba arruinado”. “Yo no tenía lugar para gente que no podía aceptar genuinamente el hecho consumado de la Revolución o que dudara que podíamos reconstruir la moral del ejército en la nueva atmósfera psicológica. Necesitaba hombres que habían vivido los duros años de la guerra bajo el viejo régimen y que comprendieran el cambio radical que había ocurrido”.

A diferencia de la mayoría de los comandantes, Brusilov cree en el trabajo conjunto con los órganos democráticos de los soldados. Según su opinión, la restauración de la moral del ejército y del lanzamiento de la nueva ofensiva sólo puede alcanzarse en sociedad con ellos. En este punto, contrasta totalmente con el escepticismo del general Alexeyev, el anterior Comandante en Jefe, que duda que un ofensiva exitosa puede ser lanzada con las fuerzas armadas en su actual estado revolucionario.

El apoyo de Brusilov a la democracia y a los comités de “soldados” en particular, le ha ganado pocos amigos entre el resto de generales. Hoy el Estado Mayor en la Stavka recibió a su nuevo comandante con abierta hostilidad. En lugar de la usual ovación masiva, a la que él estaba bastante acostumbrado, Brusilov fue recibido en la estación de Mogilev por una pequeña y formal delegación de generales de rostros apesadumbrados. Por su parte, Brusilov no dio mucha importancia al grupo de antiguos generales que había venido a la estación a darle la bienvenida, y, en un gesto de democracia, prefirió saludar con un apretón de manos a los soldados rasos que se mostraron sorprendidos de ser saludados de esa forma por su Comandante en Jefe.


miércoles, junio 3

La campaña de las elecciones municipales (Stalin)

Pravda Nºs 63, 64 y 66 del 21 de mayo (3 de junio), 24 de mayo (6 de junio)y el 26 de mayo (8 de junio) de 1917

Se aproximan las elecciones a las Dumas de distrito. Las listas de los candidatos han sido aprobadas y hechas públicas. La campaña electoral está en su apogeo.
...
Ya las primeras reuniones preelectorales muestran que el quid de la campaña no reside en la “reforma” municipal en sí, sino en la situación política general del país. La reforma municipal no es más que el terreno sobre el que se despliegan naturalmente las principales plataformas políticas.

Ello es comprensible. Hoy, cuando la guerra ha llevado al país al borde del desbarajuste económico, cuando los intereses de la mayoría de la población exigen una intervención revolucionaria en toda la vida Económica del país y cuando el Gobierno Provisional se muestra a todas luces incapaz de sacar al país del atolladero, todas las cuestiones locales, las municipales inclusive, únicamente pueden ser comprendidas y resueltas en indisoluble ligazón con las cuestiones generales de la guerra y la paz, de la revolución y la contrarrevolución. Sin esta conexión con la política general, la campaña de las elecciones municipales degeneraría en vacua palabrería acerca del estañado de lavabos y de la “instalación de buenos retretes públicos” (v. la plataforma de los mencheviques defensistas).

Por eso, a través de la abigarrada variedad de las innumerables banderas de los partidos, se abrirán inevitablemente paso, en el curso de la campaña, dos líneas políticas fundamentales: la línea del desarrollo sucesivo de la revolución y la línea de la contrarrevolución.
...
El partido de la “libertad popular”

Desde el derrocamiento del zarismo, los partidos de derecha se han dispersado. Ello se debe a que su existencia en la vieja forma es ahora desventajosa. ¿Dónde se han metido esos partidos? Se han agrupado en torno al partido de la llamada “libertad popular”, en torno al partido de Miliukov y compañía. El partido de Miliukov es hoy el partido más derechista. Este hecho nadie lo discute. Y precisamente por la razón apuntada, este partido sirve hoy de punto de concentración de las fuerzas contrarrevolucionarias.
...
El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (los bolcheviques)

Nuestro Partido es la verdadera antítesis del partido demócrata constitucionalista... Nuestro Partido es el partido de los obreros revolucionarios de la ciudad y del campo. Se trata de dos partidos inconciliables; la victoria de uno de ellos significa la derrota del otro. Nuestras reivindicaciones son bien conocidas. Nuestro camino es claro.

Nosotros estamos, contra la, actual guerra, porque es una guerra de rapiña, de conquista. Estamos por la paz, por una paz general y democrática, porque esa paz es la salida más segura del desbarajuste económico y de la crisis de subsistencias.

Hay quejas por la falta de pan en las ciudades. Pero no hay pan porque la superficie, de siembra ha disminuido debido a que la mano de obra ha sido “llevada” a la guerra. No hay pan porque incluso las reservas de que se dispone no pueden ser transportadas, ya que los ferrocarriles han sido puestos al servicio de la guerra. Poned fin a la guerra, y tendremos pan.

Hay quejas por la falta de artículos industriales en el campo. Pero estos artículos faltan porque gran parte de las fábricas trabajan para la guerra. Poned fin a la guerra, y habrá artículos industriales.

Estamos contra el actual gobierno porque, al llamar a la ofensiva, prolonga la guerra y agrava el desbarajuste económico y el hambre.

Estamos contra el actual gobierno porque, en su afán de proteger los beneficios de los capitalistas, frustra la intervención revolucionaria de los obreros en la vida económica del país.

Estamos contra el actual gobierno porque, al impedir que los Comités campesinos dispongan de las tierras de los terratenientes, frustra la liberación del campo del poder de los terratenientes.
...
Estamos contra el actual gobierno porque es completamente incapaz de sacar al país de la crisis. Queremos que todo el Poder pase a manos de los obreros, de los soldados y de los campesinos revolucionarios.

Sólo ese Poder puede acabar con la prolongada guerra de rapiña. Sólo ese Poder puede arrebatar los beneficios a los capitalistas y a los terratenientes para impulsar adelante la revolución y salvar al país de la ruina total.

Finalmente, estamos en contra de que se restablezca la policía, la vieja y odiada policía, divorciada del pueblo, y subordinada a “mandos” designados desde arriba.Estamos en favor de una milicia general, electiva y amovible, pues sólo tal milicia puede ser un baluarte de los intereses del pueblo.

Esas son nuestras reivindicaciones inmediatas.
...
El bloque de los defensistas

Entre los demócratas constitucionalistas y nuestro Partido hay varios grupos intermedios, que se deslizan de la revolución hacia la contrarrevolución. Son ésos: el grupo “Edinstvo”, el Bund, los defensistas mencheviques y eseristas, los trudoviques y los “socialistas” populares. En algunos distritos presentan sus candidatos separadamente, y en otros han formado bloques con una lista común. ¿Contra quién han formado esos bloques? De palabra, contra los demócratas constitucionalistas. Pero ¿es así en la realidad?
...
Pero ¿qué es, en fin de cuentas, lo que ha unido en un bloque a todos esos grupos heterogéneos? El hecho de que todos ellos, con la misma indecisión, pero con persistencia, siguen las huellas de los demócratas constitucionalistas; el que todos ellos detestan con igual evidencia a nuestro Partido.

Todos ellos, como los demócratas constitucionalistas, son partidarios de la guerra, pero no con fines de conquista (¡Dios nos libre!), sino para... “una paz sin anexiones ni contribuciones”. Una guerra para la paz.

Todos ellos, como los demócratas constitucionalistas, son partidarios de una “disciplina de hierro”, pero no para sujetar a los soldados (¡claro que no!), sino en interés..., de los soldados mismos.

Todos ellos, como los demócratas constitucionalistas, son partidarios de una ofensiva, pero no en interés de los banqueros anglo-franceses (¡Dios nos libre!), sino en interés de... “nuestra joven libertad”.
...
En general, todos ellos son partidarios de la revolución, pero siempre (¡siempre!) y cuando no perjudique a los capitalistas y a los terratenientes, siempre y cuando no esté en pugna con los intereses de estos últimos.

En pocas palabras: todos ellos son partidarios, de las mismas medidas prácticas que los demócratas constitucionalistas, pero con reservas y con estribillos de “libertad”, “revolución”, etc.
...
Arrancar la careta socialista al bloque defensista y poner al desnudo su médula democonstitucionalista burguesa es una de las tareas inmediatas de la presente campaña.

La causa de la libertad se puede perder por el caos económico y el hambre

Moscú (21 de mayo de 1917).- El Ministro de Finanzas Andrei Shingarev (del partido kadete) habló sobre la crisis alimentaria en el marco del Congreso de Toda Rusia sobre Alimentos que se realiza en el Instituto Comercial de Moscú y cuenta con la asistencia de más de 1,000 delegados.

El ministro Shingarev destacó la existencia de grandes reservas de granos en las provincias mientras las ciudades sufren la escasez de alimentos. Aunque el ministro de finanzas atribuye ese problema a la desorganización de la economía y a la inefeciencia de las organizaciones locales en la recolección y envío de alimentos, no debe olvidarse que -desde el estallido de la guerra- la industria ha producido bienes con propósitos militares, reduciendo la oferta de productos manufacturados para el campo. Los campesinos, en consecuencia, reaccionaron rehusándose a vender grano, consumiéndolo localmente y almacenándolo con fines especulativos para forzar una subida en los precios. Esta práctica se ha acentuado después de la revolución de Febrero, contribuyendo a la agudización crisis económica del país.

A continuación un extracto del discurso del ministro Shingarev:

“Camaradas, permítanme darles la bienvenida a este congreso que ha sido convocado en tiempos difíciles y de prueba [para discutir] un asunto complejo de vital importancia para la existencia presente del Estado. Desde el primer día de la revolución hasta ahora, me ha preocupado la cuestión del suministro de alimentos. He pasado los últimos días en una de las más ricas área cerealeras y he tratado de entender por qué el problema del abastecimiento no ha sido normalizado. Estuve en Voronezh, Rostov sobre el Don y Novocherkassk. He asistido a muchas reuniones y [estuve presente] en el gran Congreso de Campesinos en el oblast Don. Ciudadanos, la cuestión del suministro de alimentos no es un aspecto aislado de nuestra [economía nacional] en su conjunto en el que la desorganización está presente. La nación entera está en una dificultad extrema, yo diría, en una situación crítica. El país está empezando a desmoronarse. Nuestra economía está próxima a un peligroso [estado de] desorganización. En muchos lugares [esta desorganización] es rampante y se ha extendido. Las arcas del Estado están vacías. La gente no paga impuestos. [...] La causa de la libertad se puede perder debido al caos económico, a la completa anarquía, al desorden financiero y al hambre.

La ausencia de una organización unida, un poder organizado, es la raíz de todos los males en el momento actual. Hay grano en las provincias. En la provincia de Voronezh y en el oblast Don, en el norte del Cáucaso, las reservas de grano son mucho mayores que las esperadas. Pero no se ha enviado ni se está enviando suficiente grano, debido a que las organizaciones locales no son eficientes. [...] Estoy seguro de que estamos experimentando una grave escasez no sólo de alimentos sin también de [bienes] materiales. Al mismo tiempo, el país se está llenando de papel moneda, los reclamos contra el Tesoro se están acumulando y puedo prever el terrible día en que el Tesoro le dirá a la gente: “No hay más [dinero]”. [...] Todo lo que he dicho, camaradas, no se suma a la desesperación y la desesperanza. No estoy hablando con ese propósito. Pero debemos enfrentar directamente la verdad y entender la seriedad del peligro. Si la gente toma consciencia del peligro, esto tendrá un efecto medicinal en la situación actual. Pero la dosis de esta medicina debe ser muy grande, de otra forma experimentaremos el mayor desastre.

No dudo que el pueblo se librará de este infortunio. Creo que emergerá sin una guerra fratricida, sin bancarrota, sin derramamiento de sangre. Esa es la tarea. Con ese fin debemos dirigir toda la fuerza de nuestra razón. Entonces seremos capaces de cumplir con el deber que ha recaído sobre nosotros. (Aplausos prolongados)


Basado en Jonathan Daly y Leonid Trofimov, Russia in War and Revolution, 1914-1922. A Documentary History, Hackett Publishing Company, 2009, pp. 76-78. Traducción propia.

martes, junio 2

¿Ha desaparecido la dualidad de poderes? (Lenin)

Lenin en la Plaza Roja


Pravda No. 62, del 20 de mayo (2 de junio) de 1917

No ha desaparecido. El poder dual aún permanece. La cuestión básica de toda revolución –la cuestión del poder– está aún en un estado incierto, inestable y obviamente transitorio.

Comparen los periódicos del gabinete, Rech, por ejemplo, con Izvestia, Dyelo Naroda y Rabochaya Gazeta. Examinemos los magros... informes oficiales de lo que está pasando en las sesiones del Gobierno Provisional, de cómo el gobierno “pospone” la discusión de los temas más importantes debido a su inestabilidad para seguir cualquier curso definido. Estudien la resolución del Comité Ejecutivo del Soviet aprobado el 16 de mayo, que trata de una cuestión crucial e importante como la de cómo luchar contra el caos económico y evitar la inminente debacle, y verán que el poder dual está absolutamente intacto.

Todos admiten que el país se está dirigiendo rápidamente al desastre; sin embargo todo lo que se ha hecho es barrer el problema bajo la alfombra.

¿No es evadir el problema, cuando una resolución sobre tan grave cuestión como la inevitable catástrofe económica, en tan grave momento, simplemente crea una serie de comisiones, departamentos y sub-departamentos; cuando el mismo Comité Ejecutivo aprueba una resolucióm no expresando nada sino piadosos deseos sobre el escandaloso asunto en que los propietarios de las minas de carbón del Donetz fueron encontrados culpables de desorganizar deliberadamente la producción? Fijación de precios, regulación de ganancias, establecimiento de un salario mínimo y la formación de trusts controlados por el Estado –sí, pero ¿cómo, a través de quiénes? “¡A través de las instituciones centrales y locales en la Cuenca Donetz Krivoi Rog. Esas instituciones deben ser de carácter democrático y formadas por representantes de los obreros, los empleadores, el gobierno y las organizaciones democráticas revolucionarias!”

Esto sería cómico si el asunto involucrado no fuera una tragedia.

Es de común conocimiento que tales instituciones “democráticas” han existido y aún existen localmente y en Petrogrado (el mismísimo Comité Ejecutivo del Soviet) pero ellas no tienen poder para hacer nada. Han habido reuniones entre los obreros de Donetz y los empleadores, desde fines de marzo. ¡Marzo! ¡Más de seis semanas han pasado y el resultado es que los obreros de Donetz han sido forzados a la conclusión de que los dueños de la mina de carbón están desorganizando la producción deliberadamente!

Y nuevamente se alimenta al pueblo con promesas, comisiones, reuniones entre representantes de los obreros y los empleadores (¿en igual número?) y toda la rutina burocrática empieza de nuevo.

La raíz del mal está en la dualidad de poderes. La raíz del error de los narodniks y mencheviques es que no entienden la lucha de clases y quieren reemplazarlo u ocultarlo y reconciliarlo mediante frases, promesas, resoluciones, comisiones “con la participación” de representantes... ¡del mismo gobierno dual!

Los capitalistas han hecho fantásticas y extraordinarias fortunas con la guerra. Ellos tienen la mayoría del gobierno de su lado. Ellos quieren el gobierno absoluto y, en vista de su posición de clase, están listos para hacer el intento de ganar el poder absoluto y luchar por él.

Las masas trabajadoras constituyen la vasta mayoría de la población, controlan los Soviets, están conscientes de su poder como mayoría, ven por todos lados la promesa de una vida “democratizada”, saben que la democracia es el gobierno de la mayoría sobre la minoría (y no al revés –que es lo que los capitalistas quieren), han estado luchando por mejorar sus vidas sólo desde la revolución... y no desde el inicio de la guerra –de ahí que ellos no pueden sino aspirar al gobierno absoluto del pueblo, es decir, de la mayoría de la población, y a que los asuntos sean manejados de acuerdo a la voluntad de la mayoría trabajadora opuesta a la minoría capitalista y no de acuerdo a un “arreglo” entre la mayoría y la minoría.

El poder dual todavía continúa. El gobierno de los capitalistas continúa siendo un gobierno de los capitalistas, a pesar de la participación minoritaria de los narodniks y mencheviques. Los Soviets continúan siendo la organización de la mayoría. Los líderes narodniks y mencheviques están forcejeando indefensos en un intento por estar sentados en dos tronos.

Mientras tanto, la crisis sigue profundizándose. Las cosas han alcanzado un punto en que los capitalistas –los dueños de la mina de carbón– están cometiendo desenfrenados crímenes –están desorganizando y parando la producción. El desempleo se ha extendido. Se habla de lockouts, que realmente han empezado en la forma de desorganización de la producción realizada por los capitalistas (porque el carbón es ¡el pan de la industria!) y en la forma de crecimiento del desempleo.

La única responsabilidad por esta crisis y por la inminente catástrofe recae en los líderes narodniks y mencheviques. Porque son ellos los que en el momento actual son los líderes de los Soviets, es decir, de la mayoría. Que la minoría (los capitalistas) será reacia a someterse a la mayoría es inevitable. Ninguna persona que no ha olvidado las lecciones que la ciencia y la experiencia de todos los países nos enseñan, ninguna persona que no ha olvidado la lucha de clases, buscará confiadamente “un acuerdo” con los capitalistas en tal esencial y candente cuestión.

La mayoría de la población, es decir, los Soviets, los obreros y campesinos, estarían plenamente capacitados para salvar la situación, impedir que los capitalistas desorganicen y paren la producción, establecer su propio control inmediato y efectivo sobre la producción, si no fuera por la política “conciliadora” de los líderes narodniks y mencheviques. Ellos tienen la plena responsabilidad por la crisis y la catástrofe. No hay otra salida que no sea que la mayoría obrera y campesina decida actuar contra la minoría capitalista. Hacer tiempo no ayudará, sólo hará las cosas peores.

Visto desde un ángulo marxista, la actitud “conciliadora” de los líderes narodniks y mencheviques es una manifestación de indecisión pequeño burguesa. La pequeña burguesía teme confiar en los trabajadores y teme romper con los capitalistas. Tal vacilación es inevitable, como inevitable es nuestra lucha, la lucha del partido proletario para vencer la indecisión y hacer que el pueblo vea la necesidad de rehabilitar, organizar e incrementar la producción.

No hay otra salida. O retrocedemos al gobierno absoluto de los capitalistas o avanzamos hacia la verdadera democracia, hacia la decisión de la mayoría. Esta dualidad de poderes no puede durar mucho.

domingo, mayo 31

La cuestión de la unificación de los internacionalistas

Yulius Mártov en 1896
Pravda No. 60, del 18(31) de Mayo de 1917

La Conferencia de Toda Rusia de nuestro Partido aprobó una resolución reconociendo que son necesarias relaciones más estrechas y la unidad con grupos y tendencias que han adoptado una posición realmente internacionalista sobre la base de una ruptura definitiva con la política de traición al socialismo de la pequeña burguesía. La cuestión de la unidad fue discutida también recientemente en la conferencia de la Organización Inter-Distrital de los Socialdemócratas Unidos de Petrpgrado.

En cumplimiento de la decisión de la Conferencia de Toda Rusia, el Comité Central de nuestro Partido, reconociendo la gran ventaja de la unión con la Organización Inter-Distrital, avanzó las siguientes propuestas (que fueron hechas inicialmente sólo en nombre del camarada Lenin y algunos miembros del Comité Central, pero que después fueron aprobadas por la mayoría de miembros del Comité Central):

“La unidad es recomendable inmediatamente.

· “Se solicitará al Comité Central del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia incluir a un representante de la Organización Inter-Distrital en el comité de cada uno de los dos periódicos (el actual Pravda, que se convertirá en un periódico popular nacional, y el Organo Central a ser establecido en un futuro cercano).
· “Se solicitará al Comité Central que cree un Comité de Organización especial para convocar al Congreso del Partido (en un período de seis semanas). La Conferencia Inter-Distrital podrá nombrar dos delegados a este comité. Si los mencheviques seguidores de Mártov rompen con los “defensistas”, sería recomendable y esencial incluir sus delegados en los comités antes mencionados.
· “La libre discusión de los temas controversiales será asegurada mediante la publicación de panfletos por Ediciones Priboi y la libre discusión en la revista Prosveshchenive (Comunista), publicación que está siendo retomada."

(Propuesta leída por Lenin el 10 de mayo de 1917, en nombre propio y en el de varios miembros del Comité Central)

La Organización Inter-Distrital, por su parte, aprobó una resolución diferente que dice:

“Sobre la unidad. Entendiendo que sólo mediante la más estrecha consolidación de todas las fuerzas revolucionarias, el proletariado puede:

1) convertirse en el primer luchador despejando el camino al socialismo;
2) convertirse en el líder de la democracia rusa en su lucha contra los rezagos del régimen feudal y la herencia del zarismo;
3) continuar la revolución y finalmente resolver los problemas de la guerra y la paz, la confiscación de la tierra, la jornada de ocho horas, etc.;

la Conferencia es de la opinión:

a) que la consolidación de las fuerzas, tan indispensable para el proletariado, puede alcanzarse sólo bajo la bandera de Zimmerwald y Kienthal, y el programa y las resoluciones del Partido de los años 1908 y 1910, 1912 y 1913.
b) que ni una sola organización obrera, ya sea un sindicato, un club educativo, o una sociedad cooperativa de consumidores, y ni un solo diario o periódico obrero se rehusará a enlistarse bajo esa bandera;
c) al mismo tiempo, la Conferencia se declara decidida y ardientemente a favor de la unidad sobre la base de esas decisiones”.

Cuál de esas resoluciones logrará más rápido la unidad es una cuestión a discutir por todos los obreros internacionalistas.

Las resoluciones políticas de la Organización Inter-Distrital en general han adoptado el camino firme de romper con los “defensistas”

Bajo esas circunstancias, cualquier división de las fuerzas, sería en nuestra opinión totalmente injustificable.

sábado, mayo 30

Soviet de Petrogrado declara "desertores" a marineros de Kronstadt

Marineros de Kronstadt:
"Muerte a la pequeña burguesía"


Petrogrado (17 de mayo de 1917).- El Soviet de Petrogrado ha denunciado a los marineros de Kronstadt como "desertores de la democracia revolucionaria", luego de conocer que el Soviet de Kronstadt se declarara porder soberano y rechazara la autoridad del Gobierno Provisional.

El Soviet de Petrogrado acordó enviar a Kronstadt a un representante calificado para resolver esta nueva crisis política. Se dice que Irakli Tsereteli, el líder de los mencheviques, sería el encargado de establecer negociaciones con los líderes del Soviet de Kronstadt. El Gobierno Provisional parece haber dejado en manos del Soviet la solución de este conflicto

Una ola de pánico parece sacudir a la burguesía y a sus partidos. Acusan a los marineros de crear una "República Soviética de Kronstadt". Consideran peligroso que uno de los principales fortínes militares esté en manos de rebeldes porque pone a la ciudad de Petrogrado a merced de los radicales que en cualquier momento pueden tomar la ciudad y derrocar al gobierno. Por otro lado, esa actitud desafiante de los marineros sienta un mal precedente y ese ejemplo puede ser seguido en otras ciudades generando caos y anarquía. Algunos ven en la medida tomada en Kronstad una reedición de la Comuna de París en suelo ruso.

Fuentes cercanas a los bolcheviques, sostienen que los líderes de ese partido no están de acuerdo con la decisión del Soviet de Kronstadt, dirigida en buena cuenta por marineros bolcheviques. Se dice que Lenin ha llamado la atención a sus partidarios en la base naval por no observar la disciplina del Partido. Según esas fuentes, Lenin considera que es prematuro pensar en tomar el poder contra la autoridad del Soviet de Petrogrado, y ha ordenado que resuelvan esta crisis lo más pronto posible y de la mejor manera, manteniéndolo informado diariamente y pidiendo instrucciones del centro del Partido.

El Partido proletario en las elecciones municipales (Lenin)


Pravda No. 56 del 13(26) de Mayo de 1917

Nuestro Partido está yendo a las urnas con sus propias listas de candidates. De acuerdo a informes preliminares recibidos por el Secretariado del Comité Central tenemos listas sin formar ningún bloque en 4 de los 12 distritos (Moskovsky, Rozhdestvenskoye, Kolpino y Porokhovo). En los otros distritos hemos formado bloques sólo con internacionalistas, específicamente, con la Organización Inter-Distrital (que, como sabemos, han codenado enfáticamente a los narodniks mencheviques por unirse al gabinete capitalista) en 6 distritos (Vtoroi Gorodskoi, Narvsky, Petrogradkaya Storona, Moskovsky, Pervy Goredskoi y Vasilyevsky Ostrov); con mencheviques internacionalistas, opuestos al ministerialismo “socialista”, en 4 distritos (Vyborgsky, Nevsky, Pervy Gorodskoi y Vasilyevsky Ostrov); y con internacionalistas del Partido Socialista Revolucionario, que condenan el “ministerialismo” de su partido, en un distrito (Nevsky).

Esta cooperación con los internacionalistas de otros partidos está en plena consonancia con las decisiones de nuestras conferencias (la de Petrogrado y la de Toda Rusia) y con la política básica del partido proletario dirigida contra el defensismo pequeño burgués y el ministerialismo menchevique y narodnik.

La propaganda del “bloque de Izquierda”, realizada, entre otros, por Novaya Zhizn, obviamente no altera la decisión de nuestro Partido. El punto de vista de que las elecciones municipales “no son de pronunciado carácter político” (como las elecciones a la Asamblea Coinstituyente) es erróneo, básicamente erróneo. Es casi tan erróneo como sostener que “los programas municipales de los diferentes partidos socialistas (?) difieren muy poco unos de otros”. Repetir tales extrañas declaraciones sin preguntar los argumentos de Pravda es evitar un tema importante o simplemente arriar la bandera.

Reducir las elecciones en la capital a un programa puramente (o incluso predominantemente) “municipal” en tiempos de revolución es groseramente ridículo. Esta en contradicción con toda la experiencia revolucionaria. Es un insulto al sentido común de los obreros que saben bastante bien que Petrogrado tiene un rol principal, a veces decisivo.

Los Kadetes unen a toda la derecha, a la contrarevolución entera, a todos los terratenientes y capitalistas. Ellos apoyan al gobierno y quieren ver a Petrogrado revolucionario tocando un segundo violín para el gobierno de los capitalistas, que tienen diez ministerios contra los seis de los narodniks y mencheviques.

Opuesto a los Kadetes, a los chauvinistas, a los partidarios de la Guerra de los Estrechos, está el Partido del proletariado, el que, claramente hostil al imperialismo, es el único partido capaz de romper con los intereses del Capital y tomar medidas revolucionarias serias, sin las cuales es imposible ayudar a las masas trabajadoras en un momento de inminente catástrofe de grandes proporciones. Sin medidas revolucionarias no puede haber salvación. Sin una milicia obrera, como un paso hacia la creación inmediata de una milicia popular, es imposible, aún con la mejor voluntad del mundo, ejecutar tales medidas, en particular acabar con las colas y la desorganización en materia de provisión de alimentos.

La línea moderada tomada por la pequeña burguesía, los mencheviques y narodniks, que proclaman buenas intenciones y se debilitan a sí mismos haciendo pactos y sometiéndose a los capitalistas (¡6 ministros contra 10!) – esta línea es una cosa muerta. Las masas aprenderán pronto de esta experiencia, aún si por algún tiempo creen en los “acuerdos” con los capitalistas.

Todos aquellos que verdaderamente defienden los intereses de las masas trabajadoras, para eliminar la policía y reemplazarla por una milicia popular, todos aquellos que están por medidas revolucionarias serias para superar la crisis y salvar el país de una debacle sin precedentes, deben votar por las listas de candidatos del partido proletario –el Partido Obrero Social Demócrata (Bolchevique).

viernes, mayo 29

Kronstadt rechaza autoridad del Gobierno Provisional



Petrogrado (16 de mayo de 1917).- El Soviet de Kronstadt ha emitido una declaración en la que se proclama poder soberano y rechaza la autoridad del Gobierno Provisional.

Kronstadt es una base naval establecida en la isla de Kotlin, ubicada en la cabeza del Golfo de Finlandia, a treinta kilómetros de Petrogrado. Su ubicación estratégica para la defensa de la capital, la hace pieza importante en el sistema de seguridad militar de Rusia

El Soviet de Kronstadt, presidido por Anatoly Lamanov, ha desconocido la autoridad de Victor Pepeliaev, Comisario nombrado por el Gobierno Provisional. El Soviet ha declarado que "en la ciudad de Kronstadt, el Soviet de Diputados de Obreros y Soldados es el único poder legislativo y ejecutivo"

Fuentes bien informadas sostienen que los marineros bolcheviques han tenido una participación importante en la redacción y aprobación de la Declaración del Soviet de Kronstadt. La base naval tiene una fuerte militancia bolchevique y anarquista. En particular, se estima que los bolcheviques cuentan con 3,000 miembros y son el partido mejor organizado.

jueves, mayo 28

Ucrania demanda autonomía

Congreso de Todos los Ucranianos. Abril 1917

Petrogrado (15 de mayo de 1917).- Una delegación de la Rada o parlamento ucraniano arribó a Petrogrado en misión oficial. Los representantes ucranianos presentaron ante el Gobierno Provisional una serie de demandas que se pueden resumir de la siguiente forma:
  • Reconocimiento de la autonomía de Ucrania;
  • Inclusión de un representante de Ucrania en los acuerdos de paz;
  • Nombramiento de un comisario para asuntos ucranianos;
  • Formación en la retaguardia de unidades del ejército de Ucrania;
  • Nombramiento de ucranianos en más puestos civiles.

Estas demandas son el resultado del movimiento nacionalista que se manifestó inmediatamente después de la Revolución de Febrero que condujo, en primera instancia, a la creación de la Rada o parlamento el 4 de marzo.

Aunque el objetivo último de la Rada de Kiev -que aglutina el movimiento nacionalista- es hacer realidad el derecho de Ucrania a la autodeterminación, las demandas planteadas -según los entendidos- se encuadran en la idea de un estado federal ruso. En ese sentido, las aspiraciones inmediatas de Ucrania incluyen libertades culturales, mayor autonomía política y una reforma agraria radical que asegure el apoyo del campesinado ucraniano.

Por los antecedentes políticos de los miembros del Gobierno Provisional se estima que estas demandas son recibidas sin entusiamo, en circunstancias en que se trata de restablecer el orden y la autoridad en todo el país.

¿Espejo de la Revolución Francesa?


Los líderes del Gobierno Provisional se veían a sí mismos reescenificando la Revolución Francesa en tierra rusa. Ellos se comparaban a los héroes de 1789. Kerensky, por ejemplo, gustaba pensar de sí mismo como un Mirabeau (y después como un Napoleón). Los líderes de la “Gran Revolución Rusa” buscaban en la historia de Francia precedentes para sus políticas y modelos para sus instituciones. La gente llamaba jacobinos a los bolcheviques (que era también como ellos se consideraban). Los bolcheviques a su vez llamaban girondinos a los liberales. Y todos los demóocratas advertían de los peligros de la “contrarrevolución” y el “bonapartismo” (*). Los comisarios provinciales, los comités de soldados y los comisarios del ejército, los comités provinciales de seguridad pública y la Asamblea Constituyente misma, todos fueron copiados de sus equivalentes franceses. Los viejos términos para dirigirse fueron reemplazados por los términos “grazhdanin” y “grazhdanka” (“ciudadano” y “ciudadanía”). La Marsellesa –que los rusos mal pronunciaban Marsiliuza y al que le añadían sus propias palabras (había una Marsellesa de los obreros, una Marsellesa de los soldados y una Marsellesa de los campesinos)– se convirtió en el himno nacional de la revolución. Se tocaba en todas las asambleas públicas, manifestaciones callejeras, conciertos y teatros.
...
Las librerías vendían considerablemente historias populares de la Revolución Francesa. Había un ataque de francofilia. Francia, después de todo, era el aliado occidental más cercano de Rusia, contra Alemania –el último bastión de la autocracia–, y miembro fundador del club europeo de naciones democráticas al que Rusia estaba ingresando. La tarjeta de visita de Lvov estaba impreso en francés –“Principe Georges Lwoff. Ministre-President du Gouvernement Provisore”– como simbolizando su promoción al mundo occidental civilizado.

Pero Rusia no podía ser otra Francia. La fase constitucional de la revolución rusa –en la tradición clásica europea de 1789 y 1848– ya había sido realizada durante 1905-14. La reforma política no había dejado nada que ofrecer. Sólo una revolución social fundamental –una sin precedentes en la historia europea– era capaz de resolver los problemas de poder planteados por la caída del viejo régimen. Este fue el error básico de los Hombres de Febrero: intoxicados por su propia visión de sí mismos como herederos de 1789, se engañaron creyendo que podían resolver los problemas de 1917 importando prácticas y políticas constitucionales occidentales para el que no habían precedentes reales ni la base cultural necesaria en Rusia.

…El lenguaje de 1789, una vez que entró en Rusia en 1917, pronto fue taraducido al lenguaje de clase. Esta no era una cuestión de semántica. Demostró que para una vasta masa del pueblo los ideales de “democracia” fueron expresados en términos de una revolución social antes que en términos de una reforma política…

(*) Para los socialdemócratas, impregnados de los escritos de Marx de 1848-52, bonapartismo hacía referencia a Napoleón III en lugar de Napoleón I.

Extractos de “A people’s tragedy. The Russian Revolution 1891-1924” de Orlando Figes, Penguin Books, 1996, pp. 357-358.

miércoles, mayo 27

Derechos de los Soldados definidos por Kerensky

Dos despachos de Petrogrado y Londres, respectivamente, publicados por The New York Times del 28 de mayo de 1917:


Comandantes en tiempo de guerra podrán usar fuerza armada para imponer obediencia

Petrogrado, 27 de mayo (14 de mayo en el calendario ruso).- El Ministro de Guerra Kerensky ha emitido un anuncio el día de hoy

El anuncio, que es emitido en la forma de una orden del día, consiste de dieciocho parágrafos redactados bajo la autoridad otorgada por el Parágrafo 2 de la declaración Nº 20 del Gobierno Provisional. El parágrafo más importante es uno que otorga a los soldados plena libertad de consciencia y de opiniones políticas, sin restricciones, y los autoriza a usar ropas civiles cuando no están de servicio.

El duodécimo parágrafo establece la abolición del saludo obligatorio, haciéndolo opcional.

El décimocuarto parágrafo estipula que ningún soldado puede ser castigado sin un juicio pero agrega que durante operaciones de guerra, los comandantes tienen el derecho de tomar todas las medidas represivas, incluido el uso de fuerza armada contra los subordinados que se rehúsen a ejecutar sus órdenes.

Londres, 27 de mayo.- De acuerdo al corresponsal en Petrogrado de la agencia Reuters, el Ministro Kerensky dijo en un impactante discurso al ejército:

“Ustedes avanzan en filas compactas, unidos por la disciplina, el deber y el ilimitado amor por la revolución y el país. Permitan que el ejército y la marina, que son los más libres del mundo, demuestren que la libertad es un signo de fortaleza, no una debilidad, y que ellos están forjando una nueva disciplina de hierro y trabajo y están aumentando el poder combativo del país”

“Recuerden que el que mire hacia atrás, se detenga o se retire, perderá todo y no olviden que si ustedes no defienden el honor, la libertad y la dignidad del país, vuestros nombres serán mancillados. La voluntad del pueblo debe liberar al país y al mundo de los violadores y usurpadores. Tal es el alto deber que los llama”

martes, mayo 26

Líderes sin partido

Axelrod, Mártov y Martínov en mayo de 1917

Cuando se revisa la historia del marxismo en Rusia y se reviven los continuos debates en el seno de la “socialdemocracia”, más allá de las ideas, resaltan los nombres que se repiten a lo largo de los años: Plejánov, Axelrod, Lenin, Mártov, Trotsky, Dan, Líber, Martínov, etc., etc. Algunos de estos nombres aparecen asociados de una forma en algún momento, luego de otra forma en otro momento, y así sucesivamente, reflejando los cambios de posiciones y las alianzas. Sin embargo, entre esos nombres, el de Lenin es el único que permanece aparte, fiel a su posición, firme e intransigente. Todos lo acusan de sectario, lo llaman a la unidad y se resiste anteponiendo posiciones ideológicas y políticas irreductibles. Pero ocurre una cosa curiosa: los demás coinciden, se alían, se ponen de acuerdo, hacen frente único contra el "sectario", a quien culpan de la división del partido, pero son incapaces de unirse entre ellos mismos; constantemente están oscilando de un lugar a otro, de una posición a otra. Se unen para enfrentar al bolchevique pero son incapaces de unirse sobre bases más firmes que su mero anti-bolchevismo.

Llegados a la hora de la verdad, 1917, esos nombres son cabezas de grupos políticos que difícilmente se pueden considerar partidos. Combatieron la idea leninista del partido del proletariado desde el II Congreso del POSDR, luego reconocieron que Lenin tenía razón en el III Congreso, pero nunca asimilaron realmente su contenido ni lo llevaron a la práctica. Y a la hora de la revolución, son “rótulos”, sin aspiración de ir mas allá de sus actuales organizaciones seudo partidarias.

1917 encuentra al Partido bolchevique descabezado y con sus mejores militantes -proletarios de Petrogrado y Moscú- enviados al frente, donde muchos perdieron la vida. Al estallar la guerra, los primeros reclutamientos se hicieron entre los obreros de las ciudades. El partido bolchevique que estaba asentado fundamentalmente en la clase obrera (como lo corrobora la votación a la IV Duma) y que era la inspiradora y conductora de las huelgas políticas de masas que se reiniciaron en 1912, fue el partido que se vio más afectado con esos reclutamientos. La encarnizada guerra había cobrado millones de vidas, principalmente rusas, por lo que los siguientes reclutamientos continuaron mermando a la clase obrera. Para atender la producción fabril, se recurrió a la mano de obra procedente del campo, se empezó a formar un “nuevo” proletariado industrial con fuerte raigambre campesina. Los nuevos reclutamientos de las fuerzas armadas empezaron a afectar también a los campesinos principalmente. En esas condiciones estalló la Revolución de Febrero.

La revolucion encontró al Partido bolchevique en desventaja, su organización había sido golpeada severamente pero mantenía su estructura partidaria, sus métodos y estilos de trabajo proletarios, su disciplina y su unidad de acción. Las cualidades de su organización son las que le permitirán recuperar y ganar terreno en la clase obrera y en el campesinado pobre.

La hora de la verdad, la hora de la revolución, puso en evidencia que -aunque débil- el único “partido” que merecía ese nombre era el Partido bolchevique; los demás eran grupos de intelectuales montados sobre la clase obrera y el campesinado, de la misma manera como la burguesía liberal aparecía montada en la revolución con la anuencia de mencheviques y eseristas. Luego de la “crisis de abril”, Lenin decía al respecto:

Los mencheviques pueden complacerse y regocijarse tanto como gusten. Eso no nos preocupa en lo más mínimo. Los mencheviques no tienen organización. Chjeídze y Tsereteli son una cosa: ellos son ministros sin portafolio; el Comité Organizativo es otra cosa: ellos son socialdemócratas sin una política; los “defensistas” son una tercera cosa: ellos apoyan a Plejánov. Mártov es una cuarta cosa: el no apoyará el crédito. No sorprende que gente que no tiene ni organización ni partido se complazca y regocije despreocupadamente al descubrir una falta en la organización de otro.

No tenemos razón para temer la verdad. Sí, camaradas obreros, la crisis ha revelado ciertas debilidades en nuestra organización. ¡Debemos trabajar para corregirlas!” (
Pravda Nº 40 del 25 de abril (8 de mayo) de 1917).

Gente que no tiene no organización ni partido”: esa era la realidad del menchevismo en sus distintas versiones. Sólo las condiciones de debilidad del Partido bolchevique descritas arriba y de la “campesinización” del proletariado de las ciudades y del ejército (“campesinos en uniforme”) ayudan a explicar por qué los mencheviques y eseristas se encontraron a la cabeza del Soviet y de la revolución en los meses de febrero a setiembre.

Pero una vez que el Partido bolchevique se reordena y redefine su política se inicia el proceso de ganar a la vanguardia obrera, a la clase misma y al campesinado pobre; un proceso que parece seguir un curso “natural” en el que los acontecimientos van demostrando la justeza de la línea política bolchevique. Lo primero que ganan los bolcheviques son su base social por excelencia: la clase obrera; empiezan ganando los comités de fábrica, antes que los sindicatos burocratizados y los soviets obreros locales. Empiezan ganando los distritos obreros, especialmente Vyborg, donde se encuentran asentadas las principales plantas metalúrgicas, donde están “los obreros más avanzados” como enfatiza Lenin. En Vyborg ganan la duma local (Kalinin), el soviet local (Molotov), los comités de fábrica. En Vyborg se ubicará –por iniciativa propia- el Primer Regimiento de Ametralladoras, el regimiento más numeroso de la guarnición de Petrogrado, el de mayor poder de fuego, el más militante e instruido, que se convertirá en uno de los pilares de la organización militar bolchevique hasta los "días de julio" (cuando en castigo, es desarmado y dispersado).

Desde el Soviet y basados en el prestigio adquirido por este organismo, los Tsereteli, Chjeídze, Pléjanov, etc., se dedicarán a lo que saben: pasarán resoluciones, escribirán artículos, darán discursos, participarán en todas las reuniones de alto nivel, sin tener realmente una organización partidaria que fortalezca su posición en el Soviet y en la revolución; posición que irán perdiendo ante el avance arrollador de los bolcheviques.

Cuando, el cuatro de mayo, Trotsky regresa a Petrogrado, encuentra al Partido bolchevique ya como protagonista en la primera “crisis” de la revolución, en proceso ascendente por ganarse a la clase obrera y a los soldados. El Partido bolchevique contaba con más de 30,000 militantes; con células en todas las fábricas y unidades del ejército, con una estructura organizativa sin par entre los partidos de “izquierda”. Por su parte, Trotsky no tiene partido; Lenin ni menciona a “su” organización debido a su escasa reprersentatividad. El Comité Inter-distrital del que forma parte apenas tiene algo de mil militantes, según Trotsky; son en su mayoría intelectuales que habían sido bolcheviques y mencheviques, que buscaban la unificación del partido, que se declaraban por encima de las fracciones, sin pretensión de querer formar un partido. Tenían una modesta presencia, exclusivamente en Petrogrado. En realidad no era siquiera un grupo político, no tenían plataforma, era más una organización temporal en la que algunos ya se habían marchado para incorporarse a los otros grupos (Kollontai, Volodarsky, Antonov-Osenko ya eran bolcheviques). La versión trotskista de que esta pequeña organización de "brillantes generales sin ejército” aportó a los bolcheviques un gran activo, es falsa. No se puede decir que el Comité Inter-Distrital fuera hechura de Trotsky, que estuviera basado en su plataforma, porque no es verdad. Sería errado afirmar que Kollontai, Lunacharsky, Volodarsky, Antonov-Osenko, Joffe, etc., eran “militantes” formados por Trotsky o que compartían su línea política. Todos tuvieron un propósito: reunir al POSDR. Trotsky pertenecía al Comite Inter-Distrital pero éste no era trotskista. Sólo cuando se da el entendimiento con los bolcheviques es cuando los “interdistritales” empiezan a tener una actividad con un propósito político claro, en coordinación con los bolcheviques y en función de su incorporación al Partido.

En esas condiciones, ¿qué pensaba hacer Trotsky, cuando llegó a Petrogrado? Nunca fue capaz de organizar un partido o una organización que mereciera ese nombre, antes de 1917 se dedicó al periodismo y a dictar conferencias. Es más, nunca fue capaz de mantener un núcleo de colaboradores estable en sus proyectos políticos, ni antes ni después de Octubre. Lo más cerca que estuvo de un partido fue cuando formó parte de los mencheviques. Su idea del partido del proletariado era esencialmente errónea. Más adelante reconocería que estuvo equivocado en ese sentido, pero su conducta posterior a Octubre tampoco deja ver una comprensión cabal del papel del partido.

A Trotsky sólo le quedaba o unirse a los mencheviques internacionalistas o unirse a los bolcheviques. O quizá una tercera: permenecer como "personalidad independiente", con esa idea caudillista que de hecho tenía de la política, en la que un “líder” con su discurso es capaz de arrastrar a las masas e influir en la “intelligentsia” socialista.

Trotsky fue importante para el Partido bolchevique, pero éste habría triunfado sin él. Por el contrario, Trotsky jamás habría sido una figura importante de la revolución rusa sin el Partido bolchevique. De ahí que toda la historia montada –por él mismo y seguida por los historiadores burgueses- en torno a la idea de que “organizó y dirigió” la Revolución de Octubre sin la dirección bolchevique, se cae a pedazos cuando uno estudia los hechos, los documentos y los testimonios de la revolución, que ponen en claro el papel fundamental del Partido bolchevique y de Lenin, verdadero líder y conductor de la revolución. Si Lenin hubiera leído la "Historia de la revolución rusa", no habría dejado Trotsky con cabeza.

D.R.

domingo, mayo 24

Kerensky proclama nuevos "Derechos de los Soldados"

Alexander Fyodoróvich Kerensky

Petrogrado (11 de mayo de 1917).- El nuevo Ministro de Guerra Alexander Kerensky se ha empeñado en restablecer la moral y la disciplina en las fuerzas armadas. Para tal fin ha realizado sucesivas reuniones con sus oficiales y ha arengado a las tropas en el frente.

El nuevo gobierno considera que la restauración del poder combativo de las fuerzas armadas es clave, no sólo en función de los objetivos de guerra, sino principalmente como medio para imponer el orden y la autoridad en el país. En ese proceso se contempla como una tarea inmediata una ofensiva militar contra el ejército enemigo. Todos los esfuerzos parecen encaminados en ese sentido. Se espera que una victoria, resultante de la ofensiva, levantará la moral y el espíritu patriótico que permitan asegurar el gobierno del país y estar en mejores condiciones a la hora de hablar de términos de paz.

Parte fundamental para ello es la definición de los derechos de los soldados. En marzo pasado, el Soviet emitió la Orden Nº 1 que ponía al conjunto de las fuerzas armadas bajo su control, limitando el manejo del Gobierno Provisional sobre las tropas a las órdenes de carácter militar en el frente de batalla. Kerensky ha emitido la "Declaración sobre los derechos de los soldados" como una forma de corregir en lo posible las limitaciones de la Orden Nº 1.

La "Declaración" de Kerensky confirma lo establecido en la Orden Nº 1 en relación a los derechos de los soldados pero restablece la autoridad de los oficiales en el frente, incluyendo el castigo corporal. Se conoce de manera extraoficial que esto último ha sido una exigencia de los oficiales de las fuerzas armadas que sostienen que sin esa autoridad es imposible hablar de restaurar la disciplina y el poder combativo, especialmente si se planea una ofensiva militar.

Sin embargo, muchos estiman que estas modificaciones a los derechos otorgados por la Orden Nº 1 no serán del agrado de los soldados que pueden ver en esto el restablecimiento del viejo sistema que rigió en el ejército zarista.

Lenin: Carta abierta al Congreso de Diputados Campesinos


Camaradas, diputados campesinos :

El Comité Central del POSDR (b), a quien tengo el honor de pertenecer, quería que representara a nuestro Partido en el Congreso Campesino, pero una enfermedad me ha impedido cumplir esta comisión. Por ese motivo, me tomo la libertad de dirigir esta carta abierta a ustedes para saludar a la unión campesina de toda Rusia y brevemente dejar sentadas las diferencias que dividen nuestro Partido, de un lado, y el partido Socialista-Revolucionario y los socialdemócratas mencheviques, de otro.

Esas profundas diferencias conciernen a los tres problemas más importantes: la tierra, la guerra y la organización del Estado.

Toda la tierra debe pertenecer al pueblo. Toda la propiedad terrateniente debe ser entregada a los campesinos sin compensación. Esto es claro. La disputa ahí es si los campesinos en las áreas locales deberían o no tomar la tierra inmediatamente, sin pagar ninguna renta a los terratenientes, o esperar hasta que la Asamblea Constituyente se reúna.

Nuestro Partido cree, y recomienda a los campesinos, que ellos localmente deben tomar toda la tierra sin demora, y hacerlo de la forma más organizada posible, sin permitir bajo ninguna circunstancia dañar la propiedad y haciendo todo el esfuerzo para incrementar la producción de grano y carne dado que las tropas en el frente están en extremas dificultades. En cualquier caso, aunque la decisión final sobre cómo disponer de la tierra será tomada por la Asamblea Constituyente, un acuerdo preliminar ahora, a tiempo para la siembra de primavera, puede ser tomado solamente por los órganos locales, en vista de que nuestro Gobierno Provisional, que es el gobierno de los terratenientes y capitalistas, está demorando la convocatoria de la Asamblea Constituyente y hasta la fecha no ha fijado siquiera la fecha para ella.

Sólo los órganos locales están en capacidad de hacerse cargo preliminarmente de la tierra. Los campos deben ser sembrados para la cosecha. La mayoría de los campesinos en las áreas locales es bastante capaz de hacer uso de la tierra en una forma organizada, de arar y ponerlo todo bajo cultivo. Esto es esencial para mejorar la provisión de alimentos para los soldados en el frente. De ahí que esperar por la Asamblea Constituyente está fuera de lugar. Por ningún medio, negamos el derecho de la Asamblea Constituyente de instituir finalmente la propiedad pública de la tierra y regular su disposición. Mientras tanto, sin embargo, ahora mismo, esta primavera, los campesinos deben decidir localmente qué hacer con ella. Los soldados en el frente pueden y deben enviar delegados a las villas.

Más aún. Para que toda la tierra pase al pueblo trabajador, una alianza de los obreros urbanos y los campesinos pobres (semiproletarios) es esencial. A menos que tal alianza sea formada, los capitalistas no podrán ser derrotados. Y si ellos no son derrotados, ninguna transferencia de la tierra al pueblo los liberará de la pobreza. Uno no puede comerse la tierra, y sin dinero, sin capital, no hay manera de obtener herramientas, ganado o semillas. Los campesinos no deben confiar en los capitalistas o en los mujiks ricos (que son capitalistas también) sino en los obreros urbanos solamente. Sólo en alianza con ellos, los campesinos pobres pueden asegurar que la tierra, los ferrocarriles, los bancos y las fábricas se conviertan en propiedad de todo el pueblo trabajador. Si esto no es realizado, la mera transferencia de la tierra al pueblo no puede abolir la necesidad y la pobreza.

Los obreros en ciertas localidades de Rusia están ya empezando a establecer su supervisión (control) sobre las fábricas. Tal control de los obreros es para beneficio de los campesinos porque significa incremento en la producción y productos más baratos. Los campesinos deben dar su pleno apoyo a esta iniciativa de parte de los obreros y no creer la calumnia que los capitalistas difunden contra los obreros.

La segunda cuestión es la cuestión de la guerra.

Esta guerra es una guerra de conquista. Está siendo conducida por los capitalistas de todos los países con objetivos depredadores, para incrementar sus ganancias. Para el pueblo trabajador esta guerra sólo puede significar ruina, sufrimiento, devastación y brutalización. Ese es el por qué nuestro Partido, el partido de los obreros y campesinos pobres conscientes, enfáticamente y sin reservas, condena esta guerra, se rehusa a justificar a los capitalistas de un país contra los capitalistas de otro, se rehusa a apoyar a los capitalistas de cualquier país y trabaja por la más rápida terminación de la guerra mediante el derrocamiento de los capitalistas de todos los países, mediante la revolución obrera en todos los países.

En nuestro nuevo Gobierno Provisional, hay diez ministros pertenecientes a los partidos de los terratenientes y capitalistas y seis a los partidos narodnik (Socialista-Revolucionario) y Socialdrmócrata menchevique. En nuestra opinión, los narodnik y los mencheviques han cometido un error grave y fatal al unirse al gobierno capitalista y en general aceptando apoyarlo. Hombres como Tsereteli y Chernov están esperando inducir a los capitalistas a llevar la presente guerra de rapiña a un rápido y más honorable fin. Pero esos líderes de los partidos narodnik y menchevique están equivocados: ellos están, en efecto, ayudando a los capitalistas a preparar una ofensiva de las tropas rusas contra Alemania, eso es, dilatar la guerra, aumentar el increíblemente enorme sacrificio que el pueblo ruso ha hecho en la guerra.

Nosotros estamos convencidos que los capitalistas de todos los países están engañando al pueblo prometiendo una pronta y justa paz cuando en verdad están prolongando la guerra de conquista. Los capitalistas rusos, que controlaban el viejo Gobierno Provisional y continúan controlando el nuevo, ni siquiera quieren publicar los depredadores tratados secretos que el ex Zar Nicolás Romanov concluyó con los capitalistas de Gran Bretaña, Francia y otros países con el objeto de quitar Constantinopla a los turcos, Galitzia a los austríacos, Armenia a los turcos, etc. El Gobierno Provisional ha confirmado esos tratados.

Nuestro Partido sostiene que esos tratados son tan criminales y depredadores como los tratados que los bandidos capitalistas alemanes y su Emperador-bandido Guillermo tienen con sus aliados.

La sangre de los obreros y campesinos no debe ser derramada en nombre de tales objetivos de rapiña de los capitalistas.

La criminal Guerra debe ser llevada a un rápido fin, no mediante una paz separada con Alemania sino mediante una paz universal, no mediante una paz capitalista sino mediante una paz de las masas trabajadoras contra los capitalistas. Hay sólo una forma de hacer esto, y es transfiriendo todo el poder del estado a los Soviets de Diputados de Obreros, Soldados y Campesinos en Rusia y en los otros países. Sólo tales Soviets serán capaces efectivamente de impedir que los capitalistas engañen a los pueblos e impedir que la guerra sea prolongada por los capitalistas.

Esto me trae a la tercera y última de las cuestiones que he mencionado: la cuestión de la organización del Estado.

Rusia debe ser una república democrática. Incluso la mayoría de los terratenientes y capitalistas –que siempre han estado por la monarquía pero que ahora ven que el pueblo ruso no permitirá que sea restaurada– está de acuerdo con esto. Ahora los capitalistas han dirigido todos sus esfuerzos en hacer la república rusa lo más parecida posible a la monarquía para que así pueda regresarse a la monarquía con la menor dificultad (esto ha pasado una y otra vez en muchos países). Para este propósito los capitalistas quieren preservar la burocracia, que está por encima del pueblo, preservar la policía y el ejército permanente, que está separado del pueblo y es comandado por generales y demás oficiales no elegidos. Y los generales y demás oficiales, a menos que sean elegidos, siempre serán terratenientes y capitalistas. Eso lo sabemos de la experiencia de todas las repúblicas del mundo.

Nuestro Partido, el partido de los obreros y campesinos pobres conscientes, está trabajando por una república democrática de otro tipo. Queremos una república donde no haya policía que intimide al pueblo; donde los oficiales, de abajo arriba, sean elegidos y removidos cuando el pueblo lo demande; donde todos los oficiales del ejército sean igualmente elegidos y donde el ejército permanente –separado del pueblo y subordinado a clases ajenas al pueblo– sea reemplazado por el pueblo universalmente armado, por una milicia popular.

Queremos una república donde todo el poder del Estado, de abajo arriba, pertenezca total y exclusivamente a los Soviets de Obreros, Soldados y Campesinos y otros diputados.

Los obreros y campesinos son la mayoría de la población. El poder debe pertenecer a ellos, no a los terratenientes y capitalistas.

Los obreros y campesinos son la mayoría de la población. El poder y las funciones de administración deben pertenecer a sus Soviets, no a la burocracia.

Tales son nuestros puntos de vista, camaradas diputados campesinos. Estamos firmemente convencidos de que pronto la experiencia demostrará a las amplias masas lo equivocada que es la política de los narodniks y mencheviques. La experiencia pronto demostrará a las masas que el compromiso con los capitalistas no puede salvar a Rusia, que, como Alemania y otros países, está al borde del desastre, no puede salvar a los pueblos cansados de la guerra. Solo la transferencia de todo el poder del Estado directamente a la mayoría de la población, puede salvar a los pueblos.

Petrogrado, 7 de mayo de 1917

N. Lenin

sábado, mayo 23

Tomas de tierras en el campo

Campesinos rusos

… La confiscación masiva de las tierras de los grandes propietarios no ocurrió hasta el verano [junio-setiembre]. La mayoría de los campesinos estaban aún dispuesta a esperar a que el Gobierno Provisional aprobara una nueva ley transfiriéndoles las tierras a ellos, tal como una vez esperaron a que el Zar aprobara un “Manifiesto de Oro”. Estaban temerosos de tomar las tierras antes de que estuviera claro que el viejo régimen no sería restaurado, como lo fue en 1906-7 y a la que siguió la ejecución en masa de campesinos. Sólo al empezar mayo –con el nombramiento del eserista Chernov como Ministro de Agricultura– fue que los campesinos realmente tuvieron tal garantía, y fue desde ese momento en que la confiscación de la gran propiedad se convirtió en un fenómeno nacional. Comienzos de mayo era también el inicio de la estación agrícola de verano. Si los campesinos iban a cosechar los campos del terrateniente en otoño, necesitarían ararlos y sembrarlos inmediatamente. Los campesinos tenían así un motivo obvio para tomar la tierra en ese momento…

El regreso de los soldados por la Pascua y de los desertores del ejército, también tuvo mucho que ver con este incremento de la militancia campesina. Los soldados campesinos frecuentemente tomaron la iniciativa en la marcha sobre la finca. A veces estimulaban a los campesinos a abandonarse en actos de vandalismo desenfrenados. Quemaban las casas de la hacienda para hacer que salieran los propietarios, destruían la maquinaria agrícola (que en los últimos años había reducido la necesidad de contratar campesinos para la labor), llenaban sus carretas con el contenido de los establos, y destruían o vandalizaban cualquier cosa, como pinturas, libros o esculturas, signos de excesiva riqueza. No era tampoco nada fuera de lo común que esos soldados incitaran a los campesinos a atacar a los propietarios…

Los aterrados terratenientes bombardeaban al [Primer Ministro] Príncipe Lvov con solicitudes para la restauración de la ley y el orden. Aislados en sus viviendas, sin nada que los protegiera del mar de campesinos hostiles que los rodeaban, pronto acusaron al gobierno de no hacer nada para detener la creciente ola de anarquía que estaba cada vez más cerca de sus puertas. “El campo está cayendo en el caos, con robos y delitos todos los días, mientras usted está sentado sin hacer nada en su confortable oficina de Petersburgo”, le escribía [a Lvov] un terrateniente de Tambov en abril. "Sus comités locales no tienen poder para hacer nada y todavía promueven el robo de la propiedad. Los policías duermen mientras los campesinos roban e incendian. El viejo gobierno sabía mejor como lidiar con esta escoria campesina que ustedes llaman ‘el pueblo’ ".

Con cartas como esas, uno difícilmente podría culpar a Lvov por considerar la situación de los terratenientes como un castigo por su “comportamiento grosero y brutal durante los siglos de servidumbre”. La revolución era la “revancha de los siervos”, explicaba un día de junio en un almuerzo con algunos de sus ministros. Era el “resultado de nuestro –y hablo ahora como un terrateniente– pecado original. Si sólo Rusia hubiera sido bendecida con una aristocracia terrateniente como la de Inglaterra, que tiene la decencia humana para tratar a los campesinos como gente en lugar de perros. Entonces quizá las cosas hubieran sido diferentes”. Era una cosa bastante notable para alguien de su clase y de sus antecedentes decir eso – una lamentable admisión, si se quiere, de que la civilización entera de la aristocracia, de la que el Príncipe mismo era un vástago, nunca había sido más que un ligero barniz puesto sobre superficie de la brutal explotación de los campesinos, del que la revolución había emergido.

Cualquier cosa que Lvov pudiera haber dicho en privado, la política de su gobierno era defender los derechos de propiedad de los terratenientes. La cuestión de la tierra… tenía que ser resuelta por medios legales, y esto significaba preservar el status quo de las relaciones de propiedad hasta que una nueva ley de tierras fuera decidida por la Asamblea Constituyente. El gobierno no tenía medios reales para impedir que los campesinos tomaran la ley –y las tierras de la aristocracia– en sus propias manos. La vieja policía había sido desmantelada, mientras que las unidades del ejército en el campo –aún si sus reclutas campesinos estuvieran de acuerdo en ser utilizados con tales propósitos represivos– no eran suficientes para proteger más que una pequeña parte de las tierras de la aristocracia. Los comités temporales establecidos por el gobierno el 20 de marzo y designados para mantener el orden existente, fueron rápidamente transformados en órganos revolucionarios que aprobaban sus propias “leyes” para legitimizar las tomas campesinas de la propiedad terrateniente. Lo mismo pasó con los comités de tierras. El Gobierno Provisional los había establecido para proteger los derechos legales de la aristocracia, mientras regulaban las relaciones agrarias hasta la Asamblea Constituyente. Pero ellos también fueron tomados por los campesinos locales y transformados en órganos revolucionarios sobre la tierra, ayudando a imponer rentas fijas sobre la aristocracia, a contar la tierra y la propiedad, y distribuirlo entre el campesinado. En un intento de impedir esta subversión de los comités de tierras, el gobierno les cortó el financiamiento, pero las comunas campesinas simplemente cubrieron el vacío, financiando los comités mediante tributación auto impuesta, y los comités continuaron creciendo.

Esta revolución sobre la tierra obtuvo un respaldo seudo-legal de parte de las asambleas campesinas que se reunieron en la primavera en la mayoría de las provincias centrales, así como del Primer Congreso Campesino de Toda Rusia del 4-25 de mayo. Nada hizo más para socavar la autoridad del gobierno en el campo. Los activistas del partido SR, que dominaban los ejecutivos de esas asambleas, llamaron a los campesinos a tener paciencia sobre la resolución de la cuestión de la tierra. Pero pronto fueron obligados por el sentimiento radical de los delegados a aprobar las acciones de las comunas locales y aún las tomas de tierras de la aristocracia como una solución interina. La asamblea provincial de Kazán resolvió el 13 de mayo transferir toda la tierra al control de los comités campesinos. Doce días después, la asamblea campesina de Samara hizo lo mismo en directo desafío a la orden de Lvov para que los comisarios provinciales impidan cualquier toma campesina de tierras. Los campesinos creían que esas resoluciones de sus asambleas tenían el status de “leyes”. Los usarían para autorizar más tomas de tierras en los meses de verano. No comprendían la diferencia entre una declaración general de principios de su asamblea campesina… y la plena formulación de una ley gubernamental. Parecía que creían que, a fin de “socializar” la tierra o transferir la tierra al control de las comunas, era suficiente que una asamblea campesina apruebe una resolución para tal efecto. Las expectativas campesinas convirtieron esas asambleas en seudo órganos de gobierno aprobando “leyes” mediante una simple declaración. Y esas “leyes” luego tomaron preponderancia sobre los estatutos del gobierno. “Los campesinos locales”, se quejaba el Comisario de Nizhnyi Novgorod, “tienen como una idea fija que todas las leyes civiles han perdido su fuerza y que todas las relaciones legales deben ahora ser reguladas por las organizaciones campesinas

Extractos editados de “A people’s tragedy. The Russian Revolution: 1891-1924” de Orlando Figes, Penguin Books, 1996, pp. 364-367. Traducción propia. Negritas nuestras.