domingo, abril 26

La autocrítica de Stalin


Stalin. 1903

El período de la nueva orientación del Partido (marzo-abril).

Los principales hechos de este período son:

a) el derrocamiento del zarismo;
b) la formación del Gobierno Provisional (dictadura de la burguesía);
c) la aparición del Soviet de Diputados Obreros y Soldados (dictadura del proletariado y el campesinado);
d) poder dual;
e) la manifestación de abril;
f) la primera crisis de poder.

La característica principal de este período es el hecho de que existían juntos, lado a lado y simultáneamente, la dictadura de la burguesía y la dictadura del proletariado y el campesinado; el último confiaba en el primero, creía en los esfuerzos por la paz, voluntariamente cedió el poder a la burguesía y se convirtió en un apéndice de la burguesía. No había aún serios conflictos entre las dos dictaduras. De otro lado, existía el “Comité de Contacto”.

Este fue el más grande punto de viraje en la historia de Rusia y un punto de viraje sin precedentes en la historia de nuestro partido. La vieja plataforma prerrevolucionaria de derrocamiento directo del gobierno era clara y definida pero no era adecuada a las nuevas condiciones de lucha. Ya no era posible luchar directamente por el derrocamiento del gobierno porque éste estaba conectado con los Soviets -entonces bajo la influencia de los defensistas-, y el Partido habría tenido que llevar adelante una guerra contra el gobierno y los Soviets, una guerra más allá de sus posibilidades. Tampoco era posible una política de apoyo al Gobierno Provisional porque éste era un gobierno del imperialismo. Bajo las nuevas condiciones de lucha, el Partido había adoptado una nueva orientación. El Partido (su mayoría) siguió su camino hacia esta nueva orientación. Adoptó la política de presión sobre el Gobierno Provisional a través de los Soviets en la cuestión de la paz y no se aventuró a dar un paso adelante, pasando de la vieja consigna de la dictadura del proletariado y el campesinado a la nueva consigan del poder a los Soviets. El objetivo de esta política intermedia fue hacer que los Soviets comprendan la real naturaleza imperialista del Gobierno Provisional sobre la base de cuestiones concretas de la paz, y en este camino separar a los Soviets del Gobierno Provisional. Pero ésta fue una posición profundamente errónea porque daba lugar a ilusiones pacifistas, llevando agua al molino del defensismo y obstaculizando la educación revolucionaria de las masas. En esa época, yo compartí esta equivocada posición con otros camaradas del Partido y las abandoné plenamente a mediados de abril, cuando me adherí a las tesis de Lenin. Una nueva orientación era necesaria. Esta nueva orientación del Partido fue dada por Lenin en sus célebre Tesis de Abril... ¿Había discrepancias entre el Partido y Lenin en ese momento? Sí, las había. ¿Cuánto duraron esas discrepancias? No más de dos semanas. La Conferencia local de la organización de Petrogrado (en la segunda mitad de abril) que adoptó esas tesis, marcó el punto de viraje del desarrollo de nuestro Partido. La Conferencia de Abril de Toda Rusia (a fines de abril) simplemente completó a escala nacional el trabajo de la Conferencia de Petrogrado, reuniendo al noventa por ciento del Partido en torno a esta posición.

Ahora, siete años después, Trotsky recuerda maliciosamente las discrepancias pasadas entre los bolcheviques y las presenta casi como una lucha entre dos grupos dentro del bolchevismo. Sin embargo, en primer lugar, Trotsky desgraciadamente exagera e infla el asunto porque el Partido Bolchevique ha vivido esas discrepancias sin la más ligera conmoción. En segundo lugar, nuestro Partido sería una casta y no un partido revolucionario si no permitiera matices de opinión en sus filas. Más aún, es bastante conocido que hubo discrepancias entre nosotros aún antes de eso, por ejemplo durante la Tercera Duma, pero ellas no remecieron la unidad de nuestro Partido. En tercer lugar, no estaría fuera de lugar preguntar cuál fue entonces la posición del mismo Trotsky quien ahora se regodea con tanto entusiasmo con las discrepancias pasadas entre los bolcheviques. Lentsner, el llamado editor de las obras de Trotsky, nos asegura que las cartas de Trotsky desde Estados Unidos (marzo) “anticipaban en toda su extensión” las Cartas desde lejos de Lenin (marzo) que sirivieron de base a las Tesis de Abril de Lenin. Eso es lo que dice: “anticipaba en toda su extensión”. Trotsky no objeta esta analogía, aparentemente la acepta con agradecimientos. Pero, en primer lugar, las cartas de Trotsky “no se asemejan en lo mínimo” a las cartas de Lenin ni en espíritu ni en conclusiones porque ellas reflejan plena y totalmente la consigna anti-bolchevique de Trotsky de “sin zar, por un gobierno obrero”, una consigna que implica una revolución sin el campesinado. Es suficiente echar un vistazo a las tesis de las dos series de cartas para convencerse de esto. En segundo lugar, si lo que dice Lentsner es verdad, ¿cómo explicamos el hecho de que Lenin al día siguiente de su arribo del extranjero consideró necesario disociarse de Trotsky? ¿Quién no conoce las reiteradas afirmaciones de Lenin de que la consigna de Trotsky: “sin zar, por un gobierno obrero” era un intento de “dejar de lado el aún vigoroso movimiento campesino”, que esta consigna significa “jugar a la toma del poder por un gobierno obrero”.

¿Qué puede haber en común entre las tesis bolcheviques de Lenin y el esquema anti-bolchevique de Trotsky con su “juego a la toma de la poder”?... ¿Con qué propósito Lentsner considera necesario hacer ese arriesgado agregado a la colección de leyendas acerca de nuestra revolución con otra leyenda sobre las cartas de Trotsky “anticipando” las bien conocidas Cartas desde lejos de Lenin?

Es sabido que un tonto complaciente es más peligroso que un enemigo.


Extracto de Trotskyism or Leninism? (Speech Delivered at the Plenum of the Communist Group in the A.U.C.C.T.U.), del 19 de Noviembre de 1924. Traducción propia

sábado, abril 25

Discurso de Lenin en el Regimiento Izmailovsky


Pravda Nº 30 del 12(25) de abril de 1917


Discurso del camarada Lenin en el mítin de soldados del Regimiento Izmailovsky


¡Camaradas soldados! La cuestión del sistema de Estado está ahora en el orden del día. Los capitalistas, en cuyas manos descansa ahora el poder del Estado, desean una república burguesa parlamentaria, es decir, un sistema de Estado donde ya no hay Zar pero el poder permanece en las manos de los capitalistas que gobiernan el país a través de las viejas instituciones como la policía, la burocracia y el ejército permanente.

Nosotros deseamos una república diferente, una más de acuerdo con los intereses del pueblo, más democrática. Los obreros y soldados revolucionarios de Petrogrado han derrocado el zarismo y han limpiado la capital de la policía. Los obreros de todo el mundo ven con orgullo y esperanza a los obreros y soldados de Rusia como la vanguardia del ejército de liberación de la clase obrera del mundo. La revolución, una vez iniciada, debe ser fortalecida y desarrollada. ¡No debemos permitir que la policía sea restablecida! Todo el poder del Estado, de abajo arriba, desde la más remota villa hasta cada cuadra de Petrogrado, debe pertenecer a los Soviets de Diputados de Obreros, Soldados, Trabajadores Agrícolas, Campesinos y otros. El poder del Estado central unificador de esos Soviets locales debe ser la Asamblea Constituyente, la Asamblea Nacional o Concejo de los Soviets – no importa el nombra que se le ponga.

No la policía, no la burocracia –que no responde ante el pueblo y se ubica por encima de él-, ni el ejército permanente separado del pueblo, sino el pueblo mismo, universalmente armado y unido a los Soviets, debe dirigir el Estado. Son ellos quienes establecerán el orden necesario, cuya autoridad no sólo será obedecida sino también respetada por los obreros y campesinos.

Sólo este poder, sólo los Soviets de Diputados de Soldados y Campesinos, puede resolver el gran problema de la tierra de una forma no burocrática y no en interés de los terratenientes. La tierra no debe pertenecer a los terratenientes. Los comités campesinos deben tomar la tierra de los terratenientes inmediatamente, cuidando la propiedad contra el daño y viendo que la producción de grano se incremente para proveer a los soldados en el frente. Toda la tierra debe pertenecer a la nación en su conjunto y su disposición debe ser preocupación de los Soviets de Diputados de Campesinos locales. Para que los campesinos ricos –que son capitalistas- no puedan engañar a los trabajadores agrícolas y a los campesinos pobres, será necesario que estos últimos se unan o formen Soviets de Diputados de Trabajadores Agrícolas aparte.

No permitan que la policía sea restablecida, no dejem que el poder del Estado o la administración del Estado pase a las manos de la burocracia que no es elegida, es irremovible y es remunerada en una escala burguesa; reúnanse, únanse, organícense, ustedes mismos, no confíen en nadie, dependan únicamente de su propia inteligencia y experiencia – y Rusia se moverá con un firme, mesurado e inequívoco paso hacia la liberación de nuestro país y de toda la humanidad del yugo del capital así como de los horrores de la guerra.

Nuestro gobierno, el gobierno de los capitalistas, está continuando la guerra en interés de los capitalistas. Al igual que los capitalistas alemanes, encabezados por su bandido con corona Guillermo, los capitalistas de todos los países están conduciendo la guerra sólo por un reparto de las ganancias, por la dominación del mundo. Cientos de millones de personas, casi de todos los países del mundo, han sido arrastrados a esta criminal guerra. Cientos de millones de capitales han sido invertidos en empresas “rentables”, trayendo muerte, hambre, ruina y barbarie a los pueblos, y dando escandalosamente altas ganancias a los capitalistas. Hay un solo camino para salir de esta temible guerra y concluir una verdadera paz democrática no impuesta por la fuerza, y ese es transferir todo el poder del Estado a los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados. Los obreros y campesinos pobres -que no están interesados en proteger las ganancias de los capitalistas y robar a las naciones débiles– harán efectivamente lo que los capitalistas sólo prometen: poner fin a la guerra concluyendo una paz duradera que asegurará la libertad a todos los pueblos sin excepción.


Discurso pronunciado el 10(23) de abril de 1917

miércoles, abril 22

Lenin: El poder dual

Lenin con obreros de Petrogrado

Pravda No. 28, del 9(22) de abril de 1917

La cuestión básica de toda revolución es la del poder del Estado. A menos que esta cuestión sea entendida, no puede haber una participación inteligente en la revolución, para no hablar de conducción de la revolución.

La más notable característica de nuestra revolución es un poder dual. Este hecho debe ser comprendido primero y ante todo: a menos que sea entendido, no podemos avanzar. Debemos saber cómo complementar o enmendar viejas “fórmulas”, por ejemplo, aquellas del bolchevismo; porque mientras han demostrado ser correctas en general, su ejecución práctica ha resultado ser diferente. Nadie pensó o podía haber pensado con anticipación sobre el poder dual.

¿Qué es este poder dual? Junto al Gobierno Provisional –el gobierno de la burguesía-, otro gobierno se ha erigido, hasta ahora débil e incipiente, pero indudablemente un gobierno que realmente existe y está creciendo –los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados.

¿Cuál es la composición de clase de este otro gobierno? Comprende al proletariado y a los campesinos (en uniformes de soldados). ¿Cuál es la naturaleza política de este gobierno? Es una dictadura revolucionaria, esto es, un poder directamente basado en la toma revolucionaria, en la directa iniciativa del pueblo desde abajo, y no en una ley promulgada por un poder estatal centralizado. Es una clase de poder totalmente diferente de la que existe generalmente en las repúblicas democrático-burguesas parlamentarias del tipo usual que aún prevalece en los países avanzados de Europa y América. Esta circunstancia frecuentemente pasada por alto, sobre la que no se ha reflexionado lo suficiente, es sin embargo la cuestión esencial a resolver. Este poder es del mismo tipo que el de la Comuna de París de 1871. Las características fundamentales de este tipo son: 1) la fuente de poder no es una ley previamente discutida y promulgada por el parlamento, sino la iniciativa directa del pueblo desde abajo, en sus áreas locales – “toma” directa, para usar la expresión actual; 2) el reemplazo de la policía y el ejército -instituciones divorciadas del pueblo y dispuestas contra el pueblo- por el armamento directo de todo el pueblo; el orden bajo tal poder es mantenido por los obreros y campesinos armados mismos, por el pueblo armado mismo; 3) los funcionarios, la burocracia, son igualmente reemplazados por el gobierno directo del pueblo o al menos ubicados bajo control especial; ellos no sólo serán funcionarios elegidos sino que también serán sujetos a remoción a la primera demanda del pueblo; ellos son reducidos a la posición de simples agentes; de grupo privilegiado con “empleos” remunerados en una alta y burguesa escala, se convertirán en trabajadores de una especial “rama del servicio”, cuyas remuneraciones no excederán el pago ordinario de un obrero competente.

Esto, y esto solo, constituye la esencia de la Comuna de París como un tipo especial de Estado. Esta esencia ha sido olvidada y pervertida por los Plejánovs (todos los chauvinistas que han traicionado al marxismo), los Kautskys (los hombres del “Centro”, es decir, aquellos que vacilan entre el chauvinismo y el marxismo) y generalmente por todos aquellos socialdemócratas, socialistas-revolucionarios, etc., etc., que ahora mandan.

Ellos tratan de escaparse con frases vacías, evasiones, subterfugios; ellos se congratulan unos a otros, miles de veces, por la revolución, pero rehúsan a considerar lo que los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados son. Ellos se rehúsan a reconocer la verdad obvia de que dado que esos Soviets existen, dado que ellos son un poder, tenemos en Rusia un Estado del tipo de la Comuna de París.

He enfatizado las palabras “dado que” porque es sólo un poder incipiente. Por acuerdo directo con el Gobierno Provisional burgués y por una serie de concesiones reales, se ha rendido ella misma y está rindiendo sus posiciones a la burguesía.

¿Por qué? ¿Es porque Chjeídze, Tsreteli, Steklov y Cía. están cometiendo un “error”? De ninguna manera. Sólo un filisteo puede pensar así –no un marxista. La razón es insuficiente consciencia de clase y organización de los proletarios y campesinos. El “error” de los líderes que he nombrado reside en su posición pequeño-burguesa, en el hecho de que en lugar de aclarar las mentes de los obreros, ellos las confunden; en lugar de disipar las ilusiones pequeño-burguesas, ellos las inculcan; en lugar de liberar al pueblo de la influencia burguesa, ellos refuerzan esa influencia.

Debería quedar claro de esto por qué nuestros camaradas, también, cometen muchos errores cuando ponen la cuestión “simplemente”: ¿Debería derrocarse inmediatamente al Gobierno Provisional?

Mi respuesta es: 1) debería ser derrocado, porque es oligárquico, burgués y no un gobierno del pueblo, y es incapaz de proveer paz, pan y plena libertad; 2) no se le puede derrocar por ahora porque está siendo mantenido en el poder por un acuerdo formal y real, directo e indirecto con los Soviets de Diputados de Obreros, principalmente con el Soviet más importante, el Soviet de Petrogrado; 3) de manera general, no puede ser “derrocado” en la forma ordinaria porque descansa sobre el “apoyo” dado a la burguesía por el segundo gobierno –el Soviet de Diputados de Obreros; y este gobierno es el único gobierno revolucionario posible, que expresa directamente la idea y la voluntad de la mayoría de los obreros y campesinos. La humanidad no ha evolucionado todavía y nosotros no podemos conocer todavía un tipo de gobierno superior y menos que el Soviet de Diputados de Obreros, Trabajadores Agrícolas, Campesinos y Soldados.

Para hacerse del poder, los obreros con consciencia de clase deben ganar a la mayoría a su lado. En tanto la violencia no sea usada contra el pueblo no hay otro camino al poder. No somos blanquistas, no estamos por la toma del poder por una minoría. Somos marxistas, estamos por la lucha proletaria contra la intoxicación pequeño-burguesa, contra el chauvinismo-defensismo, la fraseología y la dependencia de la burguesía.

Creemos un Partido Comunista proletario; sus elementos ya han sido creados por los mejores adherentes del bolchevismo; cerremos nuestras filas para el trabajo de clase proletario; y muchos y más, entre los proletarios y entre los campesinos más pobres, se pondrán de nuestro lado. Porque la experiencia real del día a día resquebrajará las ilusiones pequeño-burguesas de aquellos “social-demócratas”, los Chjeídze, los Tsereteli, los Steklovs y otros, los “socialistas-revolucionarios”, la pequeña-burguesía de un agua aún más pura, y demás.

La burguesía está por un indivisible poder de la burguesía.

Los obreros conscientes están por el indivisible poder de los Soviets de Diputados de Obreros, Trabajadores Agrícolas, Campesinos y Soldados –por un poder indivisible hecho realidad no por actos aventureristas sino por el esclarecimiento de las mentes proletarias, por la emancipación de ellos de la influencia de la burguesía.

La pequeña burguesía –“social-demócratas”, socialistas-revolucionarios, et., etc.- vacila y, por eso, obstaculiza este esclarecimiento y emancipación.

Este es el real alineamiento de clase de las fuerzas que determina nuestras tareas.

N. Lenin

martes, abril 21

El Comité de Petrogrado del Partido Bolchevique se pronuncia contra las Tesis de Lenin

Lenin: Cómo llegamos

Lenin llega Petrogrado luego de años de exilio


Informe al Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado hecho por Lenin al día siguiente de su arribo a Petrogrado el 4(17) de abril de 1917, en representación de los emigrados que retornaron de Suiza con él.


Las noticias de que los gobiernos británico y francés han rehusado otorgar a los emigrados internacionalistas el paso a Rusia ya se ha abierto camino hacia la prensa socialista.

Los treintaidós emigrados políticos de varias filiaciones partidarias (entre ellos 19 bolcheviques, 6 bundistas, 3 adherentes del periódico internacionalista Nashe Slovo de París) que han arribado aquí consideran su deber dar a conocer lo siguiente:

Estamos en posesión de un número de documentos que publicaremos tan pronto los recibamos de Estocolmo (los dejamos ahí debido que la frontera sueco-rusa está bajo el pleno control de agentes del Gobierno británico), y que dará una clara idea del deplorable rol que los gobiernos “aliados” están jugando en esta conexión. Sobre este punto agregaremos sólo lo siguiente: El Comité de Repatriación de Emigrados de Zurich que incluye representantes de treinta y tres grupos (incluyendo el Comité Central, el Comité de Organización, los Socialistas Revolucionarios, y el Bund), aprobó por unanimidad una resolución declarando públicamente que el Gobierno británico decidió impedir que los emigrados internacionalistas regresen a su tierra natal y tomen parte en la lucha contra la guerra imperialista.

Desde los primeros días de la revolución esta intención de parte del gobierno británico se ha hecho bastante clara para los emigrados. En una conferencia de representantes del Partido Socialista Revolucionario (M.A. Natalison), del Comité de Organización del P.O.S.D.R. (L. Mártov) y del Bund (Kosovsky), se concibió un plan (propuesto por L. Mártov) para obtener para los emigrados el paso a través de Alemania a cambio de prisioneros alemanes y austríacos internados en Rusia.

Para este efecto se envió un número de telegramas a Rusia, mientras se daban pasos mediante los socialistas suizos para poner este plan en marcha.

Los telegramas enviados a Rusia fueron retenidos, aparentemente, por nuestro “Gobierno Revolucionario” Provisional (o por sus partidarios).

Después de esperar dos semanas por una respuesta desde Rusia, decidimos llevar adelante el mencionado plan por nosotros mismos (otros emigrados decidieron esperar un poco más, no convencidos aún de que el Gobierno Provisional no haría nada para asegurar el paso de los emigrados).

El asunto fue manejado por Fritz Platten, un socialista internacionalista suizo, quien llegó a un acuerdo -cuidadosamente redactado- con el embajador alemán en Suiza. El texto de este acuerdo será publicado próximamente. Sus principales puntos son: 1) A todos los emigrados, independientemente de sus opiniones sobre la guerra, se les permitirá el paso. 2) el vagón en el que los emigrados viajarán tiene los privilegios de extraterritorialidad; nadie podrá ingresar al vagón sin el permiso de Platten; no habrá control de pasaportes y equipaje. 3) Los viajeros aceptan agitar en Rusia para que los emigrados que han recibido el permiso de paso sean intercambiados por un número equivalente de presos austro-germanos.

Todos los intentos de parte de la mayoría de la Socialdemocracia alemana por comunicarse con los viajeros fueron firmemente rechazados por éstos. Platten estuvo en el vagón todo el recorrido. Había decidido viajar con nosotros hasta Petrogrado pero fue detenido en la frontera rusa (Tornio) –esperemos que sea temporalmente. Todas las negociaciones fueron conducidas con la participación de y en completo acuerdo con un grupo de socialistas internacionalistas extranjeros. El protocolo del viaje fue firmado por dos socialistas franceses –Loriot y Guilbeaux-, un socialista del grupo de Liebknecht (Hartstein), el socialista suizo Platten, el socialdemócrata polaco Broziski, los diputados socialdemócratas suecos Carleson, Strom, Ture Nerman y otros.

“Si Karl Liebknecht estuviera en Rusia ahora, los Miliukovs lo dejarían salir al instante hacia Alemania; los Bethmann-Holiwegs los dejarían a ustedes internacionalistas rusos ir a Rusia. Vuestro deber es ir a Rusia y pelear ahí contra el imperialismo, alemán y ruso". Eso es lo que nos dijeron esos camaradas internacionalistas. Y creemos que ellos estaban en lo correcto. Haremos un informe de nuestro viaje para el Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados de Obreros y Soldados. Esperamos que el Soviet pueda lograr la liberación de un número equivalente de presos -primero y antes que nadie del prominente socialista austríaco Otto Bauer- y que obtenga el permiso para que todos los emigrados, no solo los social-patriotas, regresen a Rusia. Esperamos que el Comité Ejecutivo ponga fin también a la inaudita situación donde ningún periódico que no sea Rech puede ser enviado fuera del país. Ni siquiera el Manifiesto del Soviet de Diputados de Obreros y Soldados a los obreros del mundo es permitido que llegue a la prensa extranjera.

lunes, abril 20

El "estilo" peculiar de los bolcheviques según Sujánov

Estudio de Lenin en la Mansión Kshesinskaya,
de abril a julio de 1917

El menchevique Nikolai Sujánov, que fue miembro del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado en 1917 y que formara parte del "Comité de Contacto" del Soviet con el Gobierno Provisional, escribió su Historia de la Revolución Rusa en 1922.

Estaba casado con una bolchevique que trabajaba en el secretariado del Comité Central, bajo las órdenes de Yákov Sverdlov. En su casa, prestada por su esposa y sin su conocimiento, se realizó la célebre reunión del Comité Central bolchevique del 10 de octubre de 1917 en la que -con asistencia de Lenin, que se hallaba perseguido- se aprobó la insurrección que tomaría el poder el 25 del mismo mes.

En los siguientes párrafos, Sujánov recuerda la reunión de los bolcheviques en el Palacio Kshesinskaya, inmediatamente después de la llegada de Lenin a Petrogrado, después de años de exilio. Aunque usa un tono satírico, lo interesante que se destaca de ellos son dos cosas: 1) la percepción de que el Partido bolchevique es notablemente distinto a los otros partidos "socialistas", no sólo en su política sino en sus métodos y estilos de trabajo; y 2) la mística bolchevique que aunado a lo anterior hacia de él un Partido disciplinado y decidido, una vez puesto en acción (Lenin enfatizaba esto, en su defensa de las Tesis de Abril en la Conferencia bolchevique, cuando decía: "Nosotros, los bolcheviques, tenemos el hábito de adoptar un máximo de revolucionarismo...").

"Abajo, en una gran sala, estaba reunida mucha gente: obreros, “revolucionarios profesionales” y damas. Habían pocas sillas, y la mitad de los presentes tuvo que estar incómodamente de pie o sentada sobre las mesas. Alguien fue elegido presidente de la reunión, y se procedió a los saludos en la forma de informes de las localidades. Esto fue, en su integridad, monótono y extenso. Pero de vez en cuando se deslizaba en lo que yo pensaba era curioso y característico del “estilo” bolchevique, el modo particular del trabajo del Partido Bolchevique. Y se hizo obvio, con absoluta claridad, que todo el trabajo bolchevique es realizado en los marcos de acero establecidos por su centro espiritual en el extranjero; sin el cual los miembros del partido se habrían sentido totalmente huérfanos, pero del que -al mismo tiempo- se sentían orgullosos y del que los mejores cuadros se consideraban dedicados servidores, como los Caballeros del Santo Grial. Kámenev, también, dijo algo indeterminado. Al final, recordaron a Zinoviev que fue poco aplaudido y no dijo nada. Finalmente, los saludos-informes llegaron a su fin…

Y entonces, el gran maestro de la orden se levantó con su “respuesta”. No puedo olvidar ese discurso, que como un rayo remeció y sorprendió no sólo a mí –un hereje accidentalmente arrojado en medio del delirio- sino también a los verdaderos creyentes. Puedo asegurar que nadie esperaba nada como éso. Parecía como si todas las fuerzas elementales se hubieran levantado de sus lechos y el espíritu de destrucción universal que no conocía obstáculos, ni dudas, ni dificultades humanas ni cálculos humanos, circulaba en la sala del Kshesinskaya sobre las cabezas de los encantados discípulos".

D.R.

Las tareas del proletariado en la presente revolución (Tesis de Abril)

Pravda Nº 26 del 7(20) de abril de 1917

Habiendo llegado a Petrogrado únicamente el 3 de abril por la noche, es natural que sólo en nombre propio y con las consiguientes reservas, debidas a mi insuficiente preparación, pude pronunciar en la asamblea del 4 de abril un informe acerca de las tareas del proletariado revolucionario.

Lo único que podía hacer para facilitarme la labor -y facilitársela también a los opositores de buena fe- era preparar unas tesis por escrito. Las leí y entregué el texto al camarada Tsereteli. Las leí muy despacio y por dos veces: primero en la reunión de bolcheviques y después en la de bolcheviques y mencheviques.

Publico estas tesis personales mías acompañadas únicamente de brevísimas notas explicativas, que en mi informe fueron desarrolladas con mucha mayor amplitud.

TESIS

1. En nuestra actitud ante la guerra, que por parte de Rusia sigue siendo indiscutiblemente una guerra imperialista, de rapiña, también bajo el nuevo Gobierno de Lvov y Cía., en virtud del carácter capitalista de este Gobierno, es intolerable la más pequeña concesión al "defensismo revolucionario".

El proletariado consciente sólo puede dar su asentimiento a una guerra revolucionaria, que justifique verdaderamente el defensismo revolucionario, bajo las siguientes condiciones: a) paso del poder a manos del proletariado y de los sectores más pobres del campesinado a él adheridos; b) renuncia de hecho, y no de palabra, a todas las anexiones; c) ruptura completa de hecho con todos los intereses del capital.

Dada la indudable buena fe de grandes sectores de defensistas revolucionarios de filas, que admiten la guerra sólo como una necesidad y no para fines de conquista, y dado su engaño por la burguesía, es preciso aclararles su error de un modo singularmente minucioso, paciente y perseverante, explicarles la ligazón indisoluble del capital con la guerra imperialista y demostrarles que sin derrocar el capital es imposible poner fin a la guerra con una paz verdaderamente democrática y no con una paz impuesta por la violencia.

Organizar la propaganda más amplia de este punto de vista en el ejército de operaciones.

Confraternización en el frente.

2. La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado.

Este tránsito se caracteriza, de una parte, por el máximo de legalidad (Rusia es hoy el más libre de todos los países beligerantes); de otra parte, por la ausencia de violencia contra las masas y, finalmente, por la confianza inconsciente de éstas en el gobierno de los capitalistas, los peores enemigos de la paz y del socialismo.
Esta peculiaridad exige de nosotros habilidad para adaptarnos a las condiciones especiales de la labor del partido entre masas inusitadamente amplias del proletariado que acaban de despertar a la vida política.

3. Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria "exigencia" de que deje de ser imperialista.

4. Reconocer que, en la mayor parte de los Soviets de diputados obreros, nuestro partido está en minoría y, por el momento, en una minoría reducida, frente al bloque de todos los elementos pequeñoburgueses y oportunistas -sometidos a la influencia de la burguesía y que llevan dicha influencia al seno del proletariado-, desde los socialistas populares y los socialistas revolucionarios hasta el Comité de Organización (Chjeídze, Tsereteli, etc.), Steklov, etc., etc.

Explicar a las masas que los Soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y que, por ello, mientras este Gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas.

Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento de los errores, propugnando al mismo tiempo, la necesidad de que todo el poder del Estado pase a los Soviets de diputados obreros, a fin de que, sobre la base de la experiencia, las masas corrijan sus errores.

5. No una república parlamentaria -volver a ella desde los Soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás- sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.

Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia*.

La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y amovibles en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero calificado.

6. En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los Soviets de diputados braceros.

Confiscación de todas las tierras de los latifundios.

Nacionalización de todas las tierras del país, de las que dispondrán los Soviets locales de diputados braceros y campesinos. Creación de Soviets especiales de diputados de los campesinos pobres. Hacer de cada gran finca (con una extensión de 100 a 300 deciatinas, según las condiciones locales y de otro género y a juicio de las instituciones locales) una hacienda modelo bajo el control del Soviet de diputados braceros y sobre bases colectivas.

7. Fusión inmediata de todos los bancos del país en un Banco Nacional único, sometido al control de los Soviets de diputados obreros.

8. No "implantación" del socialismo como nuestra tarea inmediata, sino pasar únicamente a la instauración inmediata del control de la producción social y de la distribución de los productos por los Soviets de diputados obreros.

9. Tareas del Partido:

a) celebración inmediata de un congreso del Partido;
b) modificación del Programa del Partido, principalmente:
1) sobre el imperialismo y la guerra imperialista,
2) sobre la posición ante el Estado y nuestra reivindicación de un "Estado-Comuna" **,
3) reforma del programa mínimo, ya anticuado;
c) cambio de denominación del Partido***.

10. Renovación de la Internacional.

Iniciativa de constituir una Internacional revolucionaria, una Internacional contra los socialchovinistas y contra el "centro" ****.

Para que el lector comprenda por qué hube de resaltar de manera especial, como rara excepción, el "caso" de opositores de buena fe, le invito a comparar estas tesis con la siguiente objeción del señor Goldenberg: Lenin -dice- "ha enarbolado la bandera de la guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria". (Citado en el periódico Edinstvo, del señor Pléjanov, núm.5.)

Una perla, ¿verdad?

Escribo, leo y machaco: "Dada la indudable buena fe de grandes sectores de defensistas revolucionarios de filas..., dado su engaño por la burguesía, es preciso aclararles su error de un modo singularmente minucioso, paciente y perseverante..."

Y esos señores de la burguesía, que se llaman socialdemócratas, que no pertenecen ni a los grandes sectores ni a los defensistas revolucionarios de filas, tienen la osadía de reproducir sin escrúpulos mis opiniones, interpretándolas así: "ha enarbolado (!) la bandera (!) de la guerra civil" (¡ni en las tesis ni en el informe se habla de ella para nada!) "en el seno (!!) de la democracia revolucionaria..."

¿Qué significa eso? ¿En qué se distingue de una incitación al pogromo?, ¿en qué se diferencia de Rússkaya Volia?

Escribo, leo y machaco: "Los Soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y, por ello, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas..."

Pero cierta clase de opositores exponen mis puntos de vista ¡¡como un llamamiento a la "guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria"!!

He atacado al Gobierno Provisional por no señalar un plazo, ni próximo ni remoto, para la convocatoria de la Asamblea Constituyente y limitarse a simples promesas. Y he demostrado que sin los Soviets de diputados obreros y soldados no está garantizada la convocatoria de la Asamblea Constituyente ni es posible su éxito.

¡¡¡Y se me imputa que soy contrario a la convocatoria inmediata de la Asamblea Constituyente!!!

Calificaría todo eso de expresiones "delirantes" si decenas de años de lucha política no me hubiesen enseñado a considerar una rara excepción la buena fe de los opositores.

En su periódico, el señor Pléjanov ha calificado mi discurso de "delirante". ¡Muy bien, señor Pléjanov! Pero fíjese cuán torpón, inhábil y poco perspicaz es usted en su polémica. Si me pasé dos horas delirando, ¿por qué aguantaron cientos de oyentes ese "delirio"? ¿Y para qué dedica su periódico toda una columna a reseñar un "delirio"? Mal liga eso, señor Pléjanov, muy mal.

Es mucho más fácil, naturalmente, gritar, insultar y vociferar que intentar exponer, explicar y recordar cómo enjuiciaban Marx y Engels en 1871, 1872 y 1875 las experiencias de la Comuna de París y qué decían acerca del tipo de Estado que necesita el proletariado.

Por lo visto, el ex marxista señor Pléjanov no desea recordar el marxismo.

He citado las palabras de Rosa Luxemburgo, que el 4 de agosto de 1914 denominó a la socialdemocracia alemana "cadáver maloliente". Y los señores Pléjanov, Goldenberg y Cía. se sienten "ofendidos" ... ¿en nombre de quién? ¡En nombre de los chovinistas alemanes, calificados de chovinistas!

Los pobres socialchovinistas rusos, socialistas de palabra y chovinistas de hecho, se han armado un lío.

N. Lenin

NOTAS

* Es decir, sustitución del ejército regular por el armamento general del pueblo.[*]
** Es decir, de un Estado cuyo prototipo dio la Comuna de París.[**]
*** En lugar de "socialdemocracia", cuyos líderes oficiales han traicionado al socialismo en el mundo entero, pasándose a la burguesía (lo mismo los "defensistas" que los vacilantes "kautskianos"), debemos denominarnos Partido Comunista.[***]
**** En la socialdemocracia internacional se llama "centro" a la tendencia que pendula entre los chovinistas (= "defensistas") y los internacionalistas, a saber: Kautsky y Cía., en Alemania, Longuet y Cía., en Francia, Chjeídze y Cía., en Rusia, Turati y Cía., en Italia, McDonald y Cía., en Inglaterra, etc.[****]

domingo, abril 19

Lenin y las Tesis de Abril


Pocos bolcheviques podían creer lo que sus oídos escuchaban cuando habló en dos reuniones el 4 de abril. La primera reunión se realizó en la sede del Comité bolchevique de Petersburgo en horas tempranas de la mañana. Era en una mansión grande en el boulevard Kronversky que antes lo ocupaba la ballerina Matilda Kshesinskaya, la amante de Nicolás II. Sin demostrar ningún tipo de cansancio, Lenin lanzó una crítica contra la cautela del Comité Central bolchevique. Estaba furioso como un toro. Todo en él reflejaba impaciencia y determinación. Había una claridad de propósito que nadie en su partido tenía. En verdad pocos políticos en los otros partidos tenían mucho de la fe en sí mismo de Vladimir Lenin…él no veía como su tarea modificar las políticas del Gobierno Provisional. Lenin buscaba hacer otra revolución.

...a diferencia de otros líderes políticos, el no veía al Gobierno Provisional como un nuevo régimen sino como la nueva forma del viejo…

…su segunda reunión del 4 de abril. Este se llevó en el salón número 13 del Palacio Táurida. Era una edificación que antes albergó a la Duma del Estado y que, desde la Revolución de Febrero, era sede tanto del Gobierno Provisional como del Soviet de Petrogrado. A los partidos grandes se les permitía tener sus reuniones allí. Una reunión de bolcheviques de todo el país se había reunido aprovechando la conferencia de todos los soviets de diputados de obreros y soldados del país. Lenin sorprendió prácticamente a todos que aún no habían escuchado sus propuestas. Sin decir nombres, atacó a aquellos que hablaban de reconciliación con los mencheviques. El contenido de las Tesis de Abril fue revelado y explicado. La mayoría de los bolcheviques difícilmente creía lo que escuchaba. Excepciones notables eran Alexandra Kollontai y Alexander Shliápnikov. El resto estaba pasmado. Kámenev en particular creía que Lenin había perdido sus sentidos. La mayoría de los amigos de Lenin esperaban que se calmaría una vez que se familiarizara con las realidades de la situación presente de Rusia…

Un amplio debate fue imposible, sin embargo, porque Lenin habia hablado durante una hora y media y su presencia era esperada en una tercera reunión en la parte baja donde la Duma del Estado alguna vez se reunió. Esta iba a ser una sesión unificatoria de todos los delegados marxistas que asistían a la conferencia de los soviets de diputados de obreros y soldados del país. Los mencheviques fueron al salón 13 a presionar a los bolcheviques a traer a su líder con ellos.

El presidente de la sesión era Nikolai Chjeídze. Se le dió nuevamente la plataforma a Lenin. Su largo viaje no había dejado marca en él. Dando pasos de un lado a otro, parecía un animal liberado. Habiendo fijado sus ideas en las reuniones previas, tenía la mente clara y dió una tormentosa declaración de propósito revolucionario. Pero esta vez la respuesta fue crítica. Primero que todo, Irakli Tsereteli, como líder menchevique del Soviet de Petrogrado hizo un llamado a la unificación del partido marxista y argumentó que una prematura toma del poder conduciría al desastre. Tibiamente sugirió que finalmente podría cooperar con Lenin. Poniéndose de pie Lenin lo desilusionó de inmediato: “¡Nunca!”. El ex-bolchevique I.P. Goldenberg comparó a Lenin con el líder anarquista del siglo XIX Mijaíl Bakunin que polemizó con el mismísimo Marx:

“El trono vacío por más de treinta años desde la muerte de Bakunin esta ahora ocupado. Desde su sede, la bandera de la guerra civil ha sido desplegada en medio de la democracia revolucionaria. El programa de Lenin es puro insurreccionalismo que nos conducirá al hoyo del anarquismo. Esas son las tácticas del apóstol universal de la destrucción”.

Despues de tal denuncia no hubo oportunidad para una rápida reconciliación entre los líderes bolcheviques y mencheviques. Otros oradores continuaron el ataque a Lenin. Cuando la enconada sesión se disolvió, el presidente Chjeídze se permitió la puya: “Lenin quedará como una solitaria figura fuera de la revolución y nosotros seguiremos nuestro propio camino”.

Pero Lenin no estaba solo. Estaba complacido de su primer día de trabajo en Petrogrado y deseaba consolidarlo en las siguientes semanas. En toda ocasión posible arengaba contra el Gobierno Provisional, arengaba contra los mencheviques y socialistas revolucionarios por apoyar el Gobierno Provisional, arengaba contra los bolcheviques que simpatizaban con los mencheviques y socialistas revolucionarios. Hablaba en mítines de masas abiertos. Escribía para Pravda. Asistía a las reuniones del Comité Central bolchevique y lo guiaba. Hablaba con visitantes a Petrogrado con el fin de obtener información de las provincias. Revisaba la prensa no bolchevique para informarse más. Mantenía contacto con Rádek en Estocolmo y estaba al corriente de la situación política y militar en toda Europa… Todo lo que hizo fue encargarse de que las Tesis de Abril se convirtieran en el fundamento de la estrategia revolucionaria bolchevique.

Pero no era inflexible. En las Tesis de Abril había tenido el tacto de reconocer que no toda la gente que apoyaba al Gobierno Provisional eran consumados imperialistas. Sabía que la mayoría de los obreros y soldados tenía la voluntad patriótica de vencer a Alemania. Tenía que persuadirlos cuidadosamente para atraerlos al bolchevismo. Y para que esto pasara los bolcheviques tenían que obtener la mayoría en los soviets y otras organizaciones de masas: no podría haber una posesión del poder duradera a menos que el partido se asegurara el apoyo popular más amplio. De ahí que los bolcheviques tenían que asegurar su oportunidad de operar legalmente. La propaganda en la prensa y en mítines abiertos serían cruciales, y Lenin no deseaba crear dificultades al partido por abogar abiertamente por una acción que invitaría a la represión del Ministerio del Interior. Al arribar a Petrogrado se dió cuenta que sus propias consignas eran problemáticas. La mayoría de los oyentes se sentía profundamente incómoda por sus discursos sobre la necesidad de convertir “la guerra imperialista en una guerra civil europea”. Tanto los obreros como los soldados y campesinos en general eran poco receptivos al prospecto de una “guerra revolucionaria” o a una “dictadura”. Y su demanda a los socialistas europeos para hacer campaña por la derrota de sus respectivos gobiernos, era una noción que simplemente ofendía a la opinion pública a todos los niveles.

Extractos de Lenin: A biography de Robert Service, Harvard Belknap, 2000. Traducción propia.

Comité Central Bolchevique no aprueba Tesis de Lenin

Lenin defendiendo sus Tesis en la reunión del Comité Central


Petrogrado (6 de abril de 1917).- Hoy en la reunión del Comité Central del Partido Bolchevique se debatieron las Tesis que Lenin presentara ante la Conferencia de Toda Rusia del Partido y en la reunión conjunta de bolcheviques y mencheviques.

Lenin mantuvo los términos explicados al exponer sus tesis el pasado día 4. Por su parte, la mayoría del comité, representada por Kámenev, cuestionó el poco apego a la realidad de ellas. Sostuvo que la analogía de Lenin entre la situación actual de Rusia y la Comuna de París es errónea. Asimismo, Kámenev afirmó que si se adoptaban las tesis de Lenin el partido se trnasformaría en un grupo de propagandistas.

En opinión de Stalin, las tesis eran esquemáticas y no tenía mucho respaldo en los hechos.

El CC aprobó una resolución negativa en relación a las Tesis de Lenin.

sábado, abril 18

Reacción ante las Tesis de Lenin

Nikolai Chjeídze, líder menchevique, Presidente del Soviet de Petrogrado

Petrogrado (5 de abril de 1917).- Las Tesis de Lenin han creado gran revuelo en los círculos socialdemócratas. Tanto bolcheviques como mencheviques discuten las propuestas del líder bolchevique recién llegado del exilio.


Particularmente ácidos en sus comentarios han sido los líderes mencheviques que contaban con la posibilidad de una reunificación del partido socialdemócrata. Lenin con sus ideas y con su franca oposición a toda unión con los oportunistas y "social-chovinistas", ha cerrado cualquier posibilidad en ese sentido.

He aquí algunas reacciones ante el discurso de Lenin:

Menchevique B.O. Bogdánov: "¡Esto es el delirio de un loco! Es indecente aplaudir esta farfulla".

Menchevique, ex-bolchevique, I.P. Goldenberg: "¡Lenin se ha constituido en candidato para uno de los tronos europeos que ha estado vacante por treinta años –el trono de Bakunin! Las nuevas palabras de Lenin recuerdan algo de las anticuadas verdades del anarquismo primitivo".

Menchevique M.I. Skóbelev: (en el gabinete, al Prinicpe Lvov): Lenin “es una vieja gloria que está fuera de las filas del movimiento [socialdemócrata]“.

Bolchevique de los Urales Semen Kanatchivkov: sorprendido por “la naturaleza nada realista de sus ideas que nos parecían ir más allá de lo que es posible”.

El líder menchevique Nikolai Chjeídze: Lenin quedará como una figura solitaria fuera de la revolución y nosotros seguiremos nuestro propio camino.

viernes, abril 17

Lenin expone sus Tesis ante bolcheviques y mencheviques

Lenin en el Palacio Táurida exponiendo en la reunión conjunta de bolcheviques y mencheviques

Petrogrado (4 de abril de 1917).- En la última sesión de la Conferencia de Toda Rusia del Partido Bolchevique, Lenin, como único orador, presentó sus Tesis sobre la situación actual y las tareas del proletariado. La reunión se realizón en la sala número 13 del Palacio Táurida. Durante hora y media, el líder de los bolcheviques expuso su punto de vista, resumido en diez tesis.

En la primera tesis, sobre la actidud ante la guerra, sostuvo que la guerra actual -aún bajo el nuevo gobierno- sigue siendo imperialista y que se debe combatir el defensismo revolucionario. La "defensa de la patria", bajo el Gobierno Provisional, es inaceptable y es una traición al socialismo.

La segunda tesis sostiene que es el momento de la transición de la primera etapa de la revolución -que ha dado el poder a la burguesía por falta de consciencia y organización del proletariado- a la segunda etapa que debe dar el poder al proletariado y a su aliado el campesinado pobre.

En la tercera tesis, Lenin llama a que no se dé ningún apoyo al Gobierno Provisional y que el deber del Partido es desenmascararlo ante las masas.

La cuerta tesis reconoce que el bolchevismo es una minoría débil y que la tarea inmediata debe consistir en un trabajo de crítica y esclarecimiento para liberar a las masas del engaño de la burguesía y los oportunistas.

La quinta tesis aboga por una República de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados como nueva forma de gobierno creada por la revolución, en contraste con la república parlamentaria que en las actuales condiciones sería un paso atrás.

La sexta se refiere al problema agrario y propone la confiscación de la propiedad terrateniente, la nacionalización de todas las tierras y la creación y fortalecimiento de soviets de braceros.

La séptima tesis aboga por la unificación de todos los bancos en un sólo banco nacional bajo control del Soviet. La octava tesis exige que la producción social y la distribución de bienes estén bajo inmediato control de los soviets. La novena tesis se refiere a tareas inmediatas del Partido. La décima y última tesis propone la creación de nueva Internacional que agrupe a los partidos marxistas que se han apartado del oportunismo, del socialchovinismo.

Debido a que bolcheviques y mencheviques habían acordado una reunión para tratar la unificación del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, se propuso que no hubiera discusión de las Tesis de Lenin para poder asistir. Para esto último, se votó y acordó hacerlo, y se aceptó la propuesta que en dicha reunión Lenin expusiera sus Tesis dado que en él se tocaban los temas urgentes que decidirían en último una reunificación.

En el hemiciclo de la antigua Duma del Estado, en el mismo Palacio Táurida y bajo la presidencia de Nikolai Chjeídze se inauguró la reunión conjunta de bolcheviques y mencheviques. Se le concedió la palabra a Lenin, quien expuso una vez más sus Tesis. Mientras la exposición se desarrollaba se dieron muestras de desaprobación por parte de los mencheviques en los puntos sobre la actitud ante la guerra y el apoyo al gobierno provisional. Algunos llegaron a los gritos y silbidos durante el discurso del imperturbable Lenin.

Terminada la exposición, una serie de oradores -casi todos mencheviques- tomó la palabra para criticar a Lenin y sus tesis. El ambiente se puso bastante tenso y muy lejos de lo que los promotores de la unificación hubieran deseado. Con espíritu conciliador, el líder de los mencheviques Irakli Tsereteli llamó a ambas fracciones a que calmen sus ánimos y anunció que estaba dispuesto a trabajar y colaborar con Lenin.

Lenin, por su lado, fue directo e intransigente: "¡Nunca!". De esa manera, cerró toda posibilidad de reunificación. La reunión se dispersó en medio de la indignación de muchos mencheviques.

Conferencia Bolchevique: Informe de Lenin

He esbozado varias tesis que ofreceré con algunos breves comentarios. No he podido, por falta de tiempo, preparar un informe completo y sistematizado.

La cuestión fundamental es nuestra actitud ante la guerra. Lo principal que uno confronta cuando lee los periódicos de Rusia y observa las condiciones aquí, es el triunfo del defensismo, la victoria de los traidores del socialismo, el engaño de las masas por la burguesía. Uno es impactado entre los ojos por el hecho de que en el movimiento socialista de Rusia exista la misma situación que en otros países: defensismo, “la defensa de la patria”. La diferencia es ésta: en ningún otro lugar existe el grado de libertad que tenemos, y sobre nosotros recae la responsabilidad ante el conjunto del proletariado internacional. El nuevo Gobierno, como el anterior, es imperialista, a pesar de la promesa de la república. Es imperialista de lado a lado.

Tesis I. En nuestra actitud ante la guerra, que de parte de Rusia -aún bajo el nuevo Gobierno de Lvov y Cía.- incondicionalmente continúa siendo una guerra imperialista depredadora, debido a la naturaleza capitalista de este Gobierno, es inaceptable hacer la más ligera concesión al “defensismo revolucionario”.

El proletariado consciente puede dar su aprobación a una guerra revolucionaria, justificando realmente el defensismo revolucionario, sólo bajo las siguientes condiciones: a) la transferencia del poder a las manos del proletariado y su aliado, la capa más pobre del campesinado; b) la renuncia a todas las anexiones de hecho y no sólo de palabra; c) una completa, en la práctica, ruptura con los intereses del capitalismo.

En vista de la indudable honestidad de la masa de representantes del defensismo revolucionario que aceptan la guerra sólo como una necesidad y no en aras de conquistas, en vista de que son engañados por la burguesía, es necesario con especial detalle, persistencia y paciencia hacerles ver su error, explicarles el indisoluble lazo entre el capitalismo y la guerra imperialista, demostrar que sin el derrocamiento del capitalismo es imposible concluir la guerra con una paz democrática, sin opresión.

Esta idea debe ser ampliamente difundida entre las unidades del ejército en el frente.

Confraternización

En nuestra actitud hacia la guerra aún bajo el nuevo Gobierno, que sigue siendo un gobierno imperialista, es inaceptable para nosotros hacer la más pequeña concesión al defensismo. Las masas consideran este asunto desde un punto de vista práctico no teórico. Ellos dicen: “Queremos defender la Patria pero no apropiarnos de territorio ajeno”. ¿Cuándo podemos considerar una guerra como nuestra? Cuando hay una completa renuncia a las anexiones.

Las masas se acercan a esta cuestión no teóricamente sino prácticamente. Nuestro error radica en nuestra aproximación teórica. El proletariado consciente puede aprobar una guerra revolucionaria que realmente justifique el defensismo revolucionario. La cuestión debe ser puesta a la masa de soldados de manera práctica, porque no hay otra forma. No somos de ninguna manera pacifistas. Sin embargo, la cuestión fundamental es: ¿Qué clase está haciendo la guerra? La clase capitalista, ligada a los bancos, no puede hacer sino una guerra imperialista… Steklov, Chjeídze, han olvidado todo. Leyendo la resolución del Soviet de Diputados Obreros, uno se sorprende que gente que se llama a sí misma socialista pueda haber adoptado tal resolución.

Lo que es peculiar en Rusia es la gigantescamente rápida transición de la violencia salvaje al más exquisito engaño. La cuestión fundamental es la renuncia a las anexiones no de palabra sino de hecho. Rech está aullando por la declaración de la Socialdemocracia de que la incorporación de Courland en Rusia es anexión. Pero anexión es el acto de incorporar cualquier país distinguible por sus peculiaridades nacionales; es toda incorporación de una nación contra su voluntad, sin importar si tiene un idioma propio, en tanto se considere a sí misma una nación diferente. Esto es un prejuicio de los Gran Rusos, cultivado por siglos.

La guerra puede ser concluida sólo mediante una completa ruptura con el capitalismo internacional. La guerra fue causada no por individuos separados sino por el capital financiero. Romper con el capitalismo internacional no es fácil pero tampoco es un asunto fácil poner fin a la guerra. Es infantil e ingenuo suponer que la guerra puede ser detenida a voluntad, por uno de los lados… Zimmerwald, Kienthal… A nosotros más que a cualquier otro corresponde el deber de defender el honor del socialismo internacional. La dificultad de la aproximación…

En vista de la incuestionable prevalencia del espiritu defensista entre las amplias capas de las masas que aceptan la guerra sólo por necesidad y no en nombre de las conquistas, debemos explicarles con especial detalle, pacientemente, insistentemente, que es imposible terminar la guerra con una paz sin opresión a menos que el capitalismo sea derrocado. Es necesario desarrollar esta idea ampliamente, con el mayor alcance posible. Los soldados exigen una respuesta concreta a la cuestión: cómo terminar la guerra. Pero prometer al pueblo que podemos terminar la guerra solamente mediante las buenas intenciones de pocos individuos, eso es charlatanería política. Debemos advertir a las masas. La revolución es una cosa difícil. Los errores son inevitables. Nuestro error es que no hemos expuesto las verdaderas raíces del defensismo revolucionario. El defensismo revolucionario es traición al socialismo. No es suficiente limitarnos… El error debe ser admitido. ¿Qué hacer? Debemos explicarnos. Cómo dar a quienes no entienden lo que es el socialismo… No somos charlatanes. Debemos basarlos sólo en la consciencia de las masas. Y si es necesario quedar en minoría: entonces que así sea. Es bueno ceder el liderazgo por un momento; no debemos temer quedar en minoría. Cuando Guchkov y Lvov dicen que no quieren conquistas, ¡son unos mentirosos! Cuando un obrero dice que quiere defender al país, lo que en él habla es el instinto del oprimido.

Tesis II. La peculiaridad del presente momento en Rusia consiste en la transición de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía tomando en cuenta la inadecuada organización del proletariado, a su segunda etapa, que debe dar el poder al proletariado y las capas pobres del campesinado.

La transición está caracterizada, de una parte, por el máximo de legalidad (Rusia es ahora el país más libre de todos los países beligerantes del mundo); y, de otra parte, por la ausencia de la opresión de las masas, y finalmente, por su confianza y su actitud ante el gobierno de los capitalistas, los peores enemigos de la paz y el socialismo. Esta peculiaridad del momento actual nos exige una habilidad para adaptarnos a las especiales condiciones del trabajo partidario entre las, sin precedentes, amplias masas del proletariado recientemente despertadas a la vida política.

¿Por qué no tomaron el poder? Steklov dice que fue porque esto y eso, y esta cosa y otra. Son necedades. La razón es que el proletariado no es suficientemente consciente ni está suficientemente organizado. Eso tenemos que reconocerlo. La fuerza material está en las manos del proletariado pero la burguesía tuvo consciencia y estuvo alerta. Eso es un tremendo hecho. Pero es necesario reconocerlo francamente, y decirle al pueblo directamente que no tomamos el poder porque no estuvimos organizados ni conscientes.

Millones están siendo empobrecidos, millones muertos. Los países más avanzados se están arruinando, y consecuentemente serán confrontados con el problema.

La transición de la primera etapa a la segunda – la transición del poder al proletariado y el campesinado- está caracterizada, de una parte, por el máximo de legalidad (Rusia es ahora el país mas libre, el país más avanzado del mundo): y, de otra, por la confiada e insconciente actitud de las masas hacia el Gobierno. Incluso nuestros bolcheviques demuestran confianza en el Gobierno. Eso sólo puede ser explicado por la intoxicación incidental a la revolución. Esa es la muerte del socialismo. Ustedes, camaradas, tienen confianza en el Gobierno. Si esa es su posición, nuestros caminos se separan. Prefiero permanecer en minoría. Un Liebknecht es más valioso que 110 defensistas del tipo de Steklov y Chjeídze. Si ustedes simpatizan con Liebknecht y extienden aunque sea un dedo a los defensistas – esto será una traición al socialismo internacional. Debemos hablar al pueblo sin usar palabras en latín. Debemos hablar simple e inteligiblemente. Ellos tienen el derecho… nosotros debemos adaptarnos… debemos hacer la transición… pero debemos hacerlo. Nuestra línea probará que es la correcta. Si nos alejamos de esa gente, todos los oprimidos vendrán a nuestro lado, porque la guerra los traerá a nosotros. Ellos no tienen otra salida.

Tesis III. Ningún apoyo de ninguna clase al Gobierno Provisional. Debemos exponer la total falsedad de todas sus promesas, particularmente su renuncia a las anexiones. Debemos desenmascarar la inaceptable ilusión – la educada “exigencia” a este Gobierno, el gobierno de los capitalistas, para que deje de ser imperialista.

Prvada exige del Gobierno que renuncie a las anexiones. Demandar al gobierno de los capitalistas que renuncie a las anexiones – ¡qué absurdo! Escandalosa burla de…

Desde el punto de vista científico, es una nube de engaño, el que todo el proletariado internacional, todo… Es hora de admitir el error. ¡Haberlo hecho con saludos y resoluciones! Es tiempo de dedicarnos a los asuntos. Debemos proceder sobrios, prácticos…

Tesis IV. Reconocer el hecho de que, en la mayoría de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados, nuestro partido constituye una minoría, y peor aún una débil minoría, frente al bloque de todos los elementos pequeñoburgueses, desde los socialistas populistas y los eseristas hasta el Comité de Organización, Steklov, et., etc. (Chjeídze, Tseretelli, etc.) – quienes se han rendido a la influencia de la burguesía, y han extendido esta influencia al proletariado.

Debemos explicar a las masas que el Soviet de Diputados de Obreros es la única forma posible de gobierno revolucionario; y nuestra tarea es -mientras este Gobierno esté sometido a la influencia de la burguesía- una paciente, sistemática y persistente explicación a las masas del error de sus tácticas, una explicación especialmente adaptada a las necesidades prácticas de las masas.

En tanto permanezcamos en minoría, conduciremos un trabajo de crítica y de explicación de errores, abogando además por la necesidad de transferir el poder del Estado en su integridad a los Soviets de Diputados de Obreros, para que las masas puedan aprender cómo superar sus errores.

Nosotros, los bolcheviques, tenemos el hábito de adoptar un máximo de revolucionarismo. Pero eso no es suficiente. Es necesario analizar… El gobierno real es el Soviet de Diputados de Obreros. Pensar de otra forma es caer en el anarquismo. Es aceptado que en el Soviet nuestro partido está en minoría. Debemos explicar a las masas que el Soviet de Diputados de Obreros es el único gobierno posible, nunca visto antes en el mundo, excepto la Comuna. ¿Qué si la mayoría del Soviet de Diputados de Obreros sostiene el punto de vista defensista? Eso no puede evitarse. Nos queda sólo explicar paciente, insistente, sistemáticamente el error de sus tácticas.

En tanto estemos en minoría, haremos un trabajo de crítica para liberar a las masas del engaño. No queremos que las masas nos crean sólo porque lo decimos; nosotros no somos charlatanes. Queremos que las masas sean liberadas de sus errores por experiencia.

El Manifiesto de los Soviets de Diputados de Obreros –no hay en él una palabra imbuída de consciencia de clase. No hay nada sino frases. La única cosa que puede arruinar todo lo revolucionario es la frase, la lisonjería del pueblo revolucionario. Todo el marxismo enseña a no sucumbir a la frase revolucionaria, especialmente en el momento en que es particularmente corriente.

Tesis V. No a la república parlamentaria – retornar a él, desde el Soviet de Diputados de Obreros, sería un paso atrás- sino una República de Soviets de Diputados de Obreros, Braceros y Campesinos, de arriba abajo.

Abolición de la policía, el ejército y la oficialidad.

Los salarios de todos los funcionarios no excederán del salario promedio de un trabajor competente; todos los funcionarios serán elegidos y serán sujetos a remoción en cualquier momento.

Esta es la lección que nos enseña la Comuna francesa, una lección olvidada por Kautsky, pero enseñada por los obreros en los años 1905 y 1917. La experiencia de esos años nos enseña que… no debemos permitir el restablecimiento de la policía, no debemos permitir el restablecimiento del viejo ejército. Debemos cambiar nuestro programa; está anticuado. El Soviet de Diputados de Obreros y Soldados es un paso al socialismo. No policía, no ejército, no a la oficialidad. La Asamblea Constituyente debe ser convocada, pero ¿por quién? Las resoluciones son escritas para ser archivadas o tijereteadas. Sería una suerte ver la Asamblea Constituyente reunida mañana, pero sería ingenuo creer que Guchkov convocará la Asamblea Constituyente. Todo ese parloteo acerca de obligar al Gobierno Provisional a convocar a la Asamblea Constituyente son mentiras huecas al por mayor. Hubo revoluciones del pasado, pero la policía permaneció; hubo revoluciones en el pasado, pero los funcionarios y el resto continuó. Ahí está la razón de la ruina de las revoluciones. Los Soviets de Diputados de Obreros es el único gobierno que puede convocar esta Asamblea. Todos hemos aceptado los Soviets pero hemos fallado en comprender su significado. De esta forma de gobierno estamos sacando a la Internacional, que va a la cola de la burguesía.

La república burguesa no puede resolver la cuestión [de la guerra], porque esta sólo puede ser acordada a una escala internacional. No prometemos emancipar, pero diremos que sólo bajo esta forma (Soviets de Diputados de Obreros y Soldados) puede hacerse. No otro gobierno sino el de los Soviets de Diputados de Obreros y Braceros. Si hablamos de la Comuna, no nos dejaremos entender. Pero si decimos: Reemplacemos la policía con los Soviets de Diputados de Obreros y Braceros, aprendan a gobernar, nadie nos detendrá – (esto será comprendido). El arte de gobernar no se puede sacar de los libros. Se tiene que experimentar, cometer errores y aprender a gobernar.

Tesis VI. En el programa agrario – el centro de gravedad debe ser cambiado al Soviet de Diputados de Braceros. La confiscación de toda la propiedad terrateniente. Nacionalización de todas las tierras del país. La administración de las tierras estará en manos de los Soviets de Diputados de Braceros y Campesinos locales. Creación de Soviets de Diputados entre los campesinos más pobres. Creación de establecimientos modelo de gran extensión (de 100 a 300 dessiatins, dependiendo de la localidad y de otras condiciones y de acuerdo con los estimados de las instituciones locales) bajo control del Soviet de Diputados de Braceros y a costa del erario público.

¿Qué es el campesinado? No lo sabemos. No hay estadísticas pero sabemos que es una fuerza.

Si ellos toman la tierra, tengan la seguridad de que no la devolverán, ni pedirán permiso. El eje del programa ha cambiado. El centro de gravedad son los Soviets de Diputados de Braceros. Si la revolución no es asegurada por el campesino ruso, será asegurada por el obrero alemán.

El mujik de Tambov.

Ningún pago por el primer dessiatin, un rublo por el segundo, dos rublos por el tercero. Tomaremos la tierra, y el terrateniente nunca podrá recuperarlo.

Agricultura sobre base comunal.

Es necesario crear Soviets de Diputados aparte entre los campesinos más pobres. Existen el mujik, el campesino medio y el trabajador agrícola. Aún si este último recibe tierra, será incapaz de construir una granja. Es necesario crear establecimientos modelo de gran extensión de tierra, manejados sobre una base comunal, con la administración en manos de los Soviets de Diputados de Braceros.

Hay grandes propiedades.

Tesis VII. Fusión inmediata de todos los bancos del país en un único banco nacional general, sobre el que el Soviet de Diputados Obreros tendrá el control.

“Un banco es una forma de contabilidad social” (Marx) La guerra enseña Economía. Todos saben que los bancos saquean las fuerzas nacionales. Los bancos son los nervios del sistema, el punto focal de la vida económica nacional. No podemos tomar los bancos en nuestras manos pero abogaremos por su fusión bajo el control de los Soviets de Diputados de Obreros.

Tesis VIII. No a la “introducción” del socialismo como nuestra tarea inmediata, pero ubicación inmediata de la producción social y la distribución de los bienes bajo el control de los Soviets de Diputados de Obreros.

La vida y la revolución están empujando a la Asamblea Constituyente hacia el fondo. No es importante escribir leyes en papel, sino que es importante ponerlos en efecto. La dictadura del proletariado existe pero nadie sabe qué hacer con él (Marx… sólo eso ha madurado en la actualidad). El capitalismo se convertido en capitalismo de estado.

Tesis IX. Las tareas del Partido:

1. Partido del Congreso, de inmediato.
2. Cambiar el partido del programa, principalmente:
· Sobre el imperialismo,
· Sobre la actitud hacia el Estado, y nuestra demanda por una “Estado-Comuna”,
· Enmendar nuestro desactualizado programa mínimo
3. Cambiar el nombre del partido.

Tesis X. Reconstruir la Internacional.

Debemos tomar la iniciativa en la creación de una Internacional revolucionaria, una Internacional contra los socialchovinistas y contra el “centro”.

Sumario

El Soviet de Diputados de Obreros ha sido creado; ejerce una enorme influencia. Cualquiera instintivamente simpatiza con él. En ese instinto hay más idea revolucionaria que en todas las frases revolucionarias. Si los Soviets de Diputados de Obreros demuestran capacidad para tomar las riendas en sus manos – la causa de la libertad está asegurada. Aún si se escriben las mejores leyes – ¿quién las ejecutará? Los mismos funcionarios, pero ellos están conectados con la burguesía. No debemos decir a las masas “entiendan el socialismo” sino “adopten el socialismo”. El capitalismo ha avanzado, la capitalismo de guerra es diferente del capitalismo de pre-guerra.

Con base en las conclusiones tácticas, es necesario tomar medidas prácticas. Es necesario llamar inmediatamente a un Congreso del Partido, es necesario revisar el programa. Una gran parte de él es anticuado. Es necesario cambiar el programa mínimo.

Personalmente y hablando por mí mismo, propongo que cambiemos el nombre del Partido, que lo llamemos Partido Comunista. La gente entenderá el nombre “Comunista”. La mayoría de los socialdemócratas oficiales han traicionado el socialismo. Liebknecht es el único socialdemócrata. ¿Tienen miedo de regresar a los viejos recuerdos? Pero cambiemos nuestra ropa, quitémonos la camisa sucia y pongámonos una limpia.

¿Por qué rechazar toda la experiencia de la lucha mundial?

La mayoría de los socialdemócratas del mundo ha traicionado al socialismo y se ha pasado al lado de sus gobiernos (Scheidemann, Plejánov, Guesde). ¿Qué hacer para tener el acuerdo de Scheidemann? Este punto de vista es la muerte del socialismo. Enviar un radio telegrama a Scheidemann [proponiéndole] la terminación de la guerra… es un absurdo.

El nombre socialdemócrata es inexacto. No se aten al viejo nombre que está podrido de lado a lado. Tengan la fuerza de voluntad para construir un nuevo Partido… y todos los oprimidos estarán con nosotros.

En Zimmerwald y Kienthal, el Centro, Rabochaya Gazeta, predominó. Probaremos lo que toda la experiencia ha demostrado. Declaremos que hemos formado una izquierda y que hemos roto con el centro….

La tendencia de la izquierda de Zimmerwald existe en todos los países del mundo. Las masas deben entender que el socialismo se ha dividido a través del mundo. Los defensistas han renunciado al socialismo. Liebknecht solo… el futuro es suyo.

Yo escucho que en Rusia hay una tendencia a la unificación. La unificación con los defensistas – eso es una traición al socialismo. Pienso que es mejor estar solo como Liebknecht – uno contra ciento diez.

(Extraído de las actas de la Conferencia de Toda Rusia del Partido Bolchevique de Marzo de 1917)

jueves, abril 16

Lenin ha llegado a Petrogrado

Lenin en la Estación Finlandia recibido por obreros y soldados bolcheviques


Petrogrado (3 de abril de 1917).- Después de más de 10 años de exilio, llegó a Petrogrado el líder bolchevique Vladímir Ilich Uliánov, conocido también como Nicolás Lenin.

Trabajadores y soldados se congregaron en la Estación Finlandia del distrito obrero Viborg, para recibir al mítico bolchevique. Arcos triunfales en rojo y dorado se levantaban a lo largo del andén, sobre las cabezas de las masas. Varias divisiones de guardias de honor integradas por soldados, marineros y guardias rojos bolcheviques armados, se encontraban formadas bajo banderas rojas.

Los asistentes copaban totalmente la estación del tren y la plaza adyacente. Autos y carros artillados prestaban protección al evento. La bienvenida de Lenin ha sido la que más expectativa ha provocado, la que mayor convocatoria ha tenido y la que ha demostrado a los ojos de los extraños la afamada disciplina bolchevique.

Cuando el tren se detuvo en el andén, la muchedumbre empezó a cantar La Marsellesa. Y luego, apenas Lenin se asomó del vagón recibió el estruendoso saludo de bienvenida de parte de los presentes que nunca lo habían visto pero sabían de él. Al apearse del tren, la guardia de honor bolchevique presentó armas al legendario líder, escoltándolo hasta la antigua sala de espera del Zar en la estación. Allí aguardaba el comité de bienvenida del Soviet de Petrogrado encabezado por Nikolai Chjeídze.

En su discurso de bienvenida, el líder menchevique Chjeídze dijo que “la tarea principal… es defender la revolución de cualquier amenaza de dentro o de fuera. Esperamos que usted persiga este objetivo con nosotros. “

Muchos observaron que Lenin se comportaba como si todo eso no tuviera nada que ver con él. Luego, dando la espalda al comité de bienvenida, respondió: ‘Queridos camaradas, soldados, marineros y obreros, estoy feliz de saludar en ustedes a la victoriosa revolución rusa, los saludo como la vanguardia del ejército proletario mundial. La hora está cerca cuando nuestro camarada Liebknecht llame a los pueblos a voltear sus armas contra sus explotadores capitalistas. La revolución rusa que ustedes han hecho ha abierto una nueva era. ¡Viva la revolución socialista mundial!’

La Guardia Roja bolchevique lo escoltó hasta un carro artillado que lo condujo hacia la mansión Kshesinskaya -sede del Partido Bolchevique-, seguido por un numeroso grupo de partidarios. En el camino se detuvo unas quince veces para dirigir breves discursos a la multitud en las calles.

Una vez en la mansión Kshesinskaya, los líderes bolcheviques compartieron una cena con Lenin. Lev Kámenev fue el encargado del discurso de bienvenida. Lenin a su vez reafirmó los conceptos que esbozó en su artículo denominado “Cartas desde lejos: La primera etapa de la primera revolución”.

lunes, abril 13

Conferencia Bolchevique: Sobre el Gobierno Provisional

Petrogrado (31 de marzo de 1917).- En la sesión del día de hoy los bolcheviques aprobaron una resolución sobre su actitud ante el Gobierno Provisional. Los delegados discutieron el carácter del Gobierno Provisional.

En el debate se manifestaron diversas posiciones, dese aquella -de unos pocos- que consideran revolucionario al nuevo gobierno, hasta la extrema -sostenida por la mayoría- que declara que es un gobierno imperialista que representa a la gran burguesía y los grandes terratenientes, asociados con el imperialismo anglo-francés.

La gran mayoría se manifestó en un principio por el "apoyo condicionado" al Gobierno Provisional, apoyo mientras tome medidas que favorezcan el avance de la revolución. Sólo unos pocos se manifestaron en contra de algún apoyo. Al final, sin embargo, se aprobó un "control vigilante" sobre el Gobierno Provisional.

A continuación el texto de la Resolución sobre el Gobierno Provisional:

"Considerando que:

· El Gobierno Provisional está compuesto de representantes de las clases burguesas moderadas, asociada con los intereses del imperialismo anglo-francés;
· “El programa que ha proclamado está siendo sólo parcialmente ejecutado por él y sólo bajo la presión de los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados;
· “Las fuerzas organizadas de la contrarrevolución, cubriéndose bajo la bandera del Gobierno Provisional y con la abierta tolerancia de éste, ha lanzado un ataque contra los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados;
· “Los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados son los únicos órganos de la voluntad del pueblo revolucionario;

“La Conferencia llama a la democracia revolucionaria, a:

“1) Ejercer un control vigilante sobre las actividades del Gobierno Provisional en el centro y en las provincias, urgiéndola a la más enérgica lucha por la completa liquidación del viejo régimen;

“2) Unirse en torno a los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados, los únicos capaces, en alianza con otras fuerzas progresistas, de repeler los intentos de la contrarrevolución zarista y burguesa, y de defender y extender las conquistas del movimiento revolucionario”.

En la sesión del día de ayer, 30 de marzo, se realizó una reunión conjunta no oficial de bolcheviques y mencheviques para considerar la presentación de una resolución conjunta ante la Conferencia de Soviets que se desarrolla en Petrogrado. La idea era presentar una resolución alternativa a la del Ispolkom (Comité Ejecutivo del Soviet) que declara su apoyo sin condiciones al Gobierno Provisional. Las intervenciones pusieron en evidencia puntos de vista muy heterogéneos, algunos irreconciliables. Hubo llamados a ceder posiciones entre los grupos.

El líder de los mencheviques Tseretelli -no presente en la reunión- planteó a los bolcheviques negociar la reunificación del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, que desde 1903 se halla dividido en dos fracciones importantes: bolcheviques y mencheviques, y otras pequeñas. A esta división primigenia, se añade la provocada por la diferente actitud ante la guerra mundial que ha dividido a mencheviques y otros grupos socialdemócratas en alas "defensista" e "internacionalista" en cada una. Se espera que bolcheviques y mencheviques se reúnan dentro de pocos días para abordar la cuestión de la "reunificación"

domingo, abril 12

A través de Alemania en el vagón precintado

Lenin y Fritz Platten en la Internacional. 1919

Cuando, después de la Revolución de Febrero de 1917, Vladímir Ilich se convenció de que los países de la Entente nunca permitirían que él y sus camaradas hicieran el viaje a Rusia, habían aún dos posibilidades disponibles: viajar a través de Alemania ilegalmente o viajar con el conocimiento de las autoridades alemanas.

Cruzar ilegalmente implicaba un gran riesgo, primero porque podíamos ser fácilmente detenidos por un largo tiempo, y también porque hubiera sido difícil distinguir a los traficantes -cuyos servicios utilizaríamos- y espías del gobierno alemán. Si los bolcheviques llegaban a un acuerdo con el gobierno alemán para viajar a través de su territorio, entonces esto se haría de un modo completamente abierto, con el fin de minimizar el riesgo que todo esto podía significar para Lenin como líder de la revolución proletaria. Todos estuvimos a favor de un acuerdo abierto.

En nombre de Vladímir Ilich recurrí –acompañado de Paul Levi, miembro del grupo Espartaco, que se encontraba temporalmente en Suiza- al representante de Frankfurter Zeitung, quien era conocido nuestro... A través de él, preguntamos al embajador alemán Romberg si Alemania permitiría a emigrados retornar a Rusia pasando por su territorio. Romberg, a su vez, indagó en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín y recibió una respuesta que fue en principio favorable. De ahí, elaboramos las condiciones en las que aceptaríamos viajar a través de Alemania. Las principales condiciones eran las siguientes: el gobierno alemán permitiría viajar a los emigrados sin preguntar sus nombres; éstos gozarían de la protección del status de extraterritotialidad y nadie estaría autorizado a establecer contacto con ellos durante el viaje. Con estas condiciones, enviamos al diputado socialista suizo Robert Grimm –secretario del sindicato de Zimmerwald- y a nuestro aliado político camarada Platten a ver a Romberg.

Después de la reunión con el embajador alemán, nos reunimos en la sede del sindicato. Grimm nos contó la sorpresa del embajador alemán cuando ellos le leyeron nuestras condiciones para el viaje. “Perdónenme, dijo el embajador alemán, pero me parece que no soy yo quien está pidiendo permiso para viajar a Rusia; son el señor Uliánov y los otros los que están pidiendo permiso para viajar a través de Alemania. Aquí somos nosotros quienes estamos en posición de imponer condiciones”. Sin embargo, él transmitió nuestra propuesta a Berlín...

Los alemanes esperaban que en Rusia los bolcheviques actuarían como opositores a la guerra y se declararon conformes con nuestras condiciones. Recomiendo a quienes aún levantan la voz contra los bolcheviques sobre este tema que lean las memorias de Ludendorff, quien aún se jala de los cabellos por haber permitido el paso a los bolcheviques porque finalmente comprendió que así no se estaba haciendo ningún servicio al imperialismo alemán sino a la revolución mundial.

Entonces nos alistamos y viajamos en un tren suizo hasta Schaffhausen donde nos cambiamos a un tren alemán. Hubo un momento de ansiedad que se ha quedado grabado en mi memoria. Los oficiales alemanes que nos esperaban, nos condujeron a la aduana donde tenían las municiones que iban a transportar a Rusia. Según lo acordado, ellos no tenían por qué pedirnos nuestros documentos. Separaron a los hombres de las mujeres... Esperamos en silencio, con mucha ansiedad. Lenin fue rodeado por los camaradas, pacíficamente, contra la pared. No queríamos que ellos lo mantuvieran bajo observación...

Ilich trabajó durante el viaje. Leía, hacía anotaciones en cuadernos, pero también se preocupaba por organizar los asuntos...

Creo que fue en Karlsruhe que Platten nos informó que un líder de los sindicatos alemanes, Janson, estaba en el tren y que traía saludos de Legien y de los dirigentes sindicales. Ilich nos ordenó que le dijéramos que se vaya “al diablo” y rehusó atenderlo. Como Janson me conocía y dado que yo era austríaco, los camaradas temían que se supiera que yo viajaba con ellos... Entonces fui escondido en el compartimento del equipaje y fui proveído de cincuenta periódicos para que permaneciera callado y no armara escándalo. El pobre Janson fue enviado por Platten al vagón de los oficiales alemanes que nos acompañaban. A pesar de eso, demostró bastante preocupación por nosotros; compró periódicos alemanes en cada estación pero Platten lo ofendió reembolsándole todo lo que hubo gastado.

En Frankfurt, el tren se detuvo por largo tiempo y la plataforma fue sellada por los militares. De repente, el cordón se rompió cuando los soldados alemanes vinieron corriendo hacia nosotros. Habían escuchado que revolucionarios rusos que estaban a favor de la paz, viajaban en el tren... Entusiasmados nos preguntaban cuándo empezaría la paz. Esta actitud nos decía más sobre la situación de lo que el gobierno alemán podía advertir. El hecho era de lo más característico dado que los soldados eran todos partidarios de Scheidemann. Después de esto, no vimos a nadie más durante el viaje.

En Berlín, la plataforma fue acordonada por la policía. Luego continuamos hasta Sassnitz donde abordamos el vapor sueco. Ahí fuimos requeridos para cumplir con las formalidades usuales y nos pidieron llenar un formulario. Ilich sospechó una trampa y nos aconsejó usar seudónimos que más tarde serían motivo de graciosos malos entendidos. La radio de la barca recibió desde Trelleborg la pregunta de nuestro camarada Ganetsky sobre si un Uliánov estaba a bordo. Revisando los formularios, el capitán vio que no había ningún Uliánov en el grupo, pero por si acaso preguntó si había algún señor Uliánov entre nosotros. Ilich dudó un momento y luego admitió que era él; Ganetsky fue entonces informado de que nos acercábamos.

En Trelleborg dejamos una “notable” impresión. Ganetsky nos invitó a cenar... Pobres de nosotros que en Suiza estábamos acostumbrados a tener no más de un pescadito de almuerzo, vimos esa enorme mesa con inumerables entremeses: corrimos como una plaga de langostas y vaciamos completamente la mesa para asombro de los meseros que estaban acostumbrados a ver sólo gente civilizada en sus mesas. Vladímir Ilich no comió nada. El trataba de obtener de Ganetsky todo lo que podía acerca de la revolución rusa pero Ganetsky no sabía nada.

La siguiente mañana arribamos a Estocolmo. Allí camaradas suecos, periodistas y fotógrafos nos esperaban. A la cabeza de los camaradas suecos estaba el Dr. Karleson...que en ese entonces nos recibió como el más sólido de los socialistas de izquierda suecos. El y el honorable y sentimental alcalde de Estocolmo, Lindhagen, presidieron el desayuno dado en nuestro honor...

Probablemente fue la presencia de nuestros camaradas suecos lo que nos motivó el poderoso deseo de que Ilich luzca algo más como un ser humano. Le persuadimos para que al menos compre un par de zapatos. El viajaba con unas botas de montaña con enormes clavos. Aun si él quería arruinar los caminos de las náuseabundas ciudades burguesas suizas con esas botas, le dijimos que su conciencia debería prohibirle de llevar esos instrumentos de destrucción a Petrogrado, donde quizá no quedaba pavimento alguno... llevamos a Ilich a una tienda por departamentos de Estocolmo. Ahí compramos algunos zapatos para Ilich y lo urgimos a que se equipara con otros artículos de vestir. Se resistió lo mejor que pudo y nos preguntaba si nosotros pensábamos que el quería abrir una tienda de ropa en Petrogrado. Finalmente, prevalecimos y también le proveímos de un par de pantalones que vi que los usaba todavía cuando vine a Petrogrado en Octubre aunque ya no estaban en las mejores condiciones debido al trajín de la revolución rusa.

En Estocolmo, Parvus intentó entrevistarse con Lenin en calidad de representante del comité central de la Socialdemocracia Alemana, pero Ilich no sólo rehusó recibirlo sino que nos encargó a Vorovsky, Ganetsky y a mí, además de los camaradas suecos, a hacer un testimonio formal de este hecho...

El momento de la partida se acercaba. Junto con los camaradas suecos y parte de la colonia rusa en Estocolmo fuimos del hotel Regina hacia la estación. Cuando nuestros camaradas ya habían abordado el tren, uno de lo rusos se sacó el sombrero y dirigió a Lenin un discurso. La emoción al inicio del discurso, en el que Lenin fue festejado como “nuestro querido líder”, motivó que Lenin se levantara molesto, pero el orador tomó la ofensiva. El meollo de lo que dijo fue más o menos como sigue: Tranquilo, querido líder, que en Petrogrado no provocarás ningún desorden desagradable. La perplejidad con la que Lenin había escuchado el cumplido de las primeras frases del discurso se redujo a una furtiva sonrisa. El tren empezó a moverse, y por un momento pudimos aún ver esa sonrisa...


Extractos del artículo de Karl Rádek publicado en Fritz Platten, Die Reise Lenins durch Deutschland im plombierten Wagen, Berlín, 1924. Traducción propia.